Por primera vez, la recepción anual con motivo de la Fiesta Nacional estadounidense se celebró en el marco histórico del Chellah, en Rabat. Organizada por la embajada de Estados Unidos, la ceremonia reunió a responsables marroquíes, diplomáticos y representantes del mundo económico e institucional para celebrar el 250º aniversario de la independencia estadounidense.
La celebración sirvió para recordar la profundidad de las relaciones que unen a ambos países. Marruecos sigue siendo, de hecho, el primer Estado que reconoció la independencia de Estados Unidos, sentando así las bases de una de las relaciones diplomáticas más antiguas de la historia estadounidense.
El embajador Duke Buchan III durante la recepción oficial celebrada en el Chellah con motivo del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Los asistentes destacaron el dinamismo de la asociación marroquí-estadounidense, que hoy se extiende a numerosos ámbitos, entre ellos la diplomacia, la seguridad, el comercio, la inversión, así como la innovación, las infraestructuras y el desarrollo económico.
Esta cooperación también se refleja en la histórica presencia estadounidense en el Reino, desde la Legación Americana de Tánger —considerada la propiedad diplomática estadounidense más antigua en el extranjero— hasta el nuevo consulado general inaugurado recientemente en Casablanca.
Durante su intervención, el embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan III, declaró: «Esta noche, mientras celebramos el 250º aniversario de Estados Unidos, celebramos también una asociación arraigada en la historia, reforzada por la confianza y claramente orientada hacia los próximos 250 años».
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«Esta asociación refleja nuestro compromiso de reforzar los lazos económicos y humanos entre nuestros pueblos, especialmente a través de iniciativas que apoyan la visión de Su Majestad el rey Mohammed VI para convertir el Sahara marroquí en un polo de asociación y oportunidades transatlánticas», añadió el embajador.
Esta celebración se produce además en un contexto particular, marcado por la participación de Marruecos en la Copa del Mundo organizada en Estados Unidos, un acontecimiento que, según los organizadores, ilustra la vitalidad de los intercambios humanos y culturales entre ambas naciones.
La velada concluyó con un espectáculo de drones y fuegos artificiales, ofreciendo a los invitados un cierre simbólico para una celebración marcada por la amistad entre Marruecos y Estados Unidos y por la voluntad común de reforzar su asociación en los próximos años.





