Tras ejercer durante varios años como veterinario, Younes Mrabet dejó su clínica en Casablanca para instalarse en una finca en Benslimane. Su convicción es clara: los suelos agrícolas marroquíes se están empobreciendo y el compost puede ser parte de la solución. En su terreno de una hectárea, transformado en un laboratorio a cielo abierto, produce biofertilizante e intenta demostrar, con hechos, que otra agricultura es posible.