El apoyo iraní al Frente Polisario: así intenta Teherán expandir su influencia en el norte de África

Brahim Ghali, chef de la milice du Polisario.

Brahim Ghali, líder de la milicia del Polisario. (AFP). AFP or licensors

El 24/04/2026 a las 11h52

¿Un Frente Polisario «houtizado»? Este es el escenario que el senador estadounidense Ted Cruz denuncia de forma recurrente. Según expertos consultados por la cadena Sky News Arabia, los hechos están ampliamente documentados y resultan irrefutables.

Durante una audiencia sobre la lucha antiterrorista en África, celebrada el martes 21 de abril de 2026 ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, el congresista Ted Cruz volvió a exponer la situación con claridad. Según recoge Sky News Arabia, el Frente Polisario «recibe drones de la Guardia Revolucionaria de Irán» y se encarga de «transferir armas y recursos por toda la región en beneficio de grupos extremistas». Un proyecto de ley propone ahora clasificar al Frente Polisario como organización terrorista, un paso que supondría el reconocimiento institucional de esta realidad.

Marruecos ya lanzó estas advertencias en 2018, momento en el que rompió sus relaciones diplomáticas con Teherán. Los indicios, que incluían entrenamientos militares, movimientos de armas específicos y canales de apoyo indirecto a través de las redes de la milicia libanesa Hizbulá, quedaron debidamente documentados.

Los analistas consultados por Sky News Arabia coinciden con esta visión y sitúan al Frente Polisario como una de las «herramientas dentro de la creciente red de influencia iraní». Mohamed Ali Alkaylani, director del Observatorio del Sahel Africano, explica que Teherán proporciona un «paraguas político y diplomático» a la organización. Este respaldo se articula también mediante «intermediarios, incluidos grupos chiíes africanos apoyados por Teherán, que conforman redes de influencia» para garantizar el «apoyo logístico y mediático».

El escenario describe a un Frente Polisario integrado en una arquitectura operativa cuyos ejes principales son controlados desde Teherán. Como señala Alkaylani con agudeza, «esta coordinación le otorga un mayor margen de maniobra». En la práctica, el grupo actúa en función de variables decididas en los despachos del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní o de la Guardia Revolucionaria.

Equipo militar y escalada

El Atlantik Council, un centro de pensamiento con sede en Washington, documentó la vertiente militar de esta estrategia ya en el año 2018. El apoyo iraní «no se limitó únicamente a aspectos logísticos, sino que incluyó el suministro al frente de drones de combate, misiles tierra-aire y proyectiles de mortero tipo HM-16», junto con diversos «programas de entrenamiento militar»

Estas acciones tienen consecuencias directas sobre el terreno, donde «las fuerzas del Frente Polisario han lanzado ataques y bombardeos».

El contexto en Siria añade un matiz especialmente inquietante a esta situación. Según reveló el diario The Washington Post, Irán habría entrenado a «cientos de combatientes del Frente Polisario a través de Hizbulá en Siria, donde combatieron junto al régimen de Bashar al-Asad». Muchos de estos efectivos fueron detenidos por el nuevo gobierno sirio, lo que evidencia que el Frente Polisario se ha transformado en una reserva de milicianos disponibles para las operaciones que Teherán decida orquestar en otros puntos.

Washington teme un escenario muy concreto que el director del Observatorio del Sahel Africano define con claridad. El objetivo de Irán consiste en transformar al Frente Polisario en un «nuevo chivo expiatorio» en el norte de África, replicando el modelo de Yemen. «Desde la perspectiva de Washington, esta deriva no es menos peligrosa que el modelo de Hizbulá en Líbano o de los hutíes en Yemen, ya que abre una ventana estratégica para Irán en la orilla sur del Mediterráneo», detalla el experto.

En la misma línea, el Instituto para la Defensa de las Democracias (FDD) en Washington, citado por Sky News Arabia, subraya que Teherán «instrumentaliza al Frente Polisario para ganar presencia en el norte de África, con el potencial de amenazar intereses comerciales en el Estrecho de Gibraltar». El panorama se agrava en la región del Sahel, donde los «vínculos con redes de tráfico relacionadas con grupos yihadistas» convierten al Frente Polisario en un nodo central de una inestabilidad regional creciente.

Violaciones y malversaciones documentadas

El Instituto Hudson para el estudio estratégico ha elaborado un informe detallado sobre estos incumplimientos. El Frente Polisario ha violado «el acuerdo de alto el fuego alcanzado en 1991 bajo los auspicios de las Naciones Unidas en el Sahara». Además, la organización ha procedido a la «conversión de la ayuda humanitaria» para destinarla al «mantenimiento de sus infraestructuras militares», mientras mantiene «colaboración con organizaciones clasificadas como terroristas, como es el caso de Hizbulá».

El instituto señala asimismo que el Frente recibe «drones de la Guardia Revolucionaria de Irán a través de intermediarios» y que está «implicado en el tráfico de armas hacia grupos yihadistas que operan en la región del Sahel».

Las previsiones sobre esta trayectoria no son optimistas. Sabina Hänsberg, investigadora del Washington Institute for Near East Policy, observa que, aunque «las actividades extremistas en la región del Magreb han disminuido en los últimos años», esta mejora es frágil. Una «confrontación con Irán podría reactivarlas». En su opinión, Washington podría requerir una «combinación de mayores incentivos y presiones más contundentes, además de un compromiso duradero y permanente».

Por la redacción
El 24/04/2026 a las 11h52