La peor semana de la temporada del Barcelona dejó dos heridas abiertas. En el Parque de los Príncipes, el PSG derrotó al conjunto catalán en un golpe que el equipo tardará en asimilar y, tres días después, el Real Madrid se impuso en el Camp Nou en el partido que toda la afición tenía marcado en rojo en el calendario.
La victoria del conjunto madridista fue especialmente dolorosa porque redujo de golpe lo que podía haber sido una ventaja de nueve puntos a tan solo tres, además de dejar al Atlético de Madrid a dos puntos. Con un margen tan estrecho, el Barcelona afronta la lucha por LaLiga sin apenas margen de error.
El calendario también aumenta la presión sobre el equipo de Hansi Flick. El próximo gran desafío liguero será la visita al Metropolitano, donde estará en juego el liderato frente al Atlético de Madrid. A ello se suma el compromiso europeo ante el Aston Villa de Unai Emery, que llegará a Barcelona con pleno de victorias en la Champions.
Solidez defensiva, la asignatura pendiente
Pese al mal sabor de boca de los últimos días, el Barcelona había protagonizado un buen inicio de temporada en términos generales, aunque existe una grieta que ya resulta difícil ocultar. El equipo encaja de media más de un gol por partido en LaLiga, una cifra que contrasta con otro dato significativo: ningún conjunto de la competición ha pasado menos minutos por detrás en el marcador que el azulgrana esta temporada. Recuperar la solidez defensiva resulta fundamental para evitar que aumente la incertidumbre en el tramo decisivo del curso. A las bajas en defensa se suma la lesión de Xavi Espart, que permanecerá de baja aproximadamente siete semanas y agrava los problemas en el lateral.
El estado de Lamine Yamal
Lamine Yamal atraviesa también un momento delicado en el plano individual. Harry Kane y Kylian Mbappé le adelantaron en la clasificación del Balón de Oro, un reconocimiento que el extremo del Barcelona continúa persiguiendo. Sus últimas actuaciones han alimentado las dudas. En París marcó, pero sin ofrecer el nivel que le caracteriza, mientras que en el Clásico Marc Cucurella logró neutralizarlo durante todo el encuentro.
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El propio Lamine Yamal explicó en el documental «Revolució 304» qué es lo que le hace diferente. «Soy una mezcla de culturas y por eso mi juego no es parecido al de los demás. Me gusta. Mi personalidad y ser atrevido me viene de Marruecos. De Guinea Ecuatorial, tengo que soy divertido». Recuperar esa versión desatada y desequilibrante del extremo se presenta como uno de los factores determinantes para las aspiraciones del Barcelona en LaLiga.
