Capturas, producción, exportaciones... Todo lo que hay que saber sobre el sector pesquero en Marruecos

Un barco pesquero. (Foto de ilustración)

El 07/07/2026 a las 15h25

La producción pesquera nacional cayó un 15% en volumen en 2025, hasta situarse en 1,13 millones de toneladas. Su valor, sin embargo, resistió mucho mejor, con un descenso limitado al 4%, hasta 10.100 millones de dirhams. Así se desprende de un seminario web organizado este martes 7 de julio por la Federación Nacional de Industrias de Transformación y Valorización de los Productos Pesqueros (FENIP).

Durante un seminario web organizado este martes 7 de julio por la Federación Nacional de Industrias de Transformación y Valorización de los Productos Pesqueros (FENIP), el consultor Samir Idrissi Kassimy, director de proyectos y gerente del gabinete Horizon Partners, presentó un balance de la situación del sector pesquero marroquí.

De este análisis se desprende que la producción pesquera total alcanzó 1,13 millones de toneladas en 2025, frente a 1,33 millones de toneladas en 2024, lo que supone una caída del 15% en volumen. En términos de valor, el descenso fue mucho más moderado: 10.100 millones de dirhams, frente a 10.500 millones un año antes, es decir, una reducción de apenas el 4%.

El volumen disminuye mucho más rápido que el valor por una razón muy concreta. «El recurso es menos abundante, lo que lo hace más costoso», explicó Samir Idrissi Kassimy, quien señaló que «la industria ya está absorbiendo el aumento del coste de la materia prima, una presión que reduce los márgenes y que, tarde o temprano, acabará repercutiendo en los precios de venta al consumidor final».

El pescado blanco y las algas resisten; los pequeños pelágicos, los más perjudicados

El análisis por especies ofrece una primera explicación de la diferencia entre la evolución del volumen y del valor. Los pequeños pelágicos, que representan la mayor parte de las capturas marroquíes, sumaron 909.750 toneladas en 2025, un 18% menos en volumen, por un valor de 3.520 millones de dirhams, un descenso del 8%.

Esta situación recuerda al episodio de las sardinas en conserva, cada vez más escasas en las grandes y medianas superficies de Marruecos. Una disminución directamente relacionada con el aumento de la temperatura de las aguas del Atlántico.

La Sardina pilchardus es una de las especies más sensibles a las variaciones térmicas. Según la UNICOP, su ciclo reproductivo y la supervivencia de sus larvas dependen de temperaturas comprendidas idealmente entre 14 y 16 °C. Por encima de ese umbral, la mortalidad de los ejemplares juveniles aumenta considerablemente. Además, unas aguas demasiado cálidas alteran el afloramiento atlántico (upwelling), un fenómeno esencial de ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes que condiciona la disponibilidad de plancton y la distribución de los bancos de peces.

Como consecuencia, los bancos se desplazan mar adentro o hacia el sur, en zonas mucho menos accesibles para la pesca artesanal y costera.

Los cefalópodos siguen la misma tendencia, con 49.876 toneladas (-18%) y un valor de 4.100 millones de dirhams (-6%). Los crustáceos resisten algo mejor, con 7.640 toneladas (-6%) y 420 millones de dirhams (-1%).

La evolución contraria corresponde al pescado blanco, que aumenta un 7% tanto en volumen como en valor, hasta 137.569 toneladas y cerca de 2.000 millones de dirhams. Las algas registran un comportamiento aún mejor, con un incremento del 21% en volumen y del 25% en valor, alcanzando 27.010 toneladas y 79 millones de dirhams.

En cuanto a los moluscos, parten de una base tan reducida que cualquier aumento porcentual resulta espectacular: 956 toneladas, es decir, un 837% más que en 2024, por un valor de 6,6 millones de dirhams, un incremento del 577%.

No obstante, el punto de partida sigue siendo muy bajo para estas dos últimas categorías, lo que limita por ahora su peso real en la producción total, aunque la tendencia es claramente ascendente.

¿La acuicultura, la apuesta todavía pendiente de Marruecos?

El sector acuícola continúa siendo marginal frente a la pesca extractiva, con una producción de apenas 3.644 toneladas en 2024, muy lejos del potencial nacional estimado en 300.000 toneladas anuales.

Sin embargo, el sector está en plena fase de estructuración. A finales de 2025 había 184 proyectos operativos, con una capacidad declarada de 75.507 toneladas y una inversión acumulada de 1.760 millones de dirhams. Otros 62 proyectos se encuentran en desarrollo y deberían aportar 14.590 toneladas adicionales de capacidad, impulsados principalmente por la conquilicultura y el cultivo de algas.

Este crecimiento ya ha permitido crear 2.361 empleos directos. La estructuración del sector gira en torno a la Agencia Nacional para el Desarrollo de la Acuicultura (ANDA), que moviliza financiación, acompaña a los operadores y concede autorizaciones marítimas para la conquilicultura.

Los retos siguen siendo numerosos: el coste de los piensos, la disponibilidad de alevines, la logística y el aumento de la escala de los proyectos figuran entre los principales desafíos.

El cultivo de algas concentra buena parte de esta apuesta. Actualmente hay 70 explotaciones en desarrollo, con un objetivo de producción de 92.000 toneladas anuales, una inversión prevista de 400 millones de dirhams y 4.670 hectáreas planificadas, de las cuales 2.376 hectáreas se encuentran únicamente en la región de Dakhla-Oued Ed-Dahab.

Según el ponente, las exportaciones de productos del mar alcanzaron 25.300 millones de dirhams en 2025, lo que representa cerca del 29% de las exportaciones agrícolas y agroalimentarias de Marruecos. No obstante, descendieron un 8% en valor y un 5% en volumen respecto a 2024.

El segmento de los productos congelados ilustra esta relativa resistencia. El pescado y los filetes congelados generaron 4.050 millones de dirhams, un 12% más que en 2024. Los moluscos congelados alcanzaron 5.930 millones de dirhams, prácticamente estables (-1%), mientras que los crustáceos congelados, con 231 millones de dirhams, registraron el mayor crecimiento del segmento (+87%), aunque partiendo de una base relativamente reducida.

El análisis de las exportaciones de pescado congelado entre 2024 y 2025 confirma la tendencia observada en la producción. El volumen pasó de 350.890 toneladas a 368.909 toneladas (+5,1%), mientras que el valor aumentó de 3.600 millones a 4.050 millones de dirhams (+12,4%), impulsado por un precio medio un 6,9% superior, lo que explica que el valor creciera mucho más rápido que el volumen.

Es, sobre todo, el pescado blanco el que impulsa estos resultados. Tanto su volumen como su valor aumentaron más del 34%, elevando su cuota del volumen total del 17% al 22% y su participación en el valor del 18,8% al 22,4% en apenas un año.

Los pequeños pelágicos siguen siendo mayoritarios, pero pierden terreno: su participación en el volumen total pasó del 83% al 78%, con una evolución prácticamente estable en volumen (-0,9%) y un aumento del 7,4% en valor, impulsado principalmente por el incremento de los precios y no por el volumen capturado.

No todas las especies pelágicas evolucionan igual. La caballa perdió un 12% en volumen, mientras que el jurel aumentó un 16%, la sardina un 8,7% y la anchoa un 24,8%. En cambio, la sardinela se desplomó un 55,4%, el mayor descenso de toda la tabla.

En términos de valor, la caballa domina ampliamente este segmento con el 46,3% del total, seguida del jurel (23,4%), la sardina (22,6%), la anchoa (7,3%) y la sardinela, que apenas representa el 0,5%.

Las conservas resisten, pero la sardina pierde terreno

El sector de las conservas continúa siendo uno de los principales pilares de la industria pesquera marroquí, aunque también acusa la menor disponibilidad de determinadas especies, especialmente la sardina.

Las exportaciones de conservas de pescado alcanzaron 4.930 millones de dirhams en 2025, frente a 4.890 millones en 2024, lo que supone un ligero incremento del 1%. En volumen, sin embargo, descendieron un 3%, hasta 178.114 toneladas, lo que confirma que el aumento del valor responde, sobre todo, al encarecimiento de los productos.

La sardina en conserva sigue dominando ampliamente este segmento, con 167.651 toneladas exportadas, equivalentes al 94% del volumen total. No obstante, sus ventas al exterior disminuyeron un 4% respecto al año anterior.

Por el contrario, las conservas de caballa registraron una evolución muy positiva, con un aumento del 30% en volumen y del 29% en valor, mientras que las de atún avanzaron un 9% en volumen y un 15% en valor, reflejando una mayor diversificación de la oferta exportadora.

En términos de ingresos, la sardina continúa representando cerca del 80% del valor total de las exportaciones de conservas, seguida por el atún (14%) y la caballa (6%).

La harina y el aceite de pescado también mantienen su importancia

Otro de los segmentos analizados durante el seminario fue el de los productos derivados, especialmente la harina y el aceite de pescado, destinados principalmente a la alimentación animal y a determinadas industrias.

Las exportaciones de harina de pescado alcanzaron 2.120 millones de dirhams, mientras que las de aceite de pescado ascendieron a 2.650 millones de dirhams, confirmando el peso creciente de estos productos de mayor valor añadido dentro del sector.

Según los expertos, el aprovechamiento integral de las capturas y la valorización de los subproductos constituyen una de las principales vías para mejorar la rentabilidad de la industria pesquera marroquí en un contexto de recursos cada vez más limitados.

Cinco grandes desafíos para el futuro del sector

Más allá de las cifras de producción y exportación, Samir Idrissi Kassimy destacó que el sector pesquero marroquí deberá afrontar varios retos estructurales en los próximos años.

El primero es la preservación de los recursos pesqueros, sometidos a una creciente presión debido al cambio climático y a la evolución de los ecosistemas marinos.

El segundo consiste en acelerar el desarrollo de la acuicultura, considerada una alternativa indispensable para responder al aumento de la demanda sin incrementar la presión sobre los recursos naturales.

Otro desafío será incrementar el valor añadido de la producción nacional mediante una mayor transformación industrial y el desarrollo de productos de alto valor destinados a los mercados internacionales.

Asimismo, el sector deberá continuar modernizando su cadena logística y reforzando la trazabilidad de los productos para mantener su competitividad en los principales mercados de exportación.

Por último, el consultor insistió en la necesidad de seguir invirtiendo en innovación, digitalización e investigación científica, herramientas consideradas esenciales para adaptar la pesca marroquí a un entorno marcado por el cambio climático y por una competencia internacional cada vez más intensa.

A pesar de la caída registrada en las capturas durante 2025, las cifras muestran que el sector mantiene una notable capacidad de resistencia gracias al incremento del valor de los productos, la diversificación de las exportaciones y el desarrollo progresivo de nuevas actividades como la acuicultura. El verdadero reto, concluyó el experto, será transformar esa resiliencia coyuntural en un modelo sostenible que garantice tanto la conservación de los recursos marinos como el crecimiento económico de una de las industrias estratégicas para Marruecos.

Por Hajar Kharroubi
El 07/07/2026 a las 15h25