La Plaza Mayor de Plasencia guardó un minuto de silencio por Imad. Su familia estaba allí, reunida junto a decenas de vecinos y miembros de la comunidad musulmana. La madre del joven, descrita como «inconsolable», sostenía un cartel con una petición directa: «queremos justicia, no impunidad». Otros asistentes levantaron mensajes como «una vida arrebatada, una familia rota».
El homenaje, celebrado este martes, llegó cuatro días después de que Imad, de 22 años, muriera en el hospital a causa de las heridas sufridas en una agresión con arma blanca. Su familia denuncia que fue víctima de un crimen racista y pide que esa hipótesis se investigue. El móvil todavía no ha sido esclarecido públicamente por las autoridades.
La voz de Mariam Hayoune, vecina de Plasencia, puso palabras al dolor de quienes se reunieron en la plaza. «Hoy nos reunimos con el corazón encogido, llenos de tristeza, para recordar a Imad, un joven de tan solo 22 años, cuya vida fue arrebatada de forma violenta en nuestra ciudad», dijo al comenzar su intervención.
Imad, recordó, no era «simplemente un joven más», sino «un hijo, un familiar, un hermano, un amigo», querido por quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo. Tenía «toda una vida por delante» y sueños por cumplir. Su muerte, añadió Hayoune, deja «un vacío inmenso» en su familia, sus amigos y todos los que le querían. «Una pérdida que nos duele profundamente y que nunca, nunca, nunca debería haberse producido».
«No estáis solos»
Hayoune se dirigió después a la familia para trasladarle el apoyo de la comunidad. «No existen palabras capaces de aliviar un dolor tan grande como el de perder un hijo», afirmó. Y, directamente a los allegados de Imad, les dijo: «No estáis solos. Compartimos vuestro dolor y estaremos a vuestro lado».
La vecina también agradeció a amigos, vecinos, asociaciones e instituciones su solidaridad. En momentos así, señaló, «los pequeños gestos de humanidad tienen un valor inmenso». Su discurso apeló a la convivencia entre personas de distintos orígenes y creencias, sin dejar de reclamar que se aclaren los hechos y se depuren responsabilidades.
«Ninguna diferencia, discusión o enfrentamiento puede justificar que se arrebate la vida de una persona», afirmó. A la vez, pidió que la tragedia no se convierta en motivo para alimentar el odio. «Ninguna nacionalidad, religión o comunidad debe ser juzgada por los actos individuales de una persona», dijo, antes de recordar que Plasencia es «nuestra casa común».
Ese llamamiento a la convivencia no resuelve la pregunta que la familia ha puesto sobre la mesa. Sus allegados reclaman que se examine el posible móvil racista y que la investigación determine qué ocurrió aquella noche. La causa sigue en manos de la justicia y el principal sospechoso, de 19 años, permanece en prisión provisional como presunto autor del homicidio.
La comunidad pide que el caso no caiga en el olvido
Mohamed Taktak Lazrak, presidente de la Comunidad Islámica de Plasencia y vicepresidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Extremadura, explicó a Le360 que, desde la muerte de Imad, la prioridad de la comunidad ha sido acompañar a la familia. «Estamos muy dolidos por el suceso, porque es un hijo que hemos perdido de una manera que nadie desearía», señaló.
La concentración, dijo, se organizó para estar junto a los allegados y mantener la atención sobre el caso. La familia tenía previsto trasladar el cuerpo de Imad a Marruecos al día siguiente, a la espera de la documentación consular. «No queremos que pase mucho tiempo y que el caso se archive lo antes posible. Queremos que esto siga adelante», explicó Taktak Lazrak al referirse a la urgencia de celebrar el acto antes de la partida de la familia.
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El homenaje también puso sobre la mesa otro reproche, la escasa atención que ha recibido el caso en buena parte de los medios españoles. Mohamed Taktak Lazrak señaló que, aunque algunos medios locales sí informaron, la muerte de Imad apenas tuvo eco en la prensa nacional y no logró trascender al ámbito internacional. Taktak Lazrak ve en la falta de eco un doble rasero mediático. «Sabemos que, si fuera al revés, tendría muchísimo más impacto social y mediático».
Pese a esa preocupación, insistió en que la respuesta debía ser pacífica y centrada en la búsqueda de justicia. «Queremos que este caso llegue a la máxima audiencia posible para que se haga justicia y caiga todo el peso de la ley», afirmó. La comunidad, añadió, ha intentado acompañar a la familia y calmar los ánimos para que la tragedia no derive en nuevos enfrentamientos.
Al término del homenaje, quedó el reclamo de los carteles y de quienes habían tomado la palabra en la plaza. Imad será enterrado en Fqih Bensaleh, en Marruecos. Su familia se marcha con el dolor de la pérdida y con una petición aún pendiente de respuesta, que se esclarezca su muerte y se investigue el móvil racista que denuncia.





