La presencia marroquí en la Serie A se remonta a finales de los años noventa, cuando Rachid Neqrouz comenzó su etapa en el Bari, el defensa llegó al club italiano en julio de 1998 y permaneció en el club hasta 2003, periodo en el que disputó 105 partidos en la Serie A y anotó cinco goles.
En una entrevista concedida en 2020 al periodista Maurizio Spaccavento, Neqrouz recordó con especial cariño la temporada de su llegada al Bari, que coincidió con dos momentos importantes de su carrera: la permanencia del equipo en la Serie A y su convocatoria para el Mundial de Francia 1998.

«Fue el año en el que conseguimos la permanencia cuando todavía quedaban tres o cuatro jornadas para terminar el campeonato. Poco después, llegó la convocatoria para disputar el Mundial de Francia 1998. Fueron dos momentos maravillosos, un año que nunca olvidaré», recordó el exdefensa.
Años después, Houssine Kharja tomó el relevo y desarrolló una trayectoria en el fútbol italiano que le llevó a vestir las camisetas de varios clubes. En el Siena encontró una oportunidad para consolidarse en la Serie A, competición en la que marcó ocho goles en 51 partidos con el equipo toscano, antes de pasar por el Génova y el Inter.
El propio centrocampista recordó con especial cariño su etapa en el conjunto milanés: «En el Inter viví seis meses fantásticos». También destacó que el Siena fue el club que le abrió las puertas del fútbol de primer nivel.

Mehdi Benatia, por su parte, se convirtió en uno de los defensas más destacados de su generación en Italia. Tras consolidarse en el Udinese, dio el salto a la Roma, donde marcó cinco goles en la temporada 2013-2014 y fue una pieza importante en un equipo que terminó segundo con 85 puntos. Posteriormente regresó al Calcio para vestir la camiseta de la Juventus, con la que conquistó tres títulos de Liga y dos Copas de Italia.

En el apartado ofensivo, Adel Taarabt también dejó momentos destacados durante su breve paso por el Milan; anotó cuatro goles y repartió dos asistencias en 16 partidos. Años después, resumió su vínculo con el país con una frase: «Cuando pienso en Italia, pienso en el Milan».
Conocido por sus regates, su creatividad y un estilo de juego inspirado en el fútbol callejero, el marroquí llamó la atención incluso de sus compañeros. Mario Balotelli llegó a afirmar que, si se hablaba de técnica, Taarabt era superior a Neymar. Una valoración que refleja la admiración que despertaba su talento. Años después, el propio Taarabt resumió su vínculo con el país con una frase: «Cuando pienso en Italia, pienso en el Milan».

Adam Masina, por su parte, ha desarrollado buena parte de su carrera en Italia, donde ha defendido los colores del Bologna, el Udinese y el Torino. El defensa marroquí acumula 166 partidos y seis goles en la Serie A, unas cifras que lo sitúan entre los jugadores marroquíes con mayor recorrido en el campeonato italiano.
En una entrevista concedida a Corriere della Sera en julio de 2026, Masina también destacó el modelo de desarrollo del fútbol marroquí y lo puso como ejemplo para Italia. Según el defensa, la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) lleva más de veinte años invirtiendo en infraestructuras, formación de jóvenes y desarrollo de futbolistas. «Italia debería mirar y estudiar Marruecos», afirmó, al tiempo que destacó el papel de estas inversiones en el crecimiento de la selección nacional y en su progresión en el ranking FIFA. Para Masina, otro de los pilares del éxito marroquí es el fuerte sentimiento de pertenencia que une a los internacionales con el país.

Otro nombre destacado es Brahim Díaz, que defendió la camiseta del AC Milan durante tres temporadas, entre 2020 y 2023.El internacional marroquí disputó 124 partidos con el conjunto milanés, 91 de ellos en la Serie A, competición en la que anotó 13 goles. En total, marcó 18 tantos y repartió 14 asistencias con el club, según los datos de Transfermarkt.
Su aportación ayudó al conjunto rossonero a conquistar el Scudetto en la temporada 2021-2022. Su capacidad para jugar entre líneas, generar ocasiones y encontrar espacios le convirtió en una pieza importante del equipo durante su etapa en San Siro.

Otro nombre que merece una mención especial es Achraf Hakimi. En su única temporada con el Inter, la 2020-2021, marcó siete goles y dio seis asistencias en la Serie A, contribuyendo a la conquista del Scudetto. Su velocidad y sus constantes incorporaciones al ataque fueron un recurso importante para el Inter en el tramo final de la temporada.
Su paso por Italia también le permitió evolucionar como futbolista. En una comparación con la Bundesliga, donde había jugado con el Borussia Dortmund, Hakimi explicó las diferencias entre ambos campeonatos: «La Bundesliga es más ofensiva, se corre de una portería a otra. El fútbol italiano es más defensivo, táctico, los equipos están siempre ordenados y compactos».
El Balón de Oro africano reconoció que tuvo que aprender a encontrar espacios ante rivales que defendían en bloque bajo y que su experiencia en la Serie A le permitió mejorar en tareas defensivas y en su posicionamiento sobre el terreno de juego.

Más recientemente, Sofyan Amrabat encontró en la Fiorentina un escenario para consolidarse en el fútbol europeo. Tras tres temporadas en el club, el centrocampista destacó la importancia de aquella etapa para su crecimiento: «La liga italiana es una competición fuerte y fue una buena etapa para aprender y desarrollarme».

La lista, sin embargo, no termina aquí. Otros futbolistas marroquíes también han pasado por la Serie A, como Zakaria Aboukhlal, Anass Salah-Eddine, Neil El Aynaoui, Marouane Da Costa, Omar El Kaddouri, Walid Cheddira, Achraf Lazaar y Abdelhamid Sabiri, entre otros. Trayectorias y etapas diferentes que reflejan la presencia continuada del talento marroquí en el fútbol italiano a lo largo de varias generaciones.
