Encuesta: el 77,3% de los españoles considera a Marruecos un «país enemigo»

El 2 de agosto de 2026, una mujer permanece sentada junto a una valla de alambre de espino mientras espera el regreso de personas que cruzaron la frontera hacia el enclave español de Sebta, en el norte de África, en el puesto fronterizo marroquí de Bab Sebta, a las afueras de Fnideq.. AFP or licensors

El 06/08/2026 a las 15h04

Una encuesta de NC Report para La Razón, realizada inmediatamente después de la crisis de Sebta, refleja un vuelco en la percepción del Reino en España. Una reacción especialmente llamativa tras varios años de acercamiento político, intercambios comerciales récord y una creciente integración de la comunidad marroquí.

El 77,3% de los españoles considera que Marruecos se comporta como un «país enemigo», según una encuesta realizada por NC Report para La Razón inmediatamente después de la crisis migratoria de Sebta. Solo el 16,1% de los participantes rechaza esa afirmación y el 6,6% no se pronuncia. El resultado apunta a que los mensajes antimarroquíes multiplicados durante los últimos días no se limitan a las organizaciones de extrema derecha que se han manifestado en las calles. La hostilidad hacia Marruecos parece alcanzar a una parte mucho más amplia de la opinión pública española.

Un 75,2% de los encuestados teme que el Reino repita lo que la propia encuesta denomina una «maniobra de invasión», el 71,2% califica lo sucedido de «acto de agresión organizado» por Rabat y el 69,3% considera que Marruecos chantajea al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Los resultados describen una reacción de enorme intensidad, aunque deben situarse en el momento en que fueron recabados. El trabajo de campo se realizó entre el 31 de julio y el 3 de agosto, durante los días de mayor conmoción e incertidumbre sobre lo ocurrido en Sebta. La encuesta se basa en 1.000 entrevistas telefónicas y digitales y presenta un margen de error del 3,17% para el conjunto de la muestra.

Dos Españas ante Marruecos

El rechazo no se distribuye de manera uniforme. Los resultados revelan una profunda división en función de la orientación política de los encuestados. El 97,6% de los votantes del Partido Popular y el 98,3% de los de Vox consideran que Marruecos se comporta como un país enemigo. Entre los electores socialistas, el porcentaje cae al 32,5%, mientras que el 42,5% rechaza esa afirmación y el 25% no se pronuncia. Entre los votantes de Sumar, solo el 21,7% comparte esa percepción y el 65% la descarta.

La lectura de los resultados exige, no obstante, tener en cuenta la formulación de las preguntas. El cuestionario no utiliza siempre términos neutrales, sino expresiones con una fuerte carga política como «invasión», «acto de agresión organizado», «país enemigo», «chantaje» o «maniobra de invasión». Los porcentajes permiten conocer cuántos encuestados comparten esas afirmaciones, pero no demuestran por sí mismos que describan lo sucedido.

La misma fractura política aparece cuando se pregunta si España sufrió una «invasión» con las llegadas a Sebta. La propia pregunta incorpora ese término y precisa que se trató de una llegada «masiva e ilegal de marroquíes». La afirmación es respaldada por el 91,9% de los votantes del PP y el 91,7% de los de Vox, frente al 29,5% del electorado socialista y el 15% del de Sumar.

También existen diferencias considerables ante la pregunta que define lo sucedido como un «acto de agresión organizado por Marruecos». El 97,9% de los votantes populares y el 100% de los de Vox acepta esa interpretación. En cambio, el 60% de los electores del PSOE y el 76,6% de los de Sumar la rechaza.

Más que un consenso nacional inamovible sobre Marruecos, el sondeo muestra así dos lecturas radicalmente distintas de la crisis. Mientras los votantes del PP y Vox respaldan casi unánimemente las afirmaciones más duras sobre Rabat, la mayoría de los electores del PSOE y Sumar se distancia de ellas.

Una relación que vivía su mejor momento

La consideración de Marruecos como país enemigo contrasta con la realidad de unas relaciones bilaterales que llevaban años avanzando en sentido contrario. Rabat y Madrid habían consolidado su cooperación económica, migratoria, policial y de seguridad hasta presentar su asociación como una de las más sólidas de las últimas décadas.

España es actualmente el primer socio comercial de Marruecos. Los intercambios bilaterales superan los 22.500 millones de euros anuales y la balanza arroja para España un superávit superior a los 3.000 millones. Ambos países preparan además, junto con Portugal, el Mundial de fútbol de 2030, un proyecto que exige una estrecha coordinación institucional durante los próximos años.

La relación tampoco se limita a los gobiernos. Marruecos es el país de origen del mayor número de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social española. En junio de 2026 había 422.347 cotizantes marroquíes, por delante de los procedentes de Rumanía, Colombia o Venezuela. Su aportación resulta especialmente visible en la agricultura, la construcción, la hostelería, el comercio y los servicios.

A ello se suma el turismo. Miles de marroquíes viajan cada año a Madrid, Barcelona, Málaga, Marbella, Granada o Valencia para pasar sus vacaciones, realizar compras o visitar a familiares. En 2025, los visitantes procedentes de Marruecos gastaron alrededor de 1.084 millones de euros en España, un 16,7% más que el año anterior.

La encuesta pone números a una hostilidad que ya se había expresado en las calles, en las redes sociales y en el discurso de determinadas fuerzas políticas. Marruecos no aparece únicamente como un vecino con el que España atraviesa una crisis, sino como un enemigo para más de tres de cada cuatro participantes.

Por la redacción
El 06/08/2026 a las 15h04