La negativa del FC Barcelona a participar en la iniciativa de las camisetas sobre Sebta no estaría motivada únicamente por las reticencias del club a asociarse a un mensaje de carácter político. De acuerdo con información recabada por Le360 de fuentes próximas al club catalán, hubo un elemento que terminó de inclinar la balanza: Lamine Yamal.
En un primer momento, los dirigentes barcelonistas dudaban sobre la posición que debían adoptar antes de recibir al Racing de Santander el miércoles 16 de septiembre. La posibilidad de que los jugadores del Barça lucieran esas camisetas ya generaba reservas dentro del club. Sin embargo, cuando la dirección supo que Lamine Yamal, de origen marroquí, tenía intención de negarse a llevarla, fijó definitivamente su postura. El Barça decidió entonces que ninguno de sus jugadores participaría en la iniciativa.
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El objetivo era evitar que su joven estrella tuviera que asumir en solitario una decisión susceptible de provocar una nueva polémica y, sobre todo, que quedara expuesto a insultos y ataques racistas en las redes sociales.
El Barça cerró filas así en torno a su jugador. El miércoles por la noche, ningún futbolista azulgrana vistió la camiseta antes del encuentro contra el Racing de Santander. Unas horas después, el protagonismo volvió al fútbol en el Camp Nou, con una goleada del conjunto catalán por 7-2 y un tanto de Lamine Yamal en los minutos finales.
Los precedentes de Mbappé, Konaté y Vinicius
La cautela de los dirigentes barcelonistas no era infundada. Veinticuatro horas antes, Kylian Mbappé, Ibrahima Konaté y Vinicius Jr. habían comprobado las consecuencias de distanciarse de esta iniciativa.
Antes del Elche-Real Madrid, los tres futbolistas no exhibieron la camiseta del mismo modo que sus compañeros. La llevaron remangada, haciendo apenas visible el lema «Todos somos Caballas». Su actitud provocó inmediatamente una oleada de comentarios y críticas.
El Real Madrid defendió posteriormente el principio de libertad individual de sus jugadores y sostuvo que cada uno debía poder actuar de acuerdo con sus convicciones.
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Sin embargo, el episodio no se limitó a las críticas políticas. Vinicius, víctima habitual de insultos racistas en España a lo largo de su carrera, volvió a ser objeto de ataques racistas a raíz de la polémica.
Ese era precisamente el escenario que el Barça quería evitar con Lamine Yamal: convertir a un solo jugador en el rostro del rechazo y exponerlo después a una avalancha de ataques cuyas consecuencias nadie podría controlar.
