Zonas industriales: Ryad Mezzour llama a invertir en las regiones menos atractivas

El ministro de Industria, Ryad Mezzour.

El 03/11/2026 a las 09h00

Movilización de suelo, creación de nuevas zonas, atractivo de los territorios y calidad del empleo… Durante la sesión de preguntas orales celebrada el lunes 2 de noviembre en la Cámara de Representantes, el ministro de Industria, Ryad Mezzour, presentó las directrices de su departamento para impulsar la inversión industrial y reducir las desigualdades regionales.

Con cerca de 15.000 hectáreas acondicionadas y un grado de aprovechamiento general del 62%, las zonas industriales presentan niveles de ocupación muy dispares.

Ante los diputados, el lunes 2 de noviembre, el ministro de Industria, Comercio, Inversión e Inclusión Económica defendió un nuevo enfoque para orientar más inversiones hacia los territorios menos atractivos y adaptar los proyectos a las necesidades de cada región.

Para Ryad Mezzour, la cuestión de las zonas industriales ya no se limita a poner suelo a disposición de las empresas. Ahora lo importante es distribuir mejor las inversiones, aprovechar los recursos propios de cada territorio y lograr que los proyectos industriales generen empleos de los que se beneficie realmente la población local.

Con este planteamiento, el ministro expuso el lunes 2 de noviembre ante la Cámara de Representantes la situación actual de las zonas industriales del Reino y detalló las directrices que quiere aplicar a su desarrollo.

Marruecos cuenta actualmente con cerca de 15.000 hectáreas de zonas industriales, distribuidas en unos 5.000 lotes, con un grado de aprovechamiento general del 62%. Sin embargo, esta cifra oculta grandes disparidades: algunas zonas alcanzan un nivel de ocupación del 85%, mientras que otras apenas registran actividad.

Estas diferencias se explican en parte por la diversidad de los modelos de creación y gestión de estos espacios. Algunas zonas se acondicionan en el marco de programas impulsados por el Ministerio de Industria, mientras que otras surgen de acuerdos con las entidades territoriales.

La creación de nuevas zonas, a iniciativa de los territorios

Según Ryad Mezzour, los cargos electos tienen un papel central en el impulso de nuevos proyectos industriales. Para ello, primero es necesario disponer de suelo o de un mecanismo que permita movilizarlo.

Una vez identificado el terreno, hay que determinar quién se encargará de acondicionar y gestionar la futura zona. El proyecto debe apoyarse después en un convenio en el que participen, entre otros, el ayuntamiento, el consejo provincial, la región y el Ministerio de Industria.

A continuación, se realiza un estudio previo para determinar las necesidades del territorio, las actividades que se instalarán y la configuración de los lotes. Su superficie puede oscilar entre 200 y 500 o 1.000 m², e incluso llegar a 10.000 m², según los inversores a los que se dirija la oferta y la naturaleza de los proyectos. Las condiciones de comercialización —venta o alquiler— y los precios también deben fijarse desde el principio.

El ministro afirma que su departamento dispone de los mecanismos necesarios para respaldar estas iniciativas locales y asegura que quiere acelerar la creación de nuevas zonas.

La inversión ya no debe limitarse a la disponibilidad de suelo

El objetivo es ir más allá de la mera puesta a disposición de terrenos industriales y promover proyectos acordes con el potencial de cada región. Este enfoque se inscribe en las nuevas competencias del departamento de Ryad Mezzour, que desde hace poco también abarca la inversión y la inclusión económica.

La idea es partir de los recursos humanos y naturales disponibles en cada territorio, ya sean agrícolas, mineros o vinculados a otras actividades, para identificar los proyectos que podrían desarrollarse allí.

A continuación, el Ministerio busca inversores privados o cooperativas que puedan impulsarlos. Cuando ningún operador se presenta por iniciativa propia, los organismos responsables de la inversión deben ayudar a detectar oportunidades, promover proyectos y acompañarlos hasta su puesta en marcha.

Para el ministro, movilizar suelo no es suficiente. Este proceso debe ir acompañado de una reflexión sobre las competencias disponibles, las necesidades de formación profesional y las alianzas que deben establecerse con el sector privado y los actores territoriales. El objetivo es crear un entorno que permita a las empresas instalarse y contratar a trabajadores de la zona.

Cerca de 656.000 trabajadores están empleados en zonas industriales acondicionadas

Las cifras presentadas por el ministro dan una idea del peso de estos espacios en el empleo industrial. El sector cuenta con alrededor de 1,1 millones de trabajadores, de los cuales cerca de 656.000 trabajan en zonas industriales acondicionadas, aproximadamente el 60% del total.

Casi la mitad de esos trabajadores están empleados en zonas de aceleración industrial. Estas se diseñaron precisamente para ofrecer a las empresas infraestructuras listas para usar: terrenos acondicionados, vías, redes de saneamiento, instalaciones de tratamiento de aguas residuales y los equipos que necesitan las unidades de producción para instalarse.

Sin embargo, esta concentración del empleo industrial en las zonas más atractivas plantea la cuestión del equilibrio entre los territorios. Ryad Mezzour asegura que ha dado instrucciones a varios organismos dependientes de su departamento para que orienten más inversiones hacia las zonas cuyo grado de aprovechamiento sigue siendo bajo.

Según precisó, no se trata de cuestionar la libertad de los inversores para elegir dónde instalarse. Pero el ministro considera que las ayudas públicas no deben concederse de forma automática. Su asignación debe tener en cuenta las necesidades de los territorios, la coherencia del proyecto con las prioridades regionales y sus posibilidades de éxito.

Se trata, por tanto, de fomentar, de manera voluntaria y mediante los mecanismos de apoyo existentes, la instalación de actividades en zonas menos solicitadas. Esta iniciativa debe propiciar un desarrollo industrial más equilibrado en todo el país, de acuerdo con la visión del rey Mohammed VI.

Antiguas zonas industriales, ¿rehabilitar o crear nuevos terrenos?

Por su parte, un diputado de la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) instó al Gobierno a presentar su propio balance. Ryad Mezzour respondió recordando que varias de las iniciativas y proyectos mencionados se pusieron en marcha durante el anterior Gobierno, del que formaba parte la RNI.

Ryad Mezzour citó como ejemplo la zona industrial de Mediouna, cuyo lanzamiento se remonta a seis o siete meses. Esta zona, de 475 hectáreas, contará con las infraestructuras y los servicios necesarios, así como con medios de transporte. El ministro insistió en que los jóvenes de la provincia deben beneficiarse de su desarrollo y encontrar oportunidades de empleo cerca de sus hogares. No obstante, recordó que el proyecto se puso en marcha durante el anterior Gobierno.

La discusión se centró después en la rehabilitación de las antiguas zonas industriales, algunas de las cuales tienen cuarenta, cincuenta o incluso sesenta años. El diputado planteó la cuestión de su modernización, dado que varios terrenos se han cedido a propietarios privados y han aumentado considerablemente de valor.

El debate derivó así hacia el uso de los fondos públicos. ¿Hay que movilizar recursos para acondicionar zonas cuyas parcelas pertenecen ahora a actores privados o es preferible crear nuevos terrenos industriales accesibles a los inversores?

Sobre este punto, Ryad Mezzour se decantó claramente por la segunda opción. A su juicio, sería más conveniente ofrecer nuevos lotes a los inversores que destinar dinero público a valorizar terrenos privados que sus propietarios podrían después revender a precios muy elevados.

El ministro citó precios de entre 2.000 y 2.500 dirhams por metro cuadrado en algunas zonas antiguas, frente a los 200 o 400 dirhams por metro cuadrado de los terrenos nuevos. Por ello, recomienda dar prioridad a la creación de nuevos lotes para los nuevos inversores, aunque recordó que la decisión final corresponde al legislador.

Más allá del número de empleos, también importa su calidad

El intercambio con los diputados puso de manifiesto otra dificultad: la presencia de fábricas en un territorio no garantiza que los jóvenes de la región encuentren trabajo en ellas. El diputado señaló, en particular, la distancia entre la existencia de unidades industriales y los beneficios concretos de su actividad para la población local.

Ryad Mezzour respondió aludiendo a las dificultades de contratación de algunas empresas. Hay fábricas que buscan trabajadores jóvenes, pero no siempre encuentran perfiles adecuados a sus necesidades. Según el ministro, esta brecha plantea la cuestión de la correspondencia entre la formación, las competencias disponibles y los puestos de trabajo ofertados.

También lleva a preguntarse qué criterios deben utilizarse para fomentar la inversión. ¿Hay que favorecer los proyectos que crean más puestos de trabajo o los que generan más valor añadido y ofrecen mejores salarios?

El ministro cuestionó así una política que promueva sin distinciones la creación de empleo siempre que las empresas respeten el salario mínimo y el Código de Trabajo. Considera necesario tener en cuenta también la calidad de los puestos creados, su adecuación a los títulos y las competencias de los jóvenes, así como el nivel de remuneración.

El reto, explicó, consiste en promover empleos de alto valor añadido que permitan a los jóvenes ganar hasta dos o tres veces el salario mínimo, en lugar de limitarse a una lógica de volumen. Esta reflexión exige, a su juicio, una nueva generación de estrategias para acompañar el despegue industrial del Reino.

Corregir la concentración de la actividad industrial

La distribución geográfica de la actividad también se abordó a partir de la cifra del 83%, mencionada durante el intercambio para ilustrar la concentración industrial en algunas regiones. El ministro reconoció que es necesario corregir este desequilibrio.

Explicó que esta concentración se debe en parte a las decisiones adoptadas en el marco de la estrategia de aceleración industrial, que se apoyó en las infraestructuras y las oportunidades ya existentes en algunos territorios.

Tánger es un buen ejemplo. La región ha sabido aprovechar la proximidad de Tánger Med, convertido en un importante centro portuario del Mediterráneo y de África, para reforzar su atractivo y desarrollar su tejido industrial.

Por Najwa Targhi
El 03/11/2026 a las 09h00