La operadora española Hispasat anunció este miércoles la culminación de la primera fase del proyecto europeo TRANTOR, tras completar con éxito la primera llamada de telefonía móvil convencional utilizando la tecnología 5G NTN (Non-Terrestrial Network), un sistema que permite conectar un teléfono móvil directamente con un satélite sin necesidad de antenas externas ni equipos específicos.
El proyecto, financiado por la Unión Europea, busca integrar las infraestructuras espaciales en las futuras redes móviles para garantizar la continuidad de las comunicaciones allí donde las redes terrestres no llegan o dejan de funcionar, ya sea por la falta de cobertura o por situaciones de emergencia.
La principal novedad de esta tecnología es que los usuarios podrán utilizar un smartphone convencional para realizar llamadas o conectarse a la red a través de satélites, sin modificar el dispositivo. Según Hispasat, este avance constituye uno de los pasos más importantes hacia el desarrollo de las futuras redes 6G, que combinarán de forma nativa las infraestructuras terrestres y espaciales.
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Durante las pruebas, la compañía utilizó satélites situados entre 2.000 y 35.000 kilómetros de altitud para validar distintos escenarios de uso, especialmente en zonas marítimas, regiones desérticas y situaciones de emergencia, donde las comunicaciones tradicionales suelen ser limitadas o inexistentes.
El sistema emplea además nuevas antenas multihaz capaces de dividir la cobertura en pequeñas células, lo que mejora la calidad de la señal, optimiza el uso del ancho de banda y reduce las interferencias.
El proyecto TRANTOR reúne a empresas y centros de investigación de varios países europeos, entre ellos el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Cataluña (CTTC), la española Indra, el instituto alemán Fraunhofer IIS, el Consiglio Nazionale delle Ricerche de Italia y la Universidad de Luxemburgo, entre otros.
Para países como Marruecos, donde existen amplias zonas rurales, montañosas y desérticas con cobertura limitada, este tipo de tecnología podría facilitar en el futuro el acceso a servicios de comunicación sin depender exclusivamente de las redes terrestres, además de reforzar las comunicaciones durante operaciones de protección civil o emergencias.
