Cuanto más la engrandeces, más se empequeñece!

Mohamed Benabdelkader.

El 04/11/2026 a las 14h24

ColumnaCómo transformar un bloqueo diplomático en una ventaja estratégica? Al volver sobre el veto ruso en el Consejo de Seguridad y la no renovación del mandato de la MINURSO, el analista y exministro Mohamed Benabdelkader encuentra en la reacción marroquí una ilustración elocuente de un proverbio popularizado por el difunto Hassan II: «Cuanto más la engrandeces, más se empequeñece». Pero esta reacción representa también la materialización de la orientación estratégica impulsada por Su Majestad el Rey Mohammed VI, consistente en pasar, en la cuestión del Sáhara, de una lógica de gestión del conflicto a una lógica de cambio. La presente crónica analiza cómo la diplomacia marroquí logró convertir los puntos de inflexión surgidos en el Consejo de Seguridad en oportunidades para impulsar un cambio de paradigma: trascender las reglas que habían estructurado el conflicto durante décadas y redefinir las condiciones mismas en las que se desarrolla la confrontación.

En dialecto marroquí existe un refrán popular que dice, en sustancia: Cuanto más la engrandeces, más se empequeñece! (كبرها تصغر), una fórmula aparentemente paradójica que equivale a decir que cuanto más se atreve uno a afrontar un problema en toda su magnitud, con determinación y audacia, más se logra reducir su alcance y dominar sus efectos. Es una invitación a la firmeza frente a las dificultades, incluso cuando parecen insuperables. Incita a no dejarse intimidar por la amplitud de un desafío, a afrontarlo sin vacilaciones y a elevar la apuesta para devolverlo a su justa medida haciendo gala de una voluntad resuelta.

Con frecuencia, la vacilación contribuye a mantener la dificultad, mientras que la huida tiende a amplificar su alcance. A la inversa, una confrontación asumida permite a veces devolver el problema a su justa dimensión y hacerlo, por consiguiente, más fácilmente superable. En situaciones de crisis, esta postura puede llevar a un actor a adoptar una estrategia de maximización, consistente en explotar plenamente las potencialidades de una coyuntura dada, movilizar el conjunto de recursos y palancas de los que dispone y llevar sus reivindicaciones a su nivel de intensidad más elevado. Se trata, en cierto modo, de empujar la situación hasta su punto de máxima tensión, no necesariamente en una lógica de escalada por sí misma, sino para hacer aparecer las contradicciones subyacentes, poner de manifiesto las causas profundas del bloqueo y obligar a los protagonistas a salir de los marcos que hasta entonces habían alimentado el impasse.

Esta forma de proceder equivale a engrandecer momentáneamente los retos, a radicalizar el posicionamiento en el sentido de llevar al extremo una idea o una reivindicación, de tocar la esencia y el origen de la situación, pero también a desplazar las líneas de la confrontación, con la esperanza de hacer posible una recomposición de los términos del problema y, eventualmente, la emergencia de una salida nueva.

Así habló Hassan II

La expresión Cuanto más la engrandeces, más se empequeñece! se popularizó ampliamente después de haber sido empleada por el difunto Hassan II. Fue con motivo de una de las charlas religiosas del mes de Ramadán (Dorus Hasaniya), a principios del mes sagrado de 1979, que coincidía aquel año con el mes de agosto. El Rey intervino de forma inesperada, incluso antes de que el jeque Mekki Naciri comenzara su exposición. Evocó entonces las informaciones que daban cuenta de una posible retirada de Mauritania de la parte del Sáhara llamada «Tiris al-Gharbiya» (Oued Eddahab).

El Rey estableció en su toma de palabra un vínculo entre esta situación y el versículo coránico: « puede que os disguste algo que sea un bien para vosotros» (Corán, sura Al-Baqara, versículo 216), antes de proponer una traducción en dariya marroquí: «Kabbérha tsghar» (Cuanto más la engrandeces, más se empequeñece). Añadió que esta fórmula constituía uno de los fundamentos de su política interior y exterior. El mensaje era inequívoco: Marruecos pretendía actuar con determinación para recuperar el territorio y no renunciar a él. El ejército marroquí entró en Dajla el 11 de agosto de 1979, mientras que la renovación de la lealtad (la Bay‘a) tuvo lugar en Rabat el 14 de agosto del mismo año. La fórmula adquirió desde entonces una gran notoriedad en la conciencia colectiva de los marroquíes y quedó estrechamente asociada a este episodio histórico.

La idea es que toda situación que parece, a primera vista, particularmente difícil o desagradable puede, cuando se la afronta con determinación, firmeza y constancia, perder parte de su magnitud y transformarse en una salida favorable, e incluso en una oportunidad portadora de bien. Lo ocurrido en el Consejo de Seguridad en la noche del 30 de octubre de 2026 recuerda a la memoria la sabiduría de esta fórmula popular marroquí Kabbérha tsghar.

Rusia opuso su veto al proyecto de resolución estadounidense sobre el Sáhara Occidental. Este texto había obtenido 11 votos a favor y preveía prorrogar la MINURSO por un año, renombrarla (retirando la «R» de «referéndum») y hacer del plan de autonomía marroquí la base exclusiva de las negociaciones. Un contraproyecto ruso de simple prórroga del mandato fue posteriormente rechazado a su vez. El mandato de la MINURSO expiró por tanto el 31 de octubre sin renovación, una primera en la historia de la misión desde 1991.

Estancamiento diplomático, nueva perspectiva

El Gabinete Real publicó inmediatamente un comunicado el 30 de octubre que presenta esta no renovación no como un fracaso, sino como una evolución importante y «un paso significativo hacia el cierre definitivo del expediente del Sáhara marroquí en las Naciones Unidas». Ve en ella una ruptura que permite pasar de una lógica de gestión a una transformación profunda de los parámetros. Una crisis de vacío jurídico sin precedentes, pero que podría, según el mensaje del comunicado del Gabinete Real, revelarse paradójicamente beneficiosa, ciertamente una dificultad, pero portadora de oportunidades.

Concretamente, Rabat anuncia que la presencia de la misión (personal, vehículos, material, símbolos) en las provincias del Sur debería cesar en los próximos días, y evoca el fin de la presentación periódica ante el Consejo de Seguridad, de los informes del Secretario General y de los briefings del enviado personal. Así, lo que podía aparecer como un estancamiento diplomático se transforma en una nueva perspectiva: «Kabbérha tsghar», cuanto más grande y complicado parece el problema, más acaba reduciéndose y simplificándose.

El comunicado del Gabinete Real se inscribe en una lectura política esclarecida que considera que una página de treinta y cinco años acaba de pasar. Afirma, en esta perspectiva, que el expediente del Sáhara debería ser retirado del orden del día del Consejo de Seguridad, con la consiguiente cesación de las reuniones, informes y briefings periódicos que le están dedicados. Así, lo que podía aparecer, a primera vista, como una crisis diplomática, caracterizada por vetos cruzados y una situación de incertidumbre jurídica, es presentado por la lectura oficial marroquí como una ocasión de cerrar el capítulo de la internacionalización del conflicto a través de la MINURSO y de sustraer progresivamente el expediente de la agenda recurrente del Consejo de Seguridad.

Esta interpretación hace eco a la fórmula popularizada por Hassan II en 1979: «Kabbérha tsghar», cuanto más engrandeces el problema, más se empequeñece. Esta expresión, más allá de su dimensión proverbial, remite a una verdadera concepción de la acción política y estratégica: no dejarse nunca intimidar por la magnitud de un obstáculo, sino afrontarlo con suficiente determinación y audacia para invertir su dinámica y, cuando las circunstancias lo permitan, convertir una dificultad en oportunidad.

«El veto ruso, que podría haber sido percibido como un revés en un objetivo circunscrito, ha sido así reinterpretado por Marruecos como una oportunidad portadora de bien, una ocasión de desplazar el debate hacia un reto mucho más fundamental, el de la pertinencia y el futuro de la misión en una configuración política y diplomática en plena evolución.»

—  Mohamed Benabdelkader

En esta perspectiva, no lograr obtener la supresión de la letra «R» del acrónimo MINURSO de manera que se borre la referencia explícita al referéndum, permite paradójicamente contemplar un objetivo mucho más ambicioso: no ya simplemente modificar la denominación de la misión, sino cuestionar su propia existencia y abrir el camino a su desmantelamiento. El veto ruso, que podría haber sido percibido como un revés en un objetivo circunscrito, ha sido así reinterpretado por Marruecos como una oportunidad portadora de bien, una ocasión de desplazar el debate hacia un reto mucho más fundamental, el de la pertinencia y el futuro de la misión en una configuración política y diplomática en plena evolución. Es precisamente en este cambio de perspectiva donde tomaría todo su sentido la sabiduría de la fórmula: cuando el objetivo inicial se revela inalcanzable, el reto consiste en no encerrarse en el fracaso, sino hacer de él el punto de partida de una ambición estratégica renovada.

La visión estratégica de Mohammed VI

Pero esta lectura no remite únicamente al legado político de Hassan II. Encuentra también una prolongación en la visión estratégica de Mohammed VI respecto a la cuestión del Sáhara, especialmente en su llamamiento a superar una lógica de simple gestión del expediente para inscribirse resueltamente en una lógica de cambio. Se trata, en otras palabras, de dejar de contentarse con gestionar las limitaciones de un proceso convertido en recurrente, para buscar modificar sus parámetros, desplazar las líneas y crear las condiciones de una nueva dinámica política y diplomática.

A este respecto, la fórmula de Hassan II y la orientación estratégica expresada por Mohammed VI pueden leerse como dos declinaciones, inscritas en contextos históricos diferentes, de una misma forma de proceder: transformar la prueba en palanca, la coacción en oportunidad y la gestión de una situación en capacidad de cambiar su curso. A imagen del difunto Hassan II, que supo dar muestras de determinación y audacia frente a la retirada de Mauritania de la provincia de Oued Eddahab en 1979, Mohammed VI inscribe resueltamente su enfoque del expediente del Sáhara en una misma lógica de superación de las limitaciones y de inversión de las situaciones. Allí donde una circunstancia podía interpretarse como un revés - en este caso, la no renovación del mandato de la MINURSO por el Consejo de Seguridad -, la visión estratégica marroquí busca discernir los resortes de una evolución más profunda, susceptible de constituir una etapa significativa hacia el cierre definitivo del expediente del Sáhara en el seno de las Naciones Unidas.

Es en este paso de la reacción a la iniciativa, de la gestión de las limitaciones a la transformación de las circunstancias, donde se puede establecer un paralelismo entre la actuación de Hassan II en 1979 y la de Mohammed VI hoy. Hay, en esta forma de proceder, una misma lección de diplomacia Real: no dejarse paralizar por el carácter desfavorable, incluso hostil, de una situación, sino saber identificar las palancas que encierra para modificar la relación de fuerzas y redefinir sus parámetros. Un dato a priori desfavorable (el veto ruso que bloquea un texto muy favorable a Marruecos) es aprovechado para operar una ruptura y presentar el resultado como una inversión de la situación. El comunicado Real lo inscribe explícitamente en este registro de transformación, vinculándolo a la Fiesta de la Unidad.

No resignarse al curso de los acontecimientos, sino buscar recuperar su dominio, reorientar su trayectoria y convertir las limitaciones que imponen en palancas de transformación. Tal es una de las dimensiones esenciales de la acción estratégica. Se trata, para un actor, de atreverse a emanciparse de los marcos preestablecidos y cuestionar los equilibrios vigentes, aunque ello implique asumir una parte sustancial de riesgo e incertidumbre, cuando esta ruptura es susceptible de abrir perspectivas más favorables a medio o largo plazo. Tales fenómenos merecen ser aprehendidos en toda su complejidad, a la luz de los contextos particulares en los que toman forma, pero también con arreglo a las claves teóricas generales que permiten comprender sus resortes, mecanismos y alcance estratégico.

Rupturas de procesos, cambios de paradigmas

En la literatura dedicada a la geopolítica y a la resolución de conflictos internacionales, las rupturas de proceso y los cambios de paradigma constituyen un fenómeno particularmente interesante, corresponden a los momentos en los que un actor deja de jugar según las reglas que hasta entonces habían estructurado el conflicto y logra modificar las propias condiciones en las que se desarrolla la confrontación. No se trata, por tanto, simplemente de cambiar de estrategia, intensificar la presión o modificar el discurso.

El fenómeno en cuestión consiste a veces en transformar el terreno del conflicto, las reglas de negociación, las relaciones de dependencia, las percepciones internacionales y, finalmente, los parámetros a partir de los cuales los actores evalúan sus intereses y sus posibilidades de acción. Se podrían distinguir en esta transformación dos operaciones complementarias: por una parte, la ruptura del proceso, que consiste en interrumpir una dinámica convertida en desfavorable, bloqueada o estéril, para impedir su reproducción indefinida. Por otra parte, el cambio de paradigma, que apunta a sustituir el antiguo marco de comprensión y tratamiento del conflicto por un nuevo marco que modifique los términos del problema y las posibilidades de su resolución.

El caso suscitado por las últimas evoluciones del expediente del Sáhara marroquí plantea interrogantes sobre los modelos de análisis del cambio estratégico y, más particularmente, sobre los procesos de basculación súbita de un orden establecido hacia un nuevo orden, bajo el efecto de un acontecimiento inesperado. Se trata especialmente de comprender cómo un actor político puede elegir aprovechar una coyuntura excepcional para provocar, a pesar de los elevados riesgos que comporta, una ruptura estratégica susceptible de modificar las relaciones de fuerza e imponer un nuevo paradigma.

Para comprender mejor el tipo de cambio estratégico del que se trata, conviene identificar tres dimensiones indisociables: en el origen está la sorpresa estratégica, relativa a un acontecimiento imprevisto o una evolución institucional que crea una situación nueva; a continuación interviene la asunción de riesgo calculada, mediante la cual el actor decide ir más allá de la gestión ordinaria del acontecimiento, aun cuando el desenlace sea incierto; por último, la ruptura paradigmática, que no busca simplemente obtener una ventaja en el marco existente, sino modificar las reglas, las referencias y los propios términos del juego. ¿Cómo logra, pues, un actor, en este caso Marruecos, modificar bruscamente la relación de fuerzas, explotar un acontecimiento inesperado y transformar una ventaja puntual en basculación estratégica?

« Es precisamente esta segunda dimensión la que parece iluminar la nueva dinámica del expediente del Sáhara marroquí: la de una inversión estratégica de la relación de fuerzas, resultante menos de una transformación de las capacidades materiales de los protagonistas que de una modificación profunda y a veces súbita de su posición relativa. »

—  Mohamed Benabdelkader

La literatura de geopolítica de los conflictos presta una atención considerable a las transformaciones de la distribución de la potencia entre los Estados, pero también a las configuraciones en las que un actor, sin necesariamente aumentar sus recursos materiales, logra reconfigurar los términos de la confrontación y desplazar a su favor los equilibrios estratégicos. Es precisamente esta segunda dimensión la que parece iluminar la nueva dinámica del expediente del Sáhara marroquí: la de una inversión estratégica de la relación de fuerzas, resultante menos de una transformación de las capacidades materiales de los protagonistas que de una modificación profunda y a veces súbita de su posición relativa. Tal basculación puede ser provocada por un acontecimiento, una iniciativa o una decisión que, al redefinir las reglas del juego, al restringir ciertas opciones o al abrir nuevas perspectivas, transforma simultáneamente los márgenes de maniobra de los actores y los términos de su poder de negociación. En otras palabras, la ventaja estratégica no procede necesariamente de una acumulación adicional de potencia, sino que puede nacer de la capacidad de modificar el propio marco en el que esta se ejerce.

La sorpresa estratégica como clave de lectura

En esta perspectiva, la noción de sorpresa estratégica, desarrollada por el teórico estadounidense de la estrategia militar Michael Handel, ofrece una clave de lectura particularmente fecunda. Remite a aquellos acontecimientos inesperados cuya magnitud y consecuencias son tales que sacuden los fundamentos mismos de la estrategia hasta entonces perseguida y obligan a los actores a reconsiderar sus anticipaciones, cálculos y opciones. A este respecto, la reunión del Consejo de Seguridad del 30 de octubre, marcada por un doble veto y seguida de la no renovación del mandato de la MINURSO, puede analizarse a través de la categoría de la sorpresa mayor conceptualizada por Handel. Corresponde a la aparición de un acontecimiento que, al escapar a las anticipaciones sobre las que los actores habían fundado sus estrategias, viene a trastocar sus marcos de percepción, desestabilizar sus cálculos previos y modificar sustancialmente los parámetros de la confrontación, e incluso la propia percepción de la relación de fuerzas.

El interés de este enfoque reside precisamente en el hecho de que la sorpresa estratégica no se confunde con la simple imprevisibilidad de un acontecimiento. Adquiere su verdadero alcance cuando cuestiona las premisas que han guiado las estrategias de los protagonistas, invalida algunas de sus anticipaciones y los obliga a evolucionar en una configuración cuyas reglas, márgenes de maniobra y perspectivas ya no son exactamente las que prevalecían anteriormente. En este sentido, la sorpresa no depende únicamente de lo que ocurre, sino sobre todo de lo que este acontecimiento hace ahora posible, difícil o caduco.

La puesta en perspectiva de esta secuencia de sorpresa estratégica quedaría, no obstante, incompleta si no se tuviera en cuenta el comunicado del Gabinete Real, intervenido con celeridad y firmeza en el prolongamiento del acontecimiento. Este aparece como un momento bisagra: ya no se trata simplemente de constatar una ruptura en el proceso institucional anterior, sino de captar inmediatamente la nueva coyuntura para inflexionar su curso y transformar una situación de bloqueo institucional en una dinámica de basculación estratégica. En otras palabras, el reto consiste en convertir la sorpresa sufrida por el sistema en una oportunidad de acción y de reposicionamiento.

Del bloqueo institucional a la basculación estratégica

Esta dinámica, que consiste en transformar un bloqueo institucional en basculación estratégica, puede descomponerse en cinco secuencias sucesivas que permiten captar su lógica y mecanismos:

  1. El acontecimiento perturbador: una ruptura inesperada viene a desestabilizar el funcionamiento del orden institucional anterior y a cuestionar los mecanismos hasta entonces estructurantes del proceso onusiano, especialmente en torno a la MINURSO.
  2. La percepción estratégica diferenciada: ante una misma ruptura, los actores no perciben ni las mismas oportunidades ni las mismas limitaciones. Marruecos identifica una ventana de oportunidad estratégica allí donde sus adversarios no habían anticipado tal escenario o no disponen necesariamente de los medios para explotarlo.
  3. La asunción de riesgo decisiva: el actor (Marruecos) elige no sufrir pasivamente las consecuencias del acontecimiento, sino emprender una iniciativa audaz, asumiendo plenamente la incertidumbre que rodea su desenlace. Esta voluntad de transformar la ruptura en palanca de acción estratégica encuentra una expresión explícita en el comunicado del Gabinete Real, que precisa: «El proceso onusiano se encuentra así suspendido. Acciones similares se llevarán también a cabo próximamente en el seno de los demás órganos de la ONU.»
  4. La mutación cualitativa de la relación de fuerzas: el encadenamiento de estas iniciativas modifica las posiciones relativas de los protagonistas, reconfigura sus márgenes de negociación y transforma progresivamente los parámetros, las referencias y los actores en torno a los cuales se organizaba hasta entonces la confrontación.
  5. El cambio de paradigma: cuando esta nueva configuración logra inscribirse en la duración y consolidarse institucionalmente, la ventaja estratégica adquirida puede transformarse en un nuevo marco de referencia para la búsqueda de una solución al conflicto.

Se trata, por tanto, menos de una simple sucesión de acontecimientos que de un proceso de conversión estratégica: un bloqueo inicialmente sufrido se convierte en una oportunidad identificada, luego en una iniciativa asumida, antes de producir, potencialmente, una transformación duradera de las relaciones de fuerza y del marco de regulación del conflicto.

En definitiva, la diplomacia marroquí, bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, ha demostrado una vez más todo su alcance estratégico al lograr convertir un acontecimiento institucional inesperado en una inversión cualitativa de la relación de fuerzas diplomática, antes de transformar esta ventaja en palanca de redefinición del paradigma internacional de resolución de este diferendo artificial.

Por Mohamed Benabdelkader
El 04/11/2026 a las 14h24