Mundial 2026: ¿debe Marruecos temer a Brasil?

El 06/06/2026 a las 11h30

Con su condición de potencia histórica, un plantel rejuvenecido, el peso de su trayectoria y un técnico de gran renombre, Brasil llega a la cita mundialista como uno de los máximos favoritos al título. El primer rival de Marruecos en la fase de grupos cuenta con argumentos de peso, pero ¿es realmente un equipo temible?

La Seleção arrastra una reputación que cualquier aficionado al fútbol conoce de memoria. Un «jogo bonito» basado en la técnica, el espectáculo y la inspiración, encarnado por leyendas como Pelé, Romário, Ronaldinho, Ronaldo Nazário o Neymar, que hicieron soñar a varias generaciones. Con cinco títulos de campeón del mundo y habiendo disputado las 23 fases finales del torneo desde la edición inaugural de Uruguay en 1930, Brasil impone un respeto natural. Sobre el papel, muy pocas selecciones pueden presumir de semejante legado.

En este Mundial 2026, el combinado brasileño se presentará con el recuerdo de su participación en Qatar 2022 —donde cayó en cuartos de final ante Croacia—, pero con un plantel renovado, un nuevo seleccionador como Carlo Ancelotti y, sobre todo, la presión de su propia historia. Distintos factores que pueden jugar a favor o en contra de los Leones del Atlas en el que será su debut en la fase de grupos el próximo 13 de junio.

Un ataque estelar, pero...

Es cierto que, al repasar la lista de los 26 jugadores convocados, nombres como los de Vinicius Jr. o Neymar resultan imponentes. Se trata de estrellas consolidadas en los mejores clubes del planeta, a las que se suma el máximo goleador histórico de la Canarinha; un potencial ofensivo de un peso incuestionable. Raphinha, por ejemplo, ofrece recursos técnicos muy completos y es capaz de desequilibrar mediante el pase, el desborde o la definición, mientras que Vinicius Jr. se mantiene como uno de los futbolistas más explosivos del panorama mundial gracias a su velocidad, su capacidad de desmarque y su olfato goleador. Todo ello, bajo la batuta de Carlo Ancelotti.

Sin embargo, Marruecos también cuenta con una parcela ofensiva notablemente dotada, con futbolistas que militan en las ligas más competitivas de Europa. En el centro del campo, Neil El Aynaoui, Azzedine Ounahi o Bilal El Khannouss permiten múltiples combinaciones capaces de generar juego, recuperar balones y romper líneas. En las bandas, Abde Ezzalzouli tiene la facultad de agitar el partido en cualquier instante para asistir a Ismael Saibari, quien puede ejercer como falso nueve, o buscar la posición de un rematador como Ayoub El Kaabi. Asimismo, conviene recordar que durante las eliminatorias sudamericanas, Brasil no mostró un dominio incontestable en la zona de la CONMEBOL, donde finalizó empatada a puntos con Uruguay y Colombia sin lograr ser el equipo más realizador. Con 24 tantos anotados, la Seleção se situó por detrás de Colombia (28) y, especialmente, de Argentina (31).

Una defensa sólida, pero no infalible

La retaguardia brasileña, al igual que la marroquí, genera ciertas dudas. Atendiendo a la fase de clasificación, la Seleção encajó 17 goles en 18 encuentros, lo que supone casi un tanto por partido; un balance que, sin ser alarmante, demuestra que es una línea vulnerable. A pesar de ello, los nombres propios de la zaga imponen respeto: Marquinhos sigue siendo el líder de la defensa del PSG, mientras que Gabriel viene de firmar una gran temporada con el Arsenal.

Por parte de Marruecos, la incorporación de Issa Diop al eje de la zaga ha aportado mayor seguridad a una demarcación que atravesaba un momento delicado. Con Achraf Hakimi en la banda derecha, Noussair Mazraoui con capacidad para actuar en ambos carriles, y Chadi Riad como una alternativa sólida ante una eventual ausencia de Nayef Aguerd, los Leones del Atlas disponen de argumentos suficientes para plantar cara al conjunto sudamericano.

Bajo los palos, Brasil cuenta con referentes mundiales como Alisson Becker y Ederson, guardametas habituados a la máxima exigencia y con un excelente juego de pies. No obstante, los porteros marroquíes no se quedan atrás. Yassine Bounou ya demostró en el Mundial 2022 que se encuentra en la élite global, y por detrás de él, Munir El Kajoui y Ahmed Reda Tagnaouti, quienes también formaron parte de la expedición en Qatar, ofrecen plenas garantías.

Con un palmarés que incluye cinco Ligas de Campeones y títulos de liga en Italia, Inglaterra, España, Alemania y Francia, Carlo Ancelotti es uno de los entrenadores más laureados de la historia del fútbol. Nombrado en mayo de 2025, el técnico italiano asumió el cargo respaldado por su enorme prestigio en el fútbol de clubes, afrontando así su primera experiencia al frente de un combinado nacional. Brasil recurrió a él tras varios años de resultados irregulares con el firme propósito de que sus figuras recuperen con la camiseta nacional el nivel que exhiben en sus respectivos equipos, una de las grandes exigencias de la afición brasileña.

Un año después, las primeras modificaciones ya son patentes, mostrando un juego más estructurado, coherente y mejor organizado. Sin embargo, el veredicto definitivo llegará tras la Copa del Mundo, una cita donde Ancelotti cargará con la responsabilidad de cumplir los deseos de un país que anhela su sexta estrella desde hace más de dos décadas. Su llegada supone, además, un punto de inflexión histórico para Brasil, una selección que hasta ahora siempre había confiado su banquillo a técnicos locales.

En el banquillo rival, Mohamed Ouahbi aporta un conocimiento exhaustivo del balompié marroquí y el prestigio de haber conquistado el Mundial Sub-20 a finales de 2025 con los Cachorros del Atlas. El preparador magrebí ha dado muestras de su capacidad táctica y de su lectura de los partidos. Aunque apenas lleva unos meses al mando de la selección absoluta, la incorporación paulatina de nuevos talentos, combinada con el mantenimiento de un bloque sólido, abre un panorama muy prometedor.

Un Brasil menos depeendiente de las individualidades

Este es, probablemente, uno de los cambios más notables y positivos desde el desembarco de Carlo Ancelotti. La selección de Brasil se muestra ahora más cohesionada, ordenada y menos supeditada a las genialidades individuales. La Seleção defiende de forma más compacta y pone en práctica diversos conceptos tácticos que consolidaron el éxito del estratega italiano.

Su propuesta actual denota mayor madurez y solidez, caracterizándose por un bloque medio bien posicionado, líneas juntas y una notable gestión de los tramos difíciles de los encuentros. Tras recuperar el balón, el equipo activa con rapidez las transiciones ofensivas aprovechando la velocidad de efectivos como Vinicius Jr. Aunque Brasil preserva intacta la calidad técnica que define su identidad, el enfoque actual prioriza el funcionamiento colectivo por encima de los destellos individuales.

El peso de la historia, una presión añadida

Más allá de las pizarras tácticas, el choque entre Marruecos y Brasil representa el cruce de dos trayectorias muy distintas. Por un lado, el conjunto sudamericano carga con la responsabilidad de sus cinco campeonatos mundiales y una trayectoria inigualable en el fútbol, un pasado glorioso que también se traduce en una enorme exigencia. Desde su último título en 2002, la Seleção persigue una sexta estrella que se le resiste año tras año. Las expectativas que rodean al equipo son formidables, de igual modo que la presión que recae sobre Carlo Ancelotti, el primer técnico extranjero en la historia del combinado brasileño.

Por el otro, Marruecos continúa su línea ascendente trazada desde el Mundial 2022. Convertida en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales mundialistas, consolidada en el Top 10 mundial, con un gran atractivo para los futbolistas de doble nacionalidad y respaldada por fuertes inversiones, el fútbol marroquí ha cambiado por completo de dimensión. Los Leones del Atlas afrontan ahora el reto de demostrar que la gesta de Qatar no fue un éxito aislado, sino el punto de partida de una nueva época. Por lo tanto, la tensión competitiva estará muy presente en ambas escuadras sobre el césped del MetLife Stadium el próximo 13 de junio.

De este modo, y aunque Brasil sigue siendo un rival merecedor del máximo respeto, los Leones del Atlas encaran la cita con sus propias certezas y argumentos futbolísticos. La Seleção cuenta con el talento indispensable para intentar asaltar de nuevo el trono mundial veinticuatro años después de su última corona, pero no es, en absoluto, un adversario invencible.

Por la redacción
El 06/06/2026 a las 11h30