La caída de las capturas marroquíes reduce la oferta de sardinas en Alemania

El 04/09/2026 a las 14h48

Comprar sardinas en Alemania exige cada vez más paciencia. Una investigación de la agencia DPA revela que su presencia se ha reducido notablemente en los supermercados y establecimientos de descuento del país. La causa se encuentra a miles de kilómetros, en el acusado descenso que sufren desde hace varios años las poblaciones y capturas de sardina frente a las costas de Marruecos.

Los consumidores alemanes que buscan sardinas regresan a menudo con las manos vacías. Su oferta se ha reducido considerablemente en numerosos supermercados y establecimientos de descuento, según una investigación de la agencia de prensa DPA.

La cadena de descuento Aldi reconoce que algunos productos pueden dejar de estar disponibles temporalmente. «La disponibilidad de sardinas se encuentra actualmente limitada en algunos casos debido a las difíciles condiciones de pesca», indica la empresa. Por su parte, Rewe alude a una «situación tensa en el suministro de materias primas en toda Europa», que afecta tanto a sus marcas propias como a los productos de las grandes marcas.

Lidl ofrece un diagnóstico similar. «Debido al aumento de la demanda de sardinas, pueden producirse actualmente restricciones puntuales de disponibilidad», responde el grupo, que asegura estar trabajando con sus proveedores para restablecer el suministro lo antes posible. Kaufland también admite algunas rupturas de existencias, mientras que el servicio de entrega de compras a domicilio Picnic afirma verse igualmente afectado.

Una actividad pesquera en retroceso desde hace años

El origen de esta escasez se encuentra a miles de kilómetros de los estantes alemanes. «La pesquería de sardina más importante para el mercado europeo, situada frente a las costas de Marruecos, lleva años sufriendo una disminución de sus poblaciones», explica Stefan Meyer, director del Centro de Información sobre el Pescado de Hamburgo, citado por DPA.

De acuerdo con los últimos datos disponibles, en 2022 se desembarcaron alrededor de 965.000 toneladas de sardinas, frente a solo 525.000 toneladas en 2024, lo que representa una caída cercana al 46 % en apenas dos años. La situación tampoco mejoró el año pasado, precisa el experto, que señala como causas los efectos del cambio climático, la alteración de las condiciones marinas y la elevada presión pesquera.

Como se dio a conocer durante un seminario web organizado el 7 de julio por la Federación Nacional de Industrias de Transformación y Valorización de los Productos de la Pesca (FENIP), la producción pesquera total se situó en 1,13 millones de toneladas en 2025, frente a los 1,33 millones registrados en 2024, lo que supone un descenso del 15 % en volumen.

Los pequeños pelágicos, que constituyen la mayor parte de las capturas marroquíes, sumaron 909.750 toneladas en 2025, un 18 % menos en volumen, por un valor de 3.520 millones de dírhams, también un 8 % inferior. Esta situación recuerda al episodio de las sardinas en conserva, cada vez más escasas en las grandes y medianas superficies de Marruecos en vísperas del Aíd al-Adha. Una reducción del recurso directamente relacionada con el aumento de la temperatura de las aguas atlánticas.

La Sardina pilchardus es, en efecto, una de las especies más sensibles a las variaciones térmicas. Según la UNICOP, su ciclo reproductivo y la supervivencia de sus larvas dependen de temperaturas situadas idealmente entre los 14 y los 16 grados. Por encima de este umbral, la mortalidad de los ejemplares jóvenes aumenta considerablemente.

Además, unas aguas demasiado cálidas alteran el afloramiento atlántico, un fenómeno esencial por el que las aguas frías y ricas en nutrientes ascienden hasta la superficie, determinando la disponibilidad de plancton y la distribución de los bancos de peces. Como consecuencia, las poblaciones se desplazan mar adentro o hacia el sur, hasta zonas mucho menos accesibles para las flotas artesanales y costeras.

Rabat restringe las exportaciones

Por este motivo, el Ejecutivo marroquí ha optado por gestionar el recurso de forma más restrictiva, señala Stefan Meyer. La suspensión de las exportaciones de sardinas congeladas a partir del 1 de febrero fue anunciada a comienzos de enero por la secretaria de Estado encargada de la Pesca Marítima, Zakia Driouich, ante la Cámara de Representantes, con el objetivo de garantizar el abastecimiento del mercado nacional y contener los precios.

La medida, adoptada en coordinación con el Ministerio de Industria, responde a la escasez constatada de la sardina, un alimento básico para los hogares marroquíes. Un sistema de licencias de exportación, formalizado mediante una publicación en el Boletín Oficial del 26 de enero de 2026, regula desde entonces los envíos de sardinas frescas o congeladas durante un periodo de doce meses.

Las alternativas siguen siendo limitadas. La auténtica sardina, la Sardina pilchardus, también está presente en el Atlántico nororiental, frente a las costas de España y Portugal, donde las poblaciones se han recuperado notablemente durante los últimos años. Sin embargo, los volúmenes capturados no bastan para compensar el déficit de materia prima, sostiene el experto alemán, que no prevé una rápida relajación del mercado y considera posible una subida de los precios para los consumidores europeos.

Ante la falta de alternativas, los industriales recurren cada vez más a especies próximas, como las sardinelas. Estos peces pertenecientes al grupo de los sardinoides se encuentran principalmente en el océano Índico, el Pacífico occidental y las aguas tropicales del Atlántico. Este desplazamiento de las fuentes de suministro evidencia, indirectamente, el papel central que la pesca marroquí desempeñaba hasta ahora para las conserveras europeas.

Por Hajar Kharroubi
El 04/09/2026 a las 14h48