En este mensaje, el Soberano afirma haber recibido «con inmensa aflicción y profundo pesar la dolorosa noticia de la pérdida, para vuestra ilustre familia principesca, de vuestro venerado padre, Su Alteza el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, que Dios lo envuelva en Su santa misericordia y lo acoja en Su vasto paraíso entre Sus siervos colmados de gracia».
En esta dolorosa circunstancia, el Rey expresa al Emir y, a través de él, a su ilustre familia principesca y al hermano pueblo qatarí, sus más sentidas condolencias y sus sinceros sentimientos de pésame por esta dolorosa pérdida, ante la inexorable voluntad divina, e implora al Altísimo que les conceda paciencia y consuelo.
En esta difícil prueba, el Soberano recuerda los destacados logros alcanzados por el ilustre difunto en favor del hermano Estado de Qatar, especialmente en el camino de su modernización y del desarrollo de sus capacidades económicas y políticas, lo que le permitió ocupar una posición destacada y contribuir eficazmente a la defensa de las causas árabes justas y a la consolidación de los lazos de solidaridad árabe e islámica.
El Rey precisa, además, que el Reino de Marruecos recordará con estima y consideración los sólidos vínculos de fraternidad y la activa solidaridad que el difunto mantuvo con el Reino, tanto en los momentos de prosperidad como en los de adversidad, subrayando que nunca dejó de prestar todo tipo de apoyo a Marruecos, su segundo país, ya fuera en sus proyectos de desarrollo o en sus causas justas.
En este mensaje, el Soberano ruega al Todopoderoso que conceda al difunto la mejor de las recompensas por los encomiables servicios y los logros pioneros realizados al servicio de su país y de su nación, que lo envuelva en Su infinita misericordia y lo acoja en Su vasto Paraíso.
El Rey implora asimismo al Altísimo que preserve a Su Alteza y a su honorable familia de toda desgracia y que continúe concediéndole los beneficios de la salud, la serenidad y una larga vida. «Os ruego que aceptéis, Vuestra Alteza y querido hermano, la expresión de Mis más sinceros sentimientos de solidaridad y pésame, así como la seguridad de Mi más alta consideración y de Mi profundo afecto», escribe el Soberano.
