Shell Trading Rotterdam, filial del grupo energético Shell, ha firmado un acuerdo de compra a largo plazo con Green Sky Manara para asegurarse parte de la producción de la futura planta de combustibles renovables proyectada en el complejo portuario de Nador West Med.
El contrato concede a Shell derechos exclusivos sobre aproximadamente 150.000 toneladas anuales de combustible sostenible para aviación, conocido como SAF por sus siglas en inglés, o un volumen equivalente de aceite vegetal hidrotratado, utilizado como diésel renovable. El acuerdo incluye también la adquisición de bionafta y biopropano, según el anuncio difundido este lunes por la compañía.
La instalación tiene previsto comenzar sus operaciones en octubre de 2028. El acuerdo supone un respaldo comercial importante para el proyecto, ya que garantiza de antemano un comprador para buena parte de su futura producción, aunque la construcción y la financiación de la planta todavía deben completar distintas etapas.
Una planta de 239 millones de dólares
El proyecto contempla una capacidad de producción de hasta 200.000 toneladas anuales y una inversión total estimada en 239 millones de dólares. La planta se instalará en la zona industrial y logística de Bétoya, integrada en el complejo de Nador West Med, y será una de las primeras instalaciones de combustible sostenible para aviación a escala comercial de Marruecos y del norte de África.
El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo estudia conceder a Green Sky Capital un préstamo de hasta 135 millones de dólares para financiar su construcción y puesta en marcha. De esa cantidad, 85 millones corresponderían a un tramo comprometido y otros 50 millones a uno todavía no comprometido. Hasta 20 millones podrían proceder del Fondo Verde para el Clima. El expediente permanece pendiente de la revisión final del banco.
La planta empleará aceites usados, grasas y otros residuos como materias primas para producir combustibles compatibles con los motores y las infraestructuras aeroportuarias existentes. Además de reducir la dependencia de combustibles fósiles convencionales, el proyecto busca desarrollar una nueva cadena industrial en torno a la recogida y transformación de residuos.
El combustible sostenible no elimina por completo las emisiones de la aviación, pero puede reducirlas a lo largo de su ciclo de vida dependiendo de las materias primas y del proceso utilizado. Para Shell, el acuerdo con Green Sky Manara amplía una cartera de suministro que ya incluye proyectos en Egipto, Pakistán, Malasia, Tailandia y Estados Unidos. La compañía comercializa actualmente este tipo de combustible en más de 80 aeropuertos de 18 países.
