Dos razones explicarían la no candidatura de Abdelilah Benkirane, secretario general del PJD, a las próximas elecciones legislativas de septiembre. La primera tiene que ver con el sabor amargo, aparentemente todavía muy presente, de la histórica debacle sufrida por el partido de la lámpara en 2021. En las legislativas de septiembre de aquel año, el PJD pasó de 125 escaños a apenas 13 diputados en la Cámara de Representantes.
El segundo motivo está relacionado con la elección de los militantes del PJD en la circunscripción de Salé. De cara a la próxima cita electoral, estos dieron su preferencia a Jamaâ Mouatassim, antiguo director de gabinete de Benkirane cuando era jefe de Gobierno, seguido de Kamal El Kouchi, secretario provincial del PJD en Salé.
«En Salé quedé en tercer lugar para representar al partido. Sinceramente, no lo acepté. ¿Cómo es posible que yo, siendo su secretario general, solo llegue en tercera posición? No es normal, es inadmisible. En otros países, el secretario general es propuesto por el conjunto de las circunscripciones electorales», explicó el exjefe de Gobierno, en funciones entre noviembre de 2011 y abril de 2017, al micrófono de Le360.
Tras la retirada de Jamaâ Mouatassim, finalmente fue Kamal El Kouchi quien fue investido como candidato del PJD en la circunscripción de Salé, de donde es originario.
A través de esta no candidatura, lo que se dibuja no es tanto la retirada de un hombre como el declive de una época: aquella en la que Abdelilah Benkirane se imponía de manera natural dentro del PJD, sin necesidad de contar los votos de los suyos.
