Arqueología: Oued Beht saca a la luz las murallas más antiguas del Magreb, con más de 3.000 años

Oued Beht.

El 17/09/2026 a las 13h50

EntrevistaEn Oued Beht han salido a la luz el complejo agrícola más antiguo y el primer sistema de fortificación del norte de África fuera del valle del Nilo. En esta entrevista, el arqueólogo y director de las investigaciones Youssef Bokbot repasa casi veinte años de excavaciones inéditas. Desde la aparición de las primeras comunidades aldeanas durante el Neolítico hasta la construcción de murallas defensivas en la Edad del Bronce, analiza un hallazgo crucial que obliga a revisar la historia del Mediterráneo y reafirma el papel pionero de las poblaciones autóctonas.

Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto en el yacimiento de Oued Beht, en la provincia de Khemisset, el sistema defensivo de gran envergadura más antiguo hallado en África fuera del valle del Nilo, con una antigüedad de entre 3.500 y 4.000 años.

Publicado en la revista Libyan Studies, el hallazgo científico se sustenta en 17 dataciones por radiocarbono, que han permitido reconstruir la secuencia de ocupación de un territorio habitado durante cinco milenios. El lugar albergó primero una extensa aldea agrícola durante el Neolítico final. En la Edad del Bronce se construyeron un imponente foso y una muralla de tierra, reforzada posteriormente con una estructura de piedra durante la época medieval.

La magnitud de estas infraestructuras demuestra la existencia de un trabajo colectivo organizado y confirma que el Magreb estaba plenamente integrado en las grandes redes comerciales del Mediterráneo occidental.

Youssef Bokbot, director de investigación y responsable del proyecto arqueológico, explica con más detalle el alcance de estos descubrimientos en esta entrevista con Le360.

Le360. En el yacimiento de Oued Beht, en la provincia de Khemisset, se ha descubierto el sistema defensivo más antiguo documentado hasta ahora en el norte de África. ¿En qué consiste exactamente?

Youssef Bokbot. Este descubrimiento no es fruto del azar. Es el resultado de una larga labor iniciada en 2005 en Oued Beht, en una zona que entonces era completamente desconocida. Comenzamos con labores de prospección y una cartografía detallada de su potencial, antes de iniciar las primeras excavaciones en 2006 en la cueva de Ifri N’Amrmmoussa, en Khemisset. Aquellos trabajos tuvieron una amplia repercusión mediática.

A medida que avanzaba la excavación, los trabajadores locales que colaboraban con nosotros en la cueva nos contaron que los materiales arqueológicos, muy escasos en su interior, aparecían en cantidades considerables al aire libre en los alrededores.

«En 2017 introdujimos la arqueología preventiva con excavadora, un método inédito en Marruecos. Al retirar los primeros 50 centímetros de la superficie, preservamos la capa de ocupación situada a 60 centímetros de profundidad. Recogimos materia orgánica en silos destinados al almacenamiento de cereales y la enviamos al laboratorio de datación por carbono 14 de Miami.»

—  Youssef Bokbot, arqueólogo

¿Cómo pasaron de investigar en la cueva a descubrir un yacimiento al aire libre de semejante envergadura?

Después de escuchar a los habitantes y elaborar una cartografía preliminar, comprendí que nos encontrábamos ante un yacimiento colosal de más de 20 hectáreas. En 2016, la administración de Aguas y Bosques excavó miles de agujeros de 50 centímetros de profundidad para reforestar el terreno. Como aquel año no había llovido, mi equipo y yo analizamos la tierra extraída de esos agujeros y encontramos grandes cantidades de los objetos mencionados por los habitantes.

En 2017 introdujimos la arqueología preventiva con excavadora, un método inédito en Marruecos. Al retirar los primeros 50 centímetros de la superficie, preservamos la capa de ocupación situada a 60 centímetros de profundidad. Recogimos materia orgánica en silos destinados al almacenamiento de cereales y la enviamos al laboratorio de datación por carbono 14 de Miami. Los resultados arrojaron fechas comprendidas entre los años 3500 y 2900 antes de Cristo, correspondientes al Neolítico final.

Antes de este último hallazgo se llevaron a cabo otras investigaciones. ¿Qué resultados arrojaron las campañas de excavación posteriores, incluida la de 2023?

Tras publicar en 2023 nuestros primeros resultados sobre la aldea agrícola de Oued Beht en la revista Antiquity y recibir varios premios internacionales, emprendimos nuestra tercera campaña de excavaciones. Durante unos sondeos realizados al sur de la aldea, encontramos vestigios de una ocupación de la Edad del Bronce y localizamos un sistema de fortificación prehistórico.

Las 17 dataciones por carbono 14 confirmaron que se trata de la fortificación prehistórica más antigua de toda África, con la excepción del valle del Nilo.

«El acceso a los yacimientos minerales no era igual para todos los grupos, lo que provocó rivalidades y guerras. Ante la amenaza de ataques exteriores, hacia el año 2000 antes de Cristo, los habitantes se replegaron en una superficie limitada de cuatro hectáreas, rodeada por acantilados rocosos naturales y fáciles de defender.»

—  Youssef Bokbot, arqueólogo

¿Qué revela la aparición de semejante sistema de fortificación sobre la organización social y las amenazas existentes en aquella época?

Demuestra que se produjo un cambio profundo. Durante el Neolítico, hacia el año 4000 antes de Cristo, la aldea era abierta y pacífica, sin preocupaciones relacionadas con la seguridad, porque las sociedades agrícolas y ganaderas eran igualitarias.

La aparición de la metalurgia hacia el año 2400 antes de Cristo fue el detonante de los conflictos. El acceso a los yacimientos minerales no era igual para todos los grupos, lo que provocó rivalidades y guerras. Ante la amenaza de ataques exteriores, hacia el año 2000 antes de Cristo, los habitantes se replegaron en una superficie limitada de cuatro hectáreas, rodeada por acantilados rocosos naturales y fáciles de defender.

En el lado más accesible y vulnerable levantaron una muralla de tierra que, según nuestras estimaciones, alcanzaba los seis metros de altura para proteger la aldea.

«El yacimiento de Oued Beht presenta una particularidad única en el norte de África, con una ocupación prehistórica continuada al aire libre durante cerca de 3.000 años.»

—  Youssef Bokbot, arqueólogo

¿Qué materiales se utilizaban en aquella metalurgia?

El primer mineral explotado fue el cobre, hacia el año 2400 antes de Cristo. Más adelante, al comprobar que era demasiado maleable, le añadieron estaño o zinc para fabricar bronce, un material mucho más resistente.

¿Existe una continuidad entre la población del Neolítico y la de la Edad del Bronce o se trataba de grupos distintos?

El yacimiento de Oued Beht presenta una particularidad única en el norte de África, con una ocupación prehistórica continuada al aire libre durante cerca de 3.000 años. Es muy posible que se tratara de una misma población que evolucionó en el propio lugar, pero no podemos afirmarlo sin análisis de ADN.

Necesitamos descubrir sepulturas correspondientes a ambos periodos para estudiar su patrimonio genético y establecer formalmente sus vínculos de parentesco.

¿Cómo transforman estos descubrimientos nuestra visión de la prehistoria del norte de África?

Echan por tierra la visión colonialista que sostenía que las poblaciones autóctonas eran incapaces de crear una civilización sin aportaciones exteriores. Nuestros trabajos demuestran que los habitantes de Oued Beht eran constructores y pioneros.

Mantenían intercambios culturales y comerciales que llegaban hasta Sevilla, en España, situada a cerca de 900 kilómetros. Hemos descubierto alrededor de 9.000 hachas pulidas en el yacimiento, una cantidad muy superior a sus necesidades locales y que demuestra la existencia de una producción destinada al comercio exterior.

También fabricaban cerámica decorada con una pintura policromada inédita para aquella época.

La aldea agrícola llegó a ocupar hasta 12 hectáreas. ¿Cómo estaba organizada?

La aldea agrícola ocupaba una superficie de entre nueve y doce hectáreas. Por primera vez en el norte de África, documentamos una población superior al millar de habitantes, cuando anteriormente se creía que estas comunidades estaban formadas por pequeños grupos de un máximo de 50 personas.

El yacimiento contaba con sectores residenciales, áreas artesanales para los alfareros y amplios espacios de almacenamiento con numerosos silos destinados a conservar cereales y legumbres.

Es perfectamente posible que, al excavar otros sectores del yacimiento, encontremos ocupaciones correspondientes a la Edad del Cobre, entre los años 2500 y 1800 antes de Cristo.

El yacimiento de Oued Beht ha revelado la existencia de una población con numerosos recursos. ¿Qué factores explican esta riqueza?

Confluyen varios factores. En primer lugar, la proximidad de los recursos metalúrgicos del Atlas Medio y Oulmès. Además, la aldea se encuentra a cinco kilómetros de la única mina de sal gema conocida en la prehistoria del norte de África.

En aquella época, la sal era un recurso extremadamente valioso y codiciado. Gracias a su monopolio, los habitantes de Oued Beht acumularon una gran riqueza. Esta prosperidad les permitía importar productos procedentes de lugares lejanos, como atún capturado en la costa atlántica para consumirlo en el propio asentamiento.

También mantuvieron relaciones comerciales y culturales con las poblaciones ibéricas de la misma época. Esta concentración de riqueza despertó asimismo la codicia de las comunidades vecinas.

Las investigaciones desarrolladas en el yacimiento han contado con la colaboración de Italia. ¿Cómo se organizó este trabajo conjunto?

Inicié este programa en solitario en 2005. Como el Ministerio de Cultura no proporciona los recursos económicos necesarios para excavaciones de esta envergadura, debemos recurrir a la cooperación internacional, que aporta la financiación requerida.

Primero trabajé con equipos españoles entre 2008 y 2012, y posteriormente con la Universidad de Montpellier entre 2014 y 2016. En 2017 puse en marcha una colaboración con la Universidad de Cambridge. Fueron los investigadores de Cambridge quienes posteriormente quisieron incorporar a los trabajos a un instituto de investigación italiano.

Fue el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores el que difundió los resultados de esta investigación…

Simplemente aprovecharon la ocasión para destacar el trabajo de sus investigadores. Por nuestra parte, nuestros responsables no reaccionan. Sin embargo, el yacimiento recibió tres importantes premios internacionales en 2024 y 2025, y la FAO nos invitó a presentar nuestros hallazgos en su museo de Roma.

Envié una carta oficial al ministro de Cultura para proponerle un plan de puesta en valor turístico del yacimiento, pero no he recibido ninguna respuesta ni se ha adoptado medida alguna.

Es lamentable, porque este yacimiento convierte a Marruecos en la locomotora de la investigación arqueológica de toda la región y nos brinda numerosas oportunidades para reforzar la proyección internacional del país.

A la luz de este último descubrimiento, ¿cuáles considera que son las perspectivas de futuro de la investigación arqueológica en Marruecos?

Llevo dos años luchando para convencer a los responsables de que aprovechen el impulso científico y mediático generado por estos descubrimientos arqueológicos excepcionales, de primer nivel mundial, y pongan en valor este enorme potencial para que contribuya al desarrollo socioeconómico de la provincia de Khemisset.

Hoy, más que nunca, resulta imprescindible crear un parque arqueológico y ecológico.

Por Qods Chabâa
El 17/09/2026 a las 13h50