En un artículo titulado «Freedom’s first friend» (El primer amigo de la libertad), la revista washingtoniana The Washington Diplomat repasa las raíces históricas de la relación privilegiada que une a Marruecos y los Estados Unidos. Una alianza secular cuyos cimientos continúan, según la publicación, dando forma a una asociación estratégica con profundas implicaciones geopolíticas.
La revista recuerda que en diciembre de 1777, cuando la guerra de Independencia estadounidense aún no había concluido y la Constitución de los Estados Unidos todavía no había visto la luz, el sultán marroquí Sidi Mohammed Ben Abdallah decidió abrir los puertos del Reino a los navíos estadounidenses. De acuerdo con la publicación, esta decisión constituyó un gesto diplomático de un alcance considerable, marcando uno de los primeros reconocimientos internacionales de la joven República americana y afirmando su legitimidad en la escena internacional.
Citando al embajador de Marruecos en Washington, Youssef Amrani, The Washington Diplomat destaca que este acto visionario sentó las bases de una relación llamada a trascender los siglos. «Desde hace 250 años, nuestras dos naciones siempre han primado la cooperación sobre la distancia y la confianza sobre la incertidumbre», recuerda el diplomático, poniendo de relieve la solidez de una asociación forjada por la historia y constantemente renovada por los intereses estratégicos comunes de ambos países.
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The Washington Diplomat observa que esta relación privilegiada, iniciada en 1777, se inscribió posteriormente en un marco institucional duradero, en el sentido de que «la arquitectura oficial de esta relación vio la luz nueve años más tarde».
Según la publicación, el Tratado de Paz y Amistad concluido con Marruecos en 1786 constituye el primer acuerdo diplomático firmado por los Estados Unidos con una nación árabe, musulmana o africana. En su versión actualizada, sigue siendo hoy en día el tratado más antiguo de la historia estadounidense que se mantiene en vigor de forma ininterrumpida.
Citando nuevamente a Youssef Amrani, la revista subraya que este documento, lejos de ser una simple pieza histórica expuesta en una vitrina, demuestra que la relación entre las dos naciones comenzó mediante una decisión tomada incluso antes de que la potencia estadounidense estuviera plenamente consolidada.
Al abordar la dinámica actual de la asociación estratégica entre Rabat y Washington, la publicación señala que una importante delegación marroquí realizó, el pasado mes de abril y por altas instrucciones reales, una visita de trabajo a los Estados Unidos. Esta se saldó con la firma de la hoja de ruta que regulará la cooperación bilateral en materia de defensa para el periodo 2026-2036, lo que ilustra la profundidad de las relaciones estratégicas entre ambos aliados.
La publicación resalta asimismo que Marruecos acoge con regularidad el ejercicio «African Lion», el entrenamiento militar multinacional más importante organizado en el continente africano por el Comando de los Estados Unidos para África (Africom). Una cita que se ha vuelto emblemática para la cooperación en seguridad entre Rabat y Washington y para su compromiso conjunto a favor de la estabilidad regional.
