Estas dos rutas habían sido suspendidas en un contexto geopolítico especialmente tenso, marcado por la escalada entre Estados Unidos e Irán. La crisis, desencadenada a finales de febrero, provocó el cierre parcial de varios espacios aéreos en Oriente Medio, obligando a numerosas aerolíneas, entre ellas Royal Air Maroc, a cancelar o suspender determinados vuelos por motivos de seguridad.
Sin embargo, la situación ha evolucionado en las últimas semanas tras la firma de un acuerdo entre Washington y Teherán. Este memorando de entendimiento prevé, entre otras medidas, el fin de las operaciones militares y el restablecimiento de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial y el transporte energético.
Rabat saludó este acuerdo, calificándolo de paso importante para la estabilidad regional, al tiempo que hizo un llamamiento para su rápida aplicación y pleno cumplimiento.
En este contexto de progresiva distensión, la reanudación de las rutas hacia Doha y Dubái refleja una mejora de las condiciones operativas, pero también la voluntad de Royal Air Maroc de reforzar su presencia en mercados con un elevado potencial. Ambos destinos constituyen importantes centros de conexión internacional (hubs), que ofrecen grandes oportunidades en materia de conectividad, turismo y viajes de negocios.
