Al término de las conversaciones bilaterales con Christopher Landau, el ministro marroquí aludió a la reciente participación del Polisario en los ataques dirigidos contra el régimen en el poder en Mali. Nasser Bourita reiteró en primer lugar la condena del Reino tras estos ataques que han tenido como objetivo instalaciones militares y civiles malienses.
«Marruecos ya ha denunciado enérgicamente estos ataques terroristas, renovando su apoyo a la estabilidad, la soberanía y la unidad nacional de Mali», declaró. Consideró que «la estabilidad de Mali es fundamental para la estabilidad regional».
Al mismo tiempo que condenaba estos ataques, el ministro subrayó que son «inaceptables, ya que han causado muchas víctimas, incluidas entre la población civil».
Nasser Bourita endureció luego el tono al afirmar que Marruecos «también ha constatado ahora una cierta connivencia clara entre el separatismo y el terrorismo». «Es algo que debe interpelarnos a todos, porque esta alianza objetiva entre separatismo y terrorismo es un peligro, un peligro para la estabilidad regional, un peligro para Mali, pero más allá de eso, es un riesgo fundamental», añadió.
Para el ministro marroquí, la región del Sahel atraviesa «una fase muy crítica de su historia contemporánea». Consideró «fundamental que todos los actores regionales e internacionales puedan intervenir para romper esta alianza entre terrorismo y separatismo».
Para él, «es fundamental que se pueda avanzar en dinámicas opuestas, una dinámica de estabilidad que respete las elecciones de las poblaciones», así como en «dinámicas en las que las relaciones se basen en la cooperación en lugar del chantaje y la intimidación».
Al vincular así las violencias en Mali con una alianza objetiva entre separatismo y terrorismo, Rabat endurece claramente su discurso sobre las amenazas que afectan al Sahel y sitúa ahora esta lectura securitaria en el centro de su mensaje diplomático.
