Para generaciones de marroquíes, las vacaciones de verano estuvieron asociadas a una maleta preparada a toda prisa, el primer viaje lejos de la familia, las noches compartidas en grandes dormitorios y unas amistades que, en ocasiones, sobrevivieron al regreso a casa. Las colonias de vacaciones no fueron únicamente una forma económica de llevar a los niños al mar o a la montaña. Para muchos constituyeron su primera experiencia de autonomía y convivencia fuera del entorno familiar.
Más de un siglo después de las primeras experiencias organizadas en Marruecos, esta institución continúa ocupando un lugar importante en las políticas públicas dirigidas a la infancia y la juventud. El Programa nacional de colonias de vacaciones de 2026 prevé recibir a unos 210.000 niños y adolescentes procedentes de las diferentes regiones del Reino, según el Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación.
La cifra supone un salto importante respecto a los aproximadamente 167.000 beneficiarios contabilizados en 2025. De alcanzarse el objetivo anunciado, la participación aumentaría cerca de un 26% en apenas un año.
El programa, organizado por el Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación en colaboración con la Federación Nacional de Colonias de Vacaciones y numerosas asociaciones, se desarrolla del 1 de julio al 30 de agosto en cinco etapas sucesivas.
De las primeras colonias a un programa nacional
La historia de las colonias de vacaciones en Marruecos se remonta a comienzos del siglo XX. Los estudios dedicados a su evolución sitúan una de las primeras experiencias en 1918, durante el Protectorado. Concebidas inicialmente desde una lógica asistencial y sanitaria, estaban destinadas a sacar temporalmente de las ciudades a determinados grupos de niños y ofrecerles actividades al aire libre.
El modelo fue transformándose progresivamente. Las asociaciones juveniles, educativas y de escultismo se apropiaron de estos espacios y les dieron una dimensión social y pedagógica cada vez más marcada. Tras la independencia, las colonias terminaron integrándose en las políticas públicas de juventud y en el trabajo de una extensa red asociativa.
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La denominación también resulta reveladora. Ya no se presentan simplemente como lugares donde pasar las vacaciones, sino como «colonias educativas». Además de las excursiones, los deportes, el teatro o los juegos colectivos, los programas insisten en la autonomía, la responsabilidad, la creatividad y el aprendizaje de la vida en común.
La colonia se convirtió así en una suerte de escuela sin pupitres. Un lugar donde los niños debían ordenar sus pertenencias, compartir el espacio, participar en tareas colectivas, respetar horarios y convivir con compañeros procedentes de entornos diferentes.
Una participación que cambia según las cifras observadas
La última edición de Indicadores sociales de Marruecos, publicada en 2026 por el Alto Comisionado del Plan, permite observar la distribución territorial de los participantes, aunque los datos disponibles sobre las colonias se detienen en 2019.
De acuerdo con el HCP, el número de participantes pasó de 140.655 en 2016 a 132.770 en 2019, lo que representó un descenso del 5,6% en tres años. La evolución, sin embargo, fue muy diferente según las regiones.
Casablanca-Settat concentró en 2019 el mayor número de participantes, con 27.576, equivalentes al 20,8% del total nacional. Le siguieron Rabat-Salé-Kénitra, con 25.705 beneficiarios, y Fès-Meknès, con 17.949. Estas tres regiones reunieron por sí solas aproximadamente el 54% de los participantes contabilizados por el HCP.
En el otro extremo se encontraban Guelmim-Oued Noun, con 2.163 participantes, Dakhla-Oued Ed-Dahab, con 4.283, y Oriental, con 5.053.
La evolución regional revela cambios significativos. Dakhla-Oued Ed-Dahab pasó de 1.934 participantes en 2016 a 4.283 en 2019, un aumento superior al 121%. Tánger-Tetuán-Al Hoceima avanzó un 57%, desde 3.664 hasta 5.753 beneficiarios. También crecieron Laâyoune-Sakia El Hamra, Drâa-Tafilalet, Béni Mellal-Khénifra y Casablanca-Settat.
Por el contrario, Rabat-Salé-Kénitra registró una caída del 25,5%, muy similar a la observada en Souss-Massa. Marrakech-Safi perdió un 12,4% de sus participantes y Oriental retrocedió un 8,5%.
Un problema de estadísticas todavía por resolver
Los datos deben interpretarse con cautela. El propio HCP precisa que sus cifras incluyen las diferentes modalidades de colonias, desde las estancias estivales hasta las colonias urbanas y de proximidad. Sin embargo, otro documento público presenta resultados muy diferentes para el mismo periodo.
En su evaluación de los programas públicos destinados a los jóvenes entre 2016 y 2021, el Consejo Económico, Social y Medioambiental contabilizó 200.890 beneficiarios en 2018 y 265.318 en 2019. Esta última cifra duplicaba prácticamente los 132.770 participantes recogidos por el HCP para ese mismo año.
La diferencia puede deberse a perímetros de contabilización distintos, al número de participaciones en lugar de participantes únicos o a la incorporación de programas complementarios. No obstante, los documentos públicos consultados no permiten reconciliar claramente ambas series.
A ello se añade el retraso estadístico. Aunque el informe del HCP fue publicado en 2026, los últimos datos nacionales desglosados por región sobre colonias de vacaciones siguen siendo los de 2019.
Esta falta de continuidad dificulta medir cuántos niños participan realmente, qué proporción procede del medio rural, cuál es la participación de las niñas, cuántos menores con discapacidad acceden al programa o qué territorios continúan teniendo una oferta insuficiente. También impide comparar con precisión el objetivo de 210.000 beneficiarios anunciado para este año.
Más modalidades y nuevos públicos
La edición de 2026 pretende ampliar la cobertura mediante diferentes fórmulas. A las colonias fijas, que implican alojamiento durante varios días, se suman las colonias urbanas y de proximidad, las estancias temáticas, los programas educativos y las actividades de escultismo.
Estas modalidades permiten llegar a niños cuyas familias no desean o no pueden enviarlos lejos de casa. Las colonias de proximidad ofrecen actividades durante el día sin necesidad de alojamiento y reducen tanto el coste como las dificultades logísticas.
El programa incorpora este verano, por primera vez, a alumnos beneficiarios de las iniciativas contra el abandono escolar. También da prioridad a los niños procedentes del medio rural y de zonas aisladas, a las niñas y a los menores con necesidades específicas.
La ampliación responde a uno de los principales desafíos históricos del sistema. El objetivo no es únicamente aumentar las plazas, sino evitar que el lugar de residencia, los ingresos familiares, el género o una discapacidad determinen quién puede disfrutar de una experiencia vacacional y educativa.
Nuevos centros y una gestión más digital
El plan de 2026 incluye la apertura de dos colonias en Taghazout, otra en Bouad Chbika y una cuarta en Toufliht. También se preparan instalaciones que deberían entrar en funcionamiento en 2027 y 2028, especialmente en Dakhla y Nador.
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El Ministerio de Juventud trabaja igualmente con otros departamentos públicos. Entre los proyectos anunciados figuran colonias vinculadas al medio agrícola, programas para personas mayores y nuevas iniciativas desarrolladas junto con el Ministerio de Educación.
La gestión de las solicitudes de las asociaciones se realiza ahora mediante un portal digital. Según el ministerio, el objetivo es mejorar la transparencia en la presentación, seguimiento y evaluación de los expedientes. Las candidaturas son examinadas por comisiones centrales y regionales encargadas de valorar la situación jurídica de las asociaciones, su capacidad organizativa y su experiencia educativa.
La digitalización también alcanza a los monitores. El programa de 2026 ha introducido el portal nacional animateurs.ma, la digitalización de las pruebas de aptitud pedagógica y una revisión de los contenidos formativos.
Durante la primera fase de formación organizada en marzo de 2025 participaron alrededor de 7.000 aspirantes a monitores. El ministerio anunció entonces una segunda fase para otros 6.000 candidatos. La magnitud de estos números muestra hasta qué punto la calidad del programa depende no solo de los edificios disponibles, sino también de la preparación de las personas que acompañan diariamente a los menores.
Crecer sin sacrificar la calidad
Recibir a 210.000 niños y adolescentes supone organizar alojamiento, alimentación, transporte, atención sanitaria, seguros, actividades y vigilancia durante varias semanas. El aumento de las plazas plantea, por tanto, la cuestión de la capacidad de las instalaciones y de la calidad real de los servicios.
La normativa aprobada en 2021 sobre la organización de los centros de colonias establece el marco que deben respetar estas estructuras. El ministerio afirma que la temporada de 2026 busca reforzar las condiciones de seguridad, salud y acompañamiento educativo, además de mejorar la oferta logística.
El reto consiste en que el aumento cuantitativo no se traduzca en centros saturados, grupos excesivamente numerosos o equipos insuficientemente preparados. La rehabilitación de las instalaciones antiguas, la regularidad de los controles, la calidad de las comidas y la formación de los monitores son tan importantes como el número final de beneficiarios.
Las Assises nacionales celebradas en noviembre de 2025 ya plantearon la necesidad de construir un nuevo modelo con horizonte en 2030. Entre los objetivos figuran aprovechar las instalaciones durante todo el año, desarrollar colonias temáticas y universidades juveniles y convertir algunos centros en espacios de formación continua.
Las colonias de vacaciones han sobrevivido a profundas transformaciones sociales, al avance del ocio digital y a la pandemia, que paralizó completamente la actividad en 2020. Su continuidad muestra que siguen respondiendo a una necesidad que ni las pantallas ni las vacaciones familiares sustituyen por completo.
Para miles de niños marroquíes, continúan siendo la posibilidad de conocer el mar, la montaña o simplemente otra región del país. Pero, sobre todo, representan una primera experiencia lejos de casa y el descubrimiento de que durante unos días también es posible formar parte de una comunidad elegida al azar. Ahí reside, probablemente, la razón por la que han marcado a tantas generaciones.
