Con 97 escaños, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) pasa del segundo al primer puesto respecto a 2021, cuando obtuvo 87 diputados. El RNI, que ganó las elecciones de hace cinco años con 102 escaños, cae hasta los 66. El Istiqlal, por su parte, pasa de 81 a 65 diputados.
| Partido | 2021 | 2026 | Evolución |
|---|---|---|---|
| PAM | 87 | 97 | +10 |
| RNI | 102 | 66 | -36 |
| Istiqlal | 81 | 65 | -16 |
| PJD | 13 | 54 | +41 |
| MP | 28 | 29 | +1 |
| USFP | 34 | 26 | -8 |
| PPS | 22 | 19 | -3 |
| UC | 18 | 17 | -1 |
| MDS | 5 | 8 | +3 |
| Alianza de la Izquierda | 1 | 8 | +7 |
| FFD | 3 | 2 | -1 |
| Partido de la Equidad | — | 2 | +2 |
| PND | — | 1 | +1 |
| PUD | — | 1 | +1 |
| PSU | 1 | — | -1 |
| CNI | 1 | — | -1 |
| Total | 395 | 395 | — |
El cambio más espectacular corresponde al PJD. Tras desplomarse hasta los 13 escaños en 2021, el Partido de la Justicia y el Desarrollo asciende ahora a 54 diputados y recupera un lugar central en el nuevo hemiciclo.
Por detrás de estas cuatro formaciones, el Movimiento Popular obtiene 29 escaños, uno más que en 2021. La USFP retrocede de 34 a 26 y el PPS pasa de 22 a 19. La Unión Constitucional obtiene 17 diputados, mientras que el MDS y la Alianza de la Izquierda logran ocho cada uno.
El FFD y el Partido de la Equidad consiguen dos escaños cada uno, mientras que los Neodemócratas y el Partido de la Unidad y la Democracia tendrán un diputado respectivamente. En total, las 14 formaciones representadas se reparten los 395 escaños de la Cámara.
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Desde el punto de vista aritmético, los tres partidos que integraban la mayoría gubernamental saliente conservan la mayoría absoluta. El PAM, el RNI y el Istiqlal suman 228 escaños, 30 más que los 198 necesarios para controlar la Cámara de Representantes.
Sin embargo, esta suma oculta una realidad política muy distinta a la de 2021. El PAM es ahora la primera fuerza parlamentaria, mientras que el RNI, que encabezaba el Gobierno saliente, pierde 36 escaños. Además, las relaciones entre ambas formaciones se deterioraron considerablemente durante las semanas previas a las elecciones.
La campaña estuvo marcada por una sucesión de acusaciones y enfrentamientos entre los dos antiguos aliados. Desde finales de agosto, el RNI denunció maniobras para atraer a varios de sus diputados, cargos electos y responsables territoriales en plena etapa electoral, incluido un miembro de su buró político.
La filtración de una grabación atribuida a Rachid Talbi Alami endureció aún más el enfrentamiento. Durante una reunión del buró político del RNI, el presidente de la Cámara de Representantes cargó, sin citarlo por su nombre, contra Fouzi Lekjaa, recientemente incorporado al PAM.
Talbi Alami afirmó que Lekjaa no obtendría la cartera de Economía y Finanzas y añadió que ese ministerio ya tenía «inquilina», en referencia a Nadia Fettah.
La posición del PAM respecto al RNI también había quedado claramente expresada antes de las elecciones. Fatima Ezzahra El Mansouri indicó que no deseaba formar parte de un Gobierno dirigido por el RNI si este partido ganaba los comicios. Mohamed Mehdi Bensaïd confirmó después esa línea y descartó igualmente la participación del PAM en una coalición gubernamental encabezada por el RNI.
Ambos dirigentes precisaron, no obstante, que la decisión definitiva sobre las alianzas postelectorales correspondía a los órganos del partido, especialmente al Consejo Nacional. Esta matización adquiere ahora una importancia particular.
El RNI finalmente no ganó las elecciones. Con 66 escaños, terminó segundo por detrás del PAM, que obtuvo 97.
La posición expresada antes de la votación no ofrece por sí sola una respuesta a la situación actual, pero constituye un elemento importante del contexto político en el que comenzarán las negociaciones para formar la próxima mayoría.
Varias mayorías posibles
La continuidad del bloque formado por PAM, RNI e Istiqlal sigue siendo, sobre el papel, la primera opción mayoritaria, con 228 escaños. Sin embargo, las tensiones acumuladas durante la campaña y las declaraciones públicas de ambas formaciones hacen que esta posibilidad resulte políticamente menos automática de lo que sugiere la simple suma de diputados.
También existen otras combinaciones. Una alianza entre el PAM, el Istiqlal y el PJD sumaría 216 escaños. Una coalición del PAM con el RNI y el PJD alcanzaría los 217.
El regreso del PJD al nuevo hemiciclo también modifica los equilibrios. Con 54 diputados, frente a los apenas 13 obtenidos en 2021, el partido recupera un peso parlamentario que le permite formar parte de varias mayorías posibles.
Otro elemento que debe tenerse en cuenta es que las relaciones entre los dirigentes del PJD y del PAM se mantuvieron relativamente tranquilas durante la campaña, en contraste con los duros enfrentamientos entre el PAM y el RNI.
Durante una intervención televisiva, Abdellah Bouanou no dudó en elogiar las cualidades de Fouzi Lekjaa, recientemente incorporado al PAM. Abdelilah Benkirane también expresó en varias ocasiones su estima por el ministro delegado de Presupuesto, aunque se mostró muy crítico con el PAM como formación política.
Esta cercanía no es completamente nueva. Antes de incorporarse al PAM, Fouzi Lekjaa ya mantenía relaciones correctas con los diputados del PJD durante sus comparecencias parlamentarias como ministro delegado de Presupuesto, especialmente cuando defendía los proyectos de ley de Finanzas.
Los debates podían ser intensos, pero los diputados del PJD también votaron en varias ocasiones a favor de determinadas disposiciones de esos proyectos, dependiendo de los textos y las enmiendas examinadas.
En este juego de coaliciones también deben considerarse las líneas rojas fijadas por algunos partidos. La USFP ha descartado expresamente cualquier alianza con el PJD. Esta posición introduce una limitación adicional para las combinaciones que incluyan a ambas formaciones y reduce el margen para constituir una mayoría más amplia.
El Istiqlal ocupa el centro de la ecuación
Con 65 escaños, el Istiqlal conserva una posición central en el nuevo panorama político. Su número de diputados le permite convertirse en un socio importante dentro de varias configuraciones mayoritarias.
Antes de las elecciones, el partido mostró su disposición a dialogar con las distintas fuerzas políticas sin establecer una línea roja general en materia de alianzas. El partido de la Balanza podría situarse así en el centro de las negociaciones una vez que comience el proceso de formación del Gobierno.
La ecuación ya no se limita, por tanto, a una simple suma de escaños. Deberá tener en cuenta el nuevo equilibrio de fuerzas, las declaraciones realizadas antes y durante la campaña, las incompatibilidades expresadas por algunas formaciones y la coherencia entre los distintos programas electorales.
Nabil Benabdallah, secretario general del PPS, insistió en varias ocasiones en la necesidad de que existan coincidencias programáticas antes de contemplar cualquier alianza.
El artículo 47 de la Constitución establece que el rey nombra al jefe del Gobierno entre las filas del partido que haya quedado primero en las elecciones a la Cámara de Representantes. Con sus 97 escaños, el PAM se sitúa así en el centro de la próxima etapa política.
Como el partido del Tractor no dispone por sí solo de mayoría absoluta, la formación de un Gobierno exigirá acuerdos con una o varias fuerzas políticas. Las próximas consultas permitirán comprobar el peso real de las líneas rojas expresadas antes de las elecciones y hasta qué punto los enfrentamientos de la campaña influirán en la elección de los socios de coalición.
