Durante años, su construcción ha formado parte del paisaje de Rabat y su ciudad vecina, Salé. Tras ocho años de obras, la torre ya está operativa, al menos en su parte hotelera, patrimonial, espacios expositivos y mirador. Para las áreas de oficinas y residenciales aún habrá que esperar: su comercialización se anunciará próximamente. Se trata de la esperada Torre Mohammed VI, el edificio más alto de Marruecos, uno de los más elevados del continente y símbolo de lo mejor de la arquitectura y el urbanismo actuales.
Inaugurada el pasado lunes 13 de abril por el príncipe heredero Moulay El Hassan, este nuevo emblema de la modernidad marroquí y africana abrió sus puertas el 20 de abril con una visita guiada para los medios. Lo que se revela es una auténtica joya arquitectónica diseñada por el español Rafael de la Hoz, referente internacional, en colaboración con el marroquí Hakim Benjelloun, a los que se suma el interiorista Pierre-Yves Rochon.
Su forma recuerda a un cohete, inspirada en una visita a la NASA de Othman Benjelloun, magnate y presidente de O Capital Group, impulsor del proyecto. Fue en 1969 cuando el banquero marroquí participó en una simulación de vuelo previa al lanzamiento del Apollo 12 hacia la Luna. De ahí nació un sueño que, medio siglo después, se materializa en Marruecos, combinando líneas depuradas con referencias al artesanado y patrimonio nacional. La construcción ha corrido a cargo del grupo belga Besix —responsable, entre otros, del Burj Khalifa de Dubái— y la empresa marroquí TGCC.
«Se trata de una obra colectiva en la que han participado miles de mujeres y hombres, cada uno aportando su saber hacer: arquitectos, ingenieros, profesionales de la hostelería… Todos contribuyen a poner en valor cada espacio de la torre y a contar la historia y el patrimonio de Marruecos, especialmente de Rabat y Salé», explica Leila Haddaoui, directora general adjunta de O Tower, promotora del proyecto integrada por Bank of Africa (48%), RMA (37%) y O Capital Group (15%).
Hoy, la Torre Mohammed VI cuenta con 55 plantas y alcanza los 250 metros de altura. En la planta baja y los niveles subterráneos se concentran los espacios de servicios, recepción y acogida, además de un gran salón de 1.401 m² con capacidad para 1.000 personas y hasta 600 comensales. Incluye también un restaurante mediterráneo, Magnolia, dirigido por el chef Lahcen Hafid, y otro especializado en pescado, Mezzanine, de próxima apertura, así como una galería de arte y un aparcamiento subterráneo con 551 plazas.
6.500 millones de dirhams
Entre la primera y la decimotercera planta se distribuyen 26 espacios de oficinas. De la 14 a la 28, la torre alberga 30 apartamentos. Del piso 29 al 49 se ubica el hotel Waldorf Astoria, una de las marcas más exclusivas del mundo, con apenas 35 establecimientos. El de Rabat-Salé es el primero y único en África. Ofrece 55 habitaciones, incluidas 38 suites, una sala de reuniones de 302 m² y el emblemático espacio Peacock Alley, situado en la planta 30 con vistas panorámicas de 180 grados. También cuenta con el restaurante Aldabaran, del chef Alain Ducasse, además de piscina cubierta y spa. La noche parte de 9.000 dirhams.
Una de sus singularidades es «la integración en todos los espacios del hotel de elementos del artesanado marroquí: damasquinado, zellige, escultura en metal…», explica Guy Bertaud, director general del Waldorf Astoria Rabat-Salé.
Durante la visita de la Torre Mohammed VI de Rabat-Salé. (Y.Mannan/Le360)
La torre también reserva sus plantas 50 y 51 para la experiencia del visitante. Además de las vistas panorámicas —360 grados en el último nivel—, la planta 50 ofrece una inmersión en realidad aumentada sobre el patrimonio de Rabat y Salé. La 51, denominada «Cockpit», alberga la exposición permanente «El cielo habla árabe», dedicada al saber astronómico de la época arabo-andalusí. La visita está abierta al público por 250 dirhams (adultos) y 80 dirhams (menores de 18 años), e incluye un recorrido guiado desde la planta baja hasta las superiores. Las reservas están completas al menos hasta junio.
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En total, el edificio reúne unas 7.000 obras, objetos y libros de arte firmados por 143 artistas y artesanos. El hotel alberga, por sí solo, una de las mayores colecciones privadas de arte del norte de África.
El proyecto no ha estado exento de dificultades. El coste inicial de 4.000 millones de dirhams se elevó finalmente a 6.500 millones, debido al elevado precio de los cimientos —de 60 metros de profundidad—, al impacto de la pandemia de la Covid-19 y al encarecimiento de materiales como el aluminio. Obstáculos ya superados que dejan paso al orgullo de una obra en la que han participado unos 2.500 profesionales de 15 nacionalidades.






























