El Partido Popular español ha llevado hasta Bruselas una batalla cartográfica que comenzó hace años. El eurodiputado Juan Ignacio Zoido ha presentado una pregunta escrita a la Comisión Europea para reclamar su intervención ante Google, cuya aplicación de mapas delimita Sebta y Melilla mediante una línea gris discontinua.
Para el antiguo ministro del Interior y actual miembro del grupo del Partido Popular Europeo, ese grafismo coloca ambos presidios en la categoría de «territorios disputados» y difunde una información que considera falsa sobre la frontera entre Marruecos y Europa.
Zoido pregunta si la Comisión conocía la representación utilizada por Google Maps y si piensa recurrir al Reglamento de Servicios Digitales para pedir a la compañía que modifique el mapa. «Ceuta y Melilla no son territorios en disputa, tenemos que ser implacables con estas cosas», declaró el eurodiputado al diario ABC, antes de exigir una «rectificación inmediata».
El representante del PP sostiene que ambas ciudades son los únicos territorios controlados por un Estado miembro de la Unión Europea que Google delimita de esa manera. También invoca el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas de 1985 y las recientes palabras de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.
Pero la iniciativa de Zoido mezcla dos cuestiones diferentes. Una es el estatus que España y la Unión Europea atribuyen a Sebta y Melilla. Otra, el criterio con el que una empresa privada representa en sus mapas una controversia territorial entre dos Estados.
Qué significan realmente los puntos
Google Maps no coloca sobre Sebta y Melilla una etiqueta escrita que las defina como «territorios disputados». Lo que aparece es una línea gris discontinua en sus fronteras terrestres con Marruecos, frente a la línea continua que puede observarse, por ejemplo, entre España y Portugal o entre España y Francia.
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La diferencia no es puramente estética. La guía oficial de Google Maps explica que las fronteras internacionales no disputadas aparecen mediante líneas grises continuas. Las discontinuas se utilizan, en cambio, para límites provisionales, fronteras establecidas mediante tratados pero no finalizadas jurídicamente, delimitaciones de facto y fronteras disputadas.
En este último supuesto, Google señala que «los lugares implicados no están de acuerdo sobre el límite». El grafismo utilizado alrededor de Sebta y Melilla indica, por tanto, que la plataforma no presenta esas fronteras como plenamente aceptadas por todas las partes.
La línea aunque no tenga un valor jurídico, refleja la existencia de dos posiciones oficiales enfrentadas sobre el territorio, sin resolver la controversia en favor de ninguna de ellas.
La propia compañía confirmó este criterio el pasado agosto, cuando fue interrogada por Maldita. Google aseguró que se mantiene «neutral en los debates geopolíticos» y que pretende representar «de manera objetiva los territorios en disputa».
La multinacional afirmó que consulta información procedente de «autoridades cartográficas a nivel mundial», entre ellas Naciones Unidas. Sin embargo, no identificó la fuente concreta utilizada en el caso de Sebta y Melilla ni explicó cuándo decidió aplicarles ese tratamiento.
La formulación de Zoido es, por ello, discutible. Google no está diciendo que no exista una administración española efectiva ni atribuyendo las ciudades a Marruecos. Está mostrando que España y Marruecos no comparten la misma posición sobre su soberanía.
Una representación que no nació en julio
Algunos usuarios están difundiendo en las redes sociales el rumor de que Google cambió el mapa de Sebta y Melilla después de la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio de 2026. No es cierto. La línea discontinua no constituye una reacción a aquellos acontecimientos, sino que aparece en la plataforma desde hace años.
La representación está documentada, como mínimo, desde el 14 de mayo de 2020. Ese día, un usuario preguntó en el foro de ayuda de Google por qué las fronteras terrestres entre España y Marruecos aparecían mediante líneas discontinuas.
En 2023, la cuestión resurgió con más fuerza. El medio local Ceuta al Día publicó imágenes de Sebta y Melilla delimitadas con el mismo grafismo y comparó su representación con la empleada por Google en Crimea, Cachemira o Transnistria.
El precedente se remonta incluso más atrás. ABC ya había advertido en 2018 que los usuarios que consultaban Google Maps desde Marruecos no veían ninguna frontera alrededor de Sebta y Melilla.
Google adapta algunos nombres y límites al país desde el que se consulta su servicio, especialmente cuando existen controversias geopolíticas. La plataforma ha aplicado versiones distintas de un mismo mapa en territorios como Crimea y utiliza grafismos diferentes según la ubicación del usuario y las normas vigentes en cada mercado.
Cuando en agosto de 2026 volvieron a difundirse publicaciones que atribuían la línea discontinua a los acontecimientos de julio, tanto Maldita como Newtral comprobaron que llevaba años en la plataforma. La única novedad es política, el PP ha decidido trasladar ahora a la Comisión Europea una reclamación que Google ya conocía y que hasta hoy no había atendido.
La controversia que el mapa sí refleja
Zoido sostiene que la representación contradice los criterios de Naciones Unidas porque Sebta y Melilla no figuran en la lista de Territorios No Autónomos. Es cierto que ambas ciudades no aparecen actualmente en esa lista, pero de ahí no se desprende que la reivindicación marroquí no exista o que nunca haya sido planteada ante la organización internacional.
Marruecos llevó formalmente la cuestión al Comité Especial de Descolonización en enero de 1975. Mediante el documento A/AC.109/475, el representante permanente del Reino solicitó incluir a Sebta, Melilla, el Peñón de Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas entre los territorios pendientes de descolonización.
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España respondió en febrero de ese mismo año rechazando la iniciativa y afirmando que los territorios estaban integrados en su unidad nacional. La petición marroquí no condujo a su incorporación a la lista de Territorios No Autónomos, pero quedó registrada en los archivos de Naciones Unidas y recibió el respaldo de organizaciones africanas e islámicas.
La cuestión es importante porque debilita la tesis de que Google haya inventado una controversia inexistente. Marruecos mantiene desde su independencia una reivindicación sobre los presidios ocupados, mientras que España considera que forman parte integral de su territorio. Google ha optado por representar ese desacuerdo mediante la misma convención cartográfica que aplica cuando dos partes no coinciden sobre una frontera.
Que Naciones Unidas no haya incorporado Sebta y Melilla a su lista de territorios pendientes de descolonización no equivale a una sentencia internacional que cierre definitivamente el debate ni elimina la posición oficial defendida por Marruecos.
Tampoco el Acta de Adhesión española de 1985, citada por Zoido, constituye un pronunciamiento internacional sobre la soberanía. El documento regula las condiciones de entrada de España en las Comunidades Europeas y establece un régimen específico para Sebta y Melilla. Las dos ciudades forman parte de la Unión Europea, aunque permanecen fuera de su territorio aduanero y cuentan con excepciones particulares.
El alcance real de la intervención europea
La referencia de Zoido al Reglamento de Servicios Digitales tampoco garantiza que Bruselas vaya a ordenar la modificación del mapa.
Google Maps fue designada en abril de 2023 como «muy gran plataforma en línea» y se encuentra bajo la supervisión directa de la Comisión Europea. Esa condición permite al Ejecutivo comunitario solicitar información, examinar sus sistemas, abrir procedimientos por posibles incumplimientos y, llegado el caso, imponer medidas correctoras o sanciones.
Sin embargo, la Comisión tendría que determinar primero qué obligación concreta del reglamento ha vulnerado Google. La mera existencia de una representación cartográfica que incomoda a un Estado miembro no constituye automáticamente «desinformación» ni una infracción del derecho europeo.
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Bruselas podría pedir explicaciones sobre las fuentes y los criterios aplicados por la compañía. Más difícil sería justificar una orden directa para convertir la línea discontinua en continua sin entrar ella misma a arbitrar una controversia territorial entre España y Marruecos.
La pregunta de Zoido abre así un nuevo frente político, pero no descubre ningún cambio reciente ni un supuesto movimiento secreto de Google. La línea estaba allí antes de la entrada masiva de julio, antes de la última declaración de Von der Leyen y antes de que el PP decidiera elevar el asunto a Bruselas.
Lo que ha cambiado no es el mapa. Es el clima político español y el intento de convertir una convención cartográfica utilizada desde hace años en una nueva batalla europea en torno a Sebta y Melilla.
