En Washington, el embajador de Marruecos en Estados Unidos, Youssef Amrani, mantuvo una importante sesión de trabajo con Andrew Giuliani, asesor presidencial y responsable de la Task Force FIFA de la Casa Blanca, marcando una etapa decisiva en los preparativos de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Este encuentro de alto nivel permitió reflejar un fuerte interés por la cooperación mutua, al tiempo que reafirmó la profundidad de la amistad histórica que une al Reino de Marruecos con Estados Unidos.
Mandatado por Donald Trump, Andrew Giuliani dirige la organización del mayor evento deportivo mundial, organizado conjuntamente con México y Canadá. Como punto focal de esta compleja arquitectura bajo el liderazgo del presidente y del vicepresidente de Estados Unidos, coordina todos los dispositivos destinados a garantizar la acogida de millones de aficionados llegados de todo el mundo, entre ellos los seguidores de los Lions de l’Atlas, esperados en gran número y con especial fervor.
Para la administración estadounidense, este intercambio estratégico con Marruecos constituye una prioridad y un compromiso movilizador, más aún teniendo en cuenta que el Reino ocupa un lugar singular en el tablero diplomático y deportivo.
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Primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos, Marruecos se distingue hoy como futuro país anfitrión, junto a España y Portugal, de la Copa Mundial de la FIFA 2030, tomando así oficialmente el relevo de la edición de 2026.
En este sentido, el director ejecutivo de la Task Force celebró las infraestructuras desarrolladas en Marruecos para promover el fútbol a escala internacional. En particular, precisó que el presidente de la FIFA le había expresado personalmente su admiración por el éxito del modelo marroquí, impulsado por una Visión Real audaz que sitúa el deporte como motor de desarrollo.
La reunión también fue una oportunidad para que Giuliani destacara su plena disponibilidad, así como la de las autoridades estadounidenses, para colaborar estrechamente con Marruecos con el fin de hacer de las ediciones de 2026 y 2030 dos grandes éxitos. Esta voluntad de construir enfoques operativos eficaces fue compartida por Simon Bland, director de Asuntos Internacionales del Departamento estadounidense del Interior, también presente en las discusiones.
El objetivo es coordinar las competencias para que la experiencia de cada nación beneficie a la otra, una necesidad aún más evidente dado el entusiasmo sin precedentes que suscita la edición de 2026. Las cifras hablan por sí solas: 5 millones de entradas ya vendidas y más de 500 millones de solicitudes registradas desde el lanzamiento de la primera fase de ventas por la FIFA en enero de 2026. Un aumento de la demanda que explica mecánicamente la subida de precios en Estados Unidos.
Por su parte, Youssef Amrani subrayó que esta gran cita deportiva mundial refleja la vitalidad de una alianza duradera entre ambos países. El diplomático precisó que Marruecos, al acoger el Mundial 2030, tomará el relevo de sus socios estadounidenses, mientras ambas naciones celebran el 250º aniversario de sus relaciones bilaterales.
Marruecos continúa así construyendo una historia común con su aliado, donde el fútbol y la diplomacia se entrelazan de forma duradera. Por último, Amrani se felicitó por los estrechos contactos ya establecidos en materia de seguridad, habiendo sido el Reino designado explícitamente al más alto nivel del Estado estadounidense como socio estratégico dentro del grupo de trabajo de la Casa Blanca dedicado a la FIFA.
