Del 23 de mayo al 25 de junio de 2026, el Comptoir des Mines Galerie acogerá en Marrakech «La Odisea Mística», una exposición inédita dedicada a Abbès Saladi, figura mayor y singular de la historia del arte marroquí. Originario de la ciudad ocre, el artista desarrolló una obra profundamente habitada por el universo místico y simbólico de Marrakech, que supo captar y plasmar con una intensidad poco común.
«Durante mucho tiempo, esta exposición parecía imposible de realizar debido a las numerosas conversaciones emprendidas con los distintos propietarios de las obras del artista», explica Hicham Daoudi en el texto de presentación de la muestra. Procedentes de las prestigiosas colecciones de Mustapha Segueni, Pauline Demazière y Claude y Emmanuelle Amzallag, las obras reunidas fascinan por su fuerza plástica, su dimensión enigmática y su gran valor artístico. En total, cerca de 52 piezas conformarán un recorrido inmersivo concebido como una auténtica travesía por el universo de Abbès Saladi, mucho más allá de una simple retrospectiva.
El evento presentará además una de las primeras obras del artista, realizada alrededor de 1977 y ofrecida a Pauline Demazière, quien aceptó prestarla excepcionalmente para esta ocasión. La reunión de un conjunto tan importante representa un auténtico desafío para la galería, que tuvo que convencer a los primeros coleccionistas de Saladi para sumarse a este proyecto de gran envergadura, incluyendo la circulación de piezas raramente mostradas al público.
Este regreso a Marrakech tiene además un fuerte valor simbólico. Fue precisamente en 1978, en la rue de la Liberté, en el barrio de Guéliz, a pocos pasos del actual Comptoir des Mines Galerie, donde Claude y Emmanuelle Amzallag presentaron por primera vez las obras de Saladi. El artista había sido descubierto gracias a turistas que habían adquirido algunas de sus primeras creaciones en la plaza Jemaa el-Fna.
Nacido en Marrakech en 1950, Abbès Saladi comenzó estudios de Filosofía en Rabat en 1977, antes de verse obligado a interrumpirlos por motivos de salud. Obligado a regresar a su ciudad natal, se fue encerrando progresivamente en un universo interior que daría lugar a una obra gráfica tan singular como enigmática.
Marcado por la soledad y la enfermedad, Saladi desarrolló una práctica pictórica profundamente liberadora, vivida como una forma de supervivencia. A través de sus gouaches de composiciones exuberantes y transparencias delicadas, ofrece una reflexión sutil sobre la condición humana y una crítica sensible del mundo que le rodea.

La obra de Abbès Saladi escapa a las clasificaciones tradicionales. La extrema finura de su trazo, la precisión del gesto y la densidad ornamental de sus composiciones dan forma a un universo visual inmediatamente reconocible. En él habitan criaturas híbridas, mitad hombres mitad pájaros, insectos monumentales, ramificaciones laberínticas y motivos geométricos exuberantes.
Sus obras evocan tanto la herencia de las miniaturas orientales como referencias místicas y una libertad de invención que lo mantiene alejado tanto del academicismo como de las corrientes dominantes. El resultado es una obra singular, atravesada por una dimensión fantástica, donde se despliega una auténtica crónica del alma humana.
Hicham Daoudi firma además la escenografía de la exposición. En los muros del espacio expositivo se reproducen e imprimen varios detalles extraídos de las obras presentadas.
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Según la casa de subastas Millon, la cotización de Abbès Saladi ha experimentado una progresión significativa entre 2017 y 2025, alcanzando alrededor de 32.000 euros para las acuarelas y hasta 380.000 euros para algunas pinturas, con un récord establecido en 470.000 euros en 2015. Las obras presentadas en esta exposición se ofrecerán a partir de 27.000 euros.
En 2021, el Musée Bank Al-Maghrib ya le había dedicado una importante retrospectiva que reunió unas sesenta obras, varias de ellas inéditas. La exposición organizada ahora por el Comptoir des Mines Galerie se impone así como una de las manifestaciones más importantes dedicadas al artista en Marrakech en los últimos años.
El Comptoir des Mines Galerie invita así a una relectura esencial de la obra de Abbès Saladi: una obra visionaria que no describe el mundo, sino que inventa su necesidad. Nacido de una profunda fragilidad, atravesado por la lucha interior y el aislamiento, su arte se impone primero como un espacio de supervivencia antes de convertirse en lenguaje. En un mundo saturado de imágenes producidas y recompuestas, su obra conserva una fuerza singular, donde la fragilidad se convierte en lenguaje y la imagen recupera una profundidad espiritual.


