La MINURSO ha entrado en la fase de desmantelamiento. Durante la rueda de prensa diaria de la ONU del lunes 2 de noviembre, Stéphane Dujarric, portavoz de António Guterres, detalló cómo se cerrará la misión. «Como habrán visto, el domingo 1 de noviembre comenzó el periodo de liquidación de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental, conocida también como MINURSO, que cesó sus operaciones tras la decisión de los miembros del Consejo de Seguridad de no renovar su mandato», recordó.
La operación estará a cargo de un equipo reducido, adscrito al Departamento de Apoyo Operacional de la ONU y respaldado por la sede central. El equipo supervisará «el cierre ordenado y respetuoso con el medio ambiente, así como la devolución de los 13 emplazamientos que utilizaba la MINURSO», precisó el portavoz. La liquidación se llevará a cabo «de forma gradual», de acuerdo con los procedimientos habituales de la organización.
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El plan se resume en una lista. Stéphane Dujarric enumeró las principales operaciones: «la repatriación de unos 160 observadores militares, la retirada de 180 miembros del personal civil y afiliado, el cierre y la devolución de 13 instalaciones de la misión y emplazamientos de equipos, la cesión o transferencia de los bienes y equipos de Naciones Unidas, la retirada de los sistemas de comunicación y apoyo logístico, la gestión de los archivos y expedientes de la misión, así como la rescisión de los acuerdos contractuales sobre el terreno».
Todo el proceso, añadió, se llevará a cabo «de conformidad con las normas y los reglamentos que aplica la ONU cuando cierra misiones», con supervisión administrativa, financiera y de seguridad permanente para garantizar la seguridad del personal.
El vocabulario lo dice todo. Ya no se habla de supervisar el alto el fuego, de presentar informes al Consejo ni de celebrar un referéndum. Se habla de repatriación, devolución, archivos y contratos que rescindir. La misión de mantenimiento de la paz más antigua de África se cierra como se liquida una empresa: haciendo inventario.
Este calendario coincide con el que había fijado Rabat. El sábado 31 de octubre, durante un programa especial, el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, había anunciado en 2M que la presencia de la misión en las provincias del sur, con sus equipos, vehículos, material y símbolos, debía concluir «en los próximos días».
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Bourita prometió una «operación ejemplar, que no es una operación de expulsión», llevada a cabo mediante un procedimiento técnico junto con el Consejo de Seguridad y el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU. También precisó que la salida de la misión «no significa el fin del alto el fuego», compromiso asumido por Marruecos desde el 6 de septiembre de 1991.
Por su parte, el secretario general tomó nota el 1 de noviembre del fin de la MINURSO y pidió a las partes que cooperasen plenamente para que la retirada concluyera «de forma ordenada» y «lo antes posible».
Entre Rabat y Nueva York, el lenguaje ya es el mismo: una retirada ordenada, rápida y sin incidentes. A la MINURSO solo le queda devolver las llaves.
