Marruecos ha situado el desarrollo de sus infraestructuras ferroviarias en el centro de su estrategia económica de cara a 2035. Según un informe del Banco Africano de Desarrollo (BAD) sobre el Proyecto de Apoyo al Desarrollo de Infraestructuras Ferroviarias (PADIF), el Reino considera que la modernización del transporte constituye una herramienta clave para transformar los retos actuales en oportunidades de crecimiento sostenible, en un contexto marcado por una mayor integración económica mundial y una rápida evolución tecnológica.
El informe señala que el nuevo modelo de desarrollo marroquí se articula en torno a tres grandes ejes estratégicos: construir una economía más productiva y diversificada, reforzar el capital humano y promover regiones más resilientes y competitivas. Dentro de esta hoja de ruta, una de las prioridades pasa por reducir los costes logísticos y elevar la calidad de los servicios de transporte para mejorar la competitividad del tejido económico nacional.
La estrategia ferroviaria se materializa a través del Plan Ferroviario 2024-2030, que contempla la prolongación de la línea de alta velocidad entre Kénitra y Marrakech, el aumento de la capacidad del corredor atlántico y el desarrollo de servicios ferroviarios metropolitanos en Casablanca, Rabat y Marrakech. Estas tres regiones concentran alrededor del 59% de la población marroquí y generan aproximadamente el 67% del PIB nacional, lo que convierte esta inversión en un proyecto de gran impacto económico y territorial.
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El informe también subraya que la ampliación de la red ferroviaria permitirá aliviar la congestión de las líneas convencionales, aumentar la frecuencia de los servicios y mejorar la fiabilidad del transporte. Además, favorecerá el trasvase del tráfico por carretera al ferrocarril, evitando cada año alrededor de 825.000 desplazamientos en automóvil, reduciendo emisiones de CO₂ valoradas en cerca de 1.000 millones de dirhams anuales y previniendo aproximadamente 150 accidentes de tráfico al año.
El BAD considera igualmente que el proyecto reforzará la resiliencia del sistema de transporte marroquí frente al crecimiento urbano y al cambio climático. Para ello, recomienda desarrollar una estrategia integral de movilidad «puerta a puerta», que combine la alta velocidad, los trenes de cercanías y otros medios de transporte, mejorando la accesibilidad para los desplazamientos diarios y para los colectivos más vulnerables.
Más allá de las infraestructuras, el proyecto busca impulsar el ecosistema industrial ferroviario nacional. El informe destaca que la iniciativa contribuirá a fortalecer la capacidad técnica de la Oficina Nacional de Ferrocarriles (ONCF) y favorecerá el desarrollo de actividades vinculadas al mantenimiento ferroviario, la formación especializada y la industria auxiliar, consolidando así una cadena de valor con mayor contenido tecnológico.
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En paralelo, el Banco Africano de Desarrollo subraya que la integración de las nuevas estaciones con el transporte urbano será determinante para maximizar el impacto económico del proyecto. La institución propone elaborar planes específicos de movilidad e intermodalidad en las principales ciudades del corredor Kénitra-Marrakech, con el fin de garantizar conexiones eficientes entre el tren, el transporte público y las infraestructuras urbanas.
El informe concluye que esta apuesta ferroviaria permitirá consolidar la posición de Marruecos como plataforma logística entre Europa y África, reforzando la competitividad de su economía y acompañando la transformación industrial y comercial prevista en el nuevo modelo de desarrollo del Reino.
