El ritmo del descenso de la fecundidad registrado durante la última década en Marruecos continúa acelerándose. Solo entre 2014 y 2024, el índice sintético de fecundidad (ISF) cayó en 0,24 hijos por mujer, lo que representa una disminución del 11%, equivalente a un descenso sostenido cercano al 2% anual, según las Proyecciones de la población de Marruecos 2024-2060 elaboradas por el Alto Comisionado para la Planificación (HCP).
Con ello, Marruecos se sitúa por debajo del umbral de reemplazo generacional, estimado en 2,1 hijos por mujer. El HCP subraya que este descenso se produce «a pesar de que una parte importante de la población marroquí sigue residiendo en el medio rural, donde los comportamientos demográficos continúan siendo tradicionalmente más elevados».
En las zonas urbanas, la fecundidad ya se situaba cerca del nivel de reemplazo generacional en 2014 y desde entonces ha seguido disminuyendo. El ISF pasó de 2,01 a 1,77 hijos por mujer entre 2014 y 2024, una caída del 12%, superior a la media nacional.
El HCP considera que esta evolución refleja una «transición demográfica avanzada en las ciudades», consecuencia de la modernización de los estilos de vida, el mayor nivel educativo de las mujeres y el acceso generalizado a los servicios de salud reproductiva y a los métodos de planificación familiar. La institución también destaca el peso de las restricciones económicas y de «la evolución de las aspiraciones familiares», factores que contribuyen a reducir el tamaño de las familias en el medio urbano.
Un descenso más moderado en el medio rural
En el medio rural, el índice sintético de fecundidad sigue siendo históricamente más elevado, lo que, según el HCP, refleja «condiciones socioeconómicas y culturales diferenciadas». No obstante, este indicador también registró una disminución, aunque más moderada, del 7% entre 2014 y 2024. Este retroceso responde a la mejora del acceso a la atención sanitaria, a la difusión de los métodos anticonceptivos y a la transformación progresiva de las normas sociales en las zonas rurales.
Además, la diferencia de fecundidad entre el medio urbano y el rural se ha reducido considerablemente a lo largo de las últimas décadas. Pasó de 2,3 hijos por mujer en 1982 a apenas 0,6 hijos en 2024. El HCP habla de una «homogeneización de los comportamientos reproductivos», probablemente vinculada a la mejora de las infraestructuras sanitarias, a la expansión de las políticas de planificación familiar y a la evolución de las normas sociales en el ámbito rural.

El índice sintético de fecundidad registrado en el último censo ha sido proyectado hasta 2060 utilizando el modelo empírico de Naciones Unidas de 2011, con tres escenarios: un descenso rápido, un descenso medio o tendencial y un descenso lento de la fecundidad. La estructura de la fecundidad por edad utilizada corresponde a la observada en el censo de 2024.
Su evolución seguirá el patrón propuesto por Naciones Unidas para los países árabes, que prevé «una transformación progresiva de las tasas específicas de fecundidad por edad». En la práctica, «esta evolución se traducirá en una modificación del peso relativo de los distintos grupos de edad y en un desplazamiento del pico de fecundidad hacia edades más avanzadas».

La transición demográfica suele ir acompañada de una caída más pronunciada de la fecundidad entre las mujeres más jóvenes y de un desplazamiento progresivo del máximo de nacimientos hacia el grupo de edad de 25 a 29 años, e incluso de 30 a 34 años, donde el retraso de la maternidad pasa a convertirse en el comportamiento predominante.
Escenario medio: descenso progresivo hasta 1,81 hijos por mujer
El escenario tendencial prolonga las tendencias observadas durante los últimos veinte años, caracterizadas por una disminución lenta pero constante de la fecundidad. Según esta proyección, el ISF alcanzará 1,81 hijos por mujer en 2060, frente a 1,97 en 2024. En este escenario, la continuación del proceso de urbanización desempeña un papel central al ofrecer mayores oportunidades educativas y profesionales.
Según el HCP, el estilo de vida urbano «favorece el retraso de la maternidad y contribuye a reducir el número medio de hijos por mujer». Asimismo, el aumento del nivel educativo, especialmente el acceso de las mujeres a la enseñanza superior, junto con su creciente participación en el mercado laboral, «retrasa la edad del primer hijo y limita el tamaño de las familias».
El HCP añade además el impacto de las restricciones económicas, en particular «el elevado coste de la vivienda y de la educación, que lleva a los hogares jóvenes a limitar el tamaño de sus familias». A estos factores se suman cambios socioculturales, marcados por el auge de valores más individualistas y el deseo de mejorar la calidad de vida. Cada vez más, las parejas priorizan el bienestar, la educación y la atención que pueden ofrecer a sus hijos por encima del número de descendientes.
Escenario alto: hacia una estabilización cercana a los 2,06 hijos por mujer
El escenario alto contempla una ligera recuperación de la fecundidad a lo largo del periodo analizado, hasta acercarse al umbral de reemplazo generacional en 2060. «Esta hipótesis se basa en la idea de que un refuerzo de las políticas familiares, combinado con una mejora duradera de las condiciones socioeconómicas, podría sostener e impulsar la natalidad», explica el HCP.
En este contexto, la puesta en marcha de servicios de guardería accesibles, incentivos económicos específicos, programas de vivienda asequible y medidas que faciliten la conciliación entre la vida laboral y familiar favorecerían la formación de familias de tamaño medio.
Este escenario incorpora también un efecto de recuperación de los nacimientos aplazados, ya que algunas mujeres optarían por tener hijos a edades más avanzadas tras haber retrasado la maternidad. El HCP señala igualmente que «la persistencia de zonas rurales con una fecundidad más elevada y la aportación migratoria de poblaciones jóvenes contribuirían a consolidar esta dinámica». En estas condiciones, el índice sintético de fecundidad alcanzaría los 2,06 hijos por mujer en 2060.
Escenario bajo: descenso hasta 1,50 hijos por mujer
«El escenario bajo proyecta una disminución significativa de la fecundidad, hasta situarse claramente por debajo del nivel de reemplazo generacional, con un ISF estimado en 1,50 hijos por mujer en 2060, un nivel ya observado en algunos países europeos a comienzos de la década de 2000», señala el HCP.
Esta evolución sería consecuencia de una combinación de factores económicos, como el creciente coste de la vivienda y de los servicios educativos, que desincentivarían la formación de familias numerosas. «También se enmarcaría en un contexto de mayor emancipación femenina, caracterizado por una fuerte integración de las mujeres en el mercado laboral y por una rápida transformación de los estilos de vida», añade el organismo.
Las aspiraciones de consumo, el aumento del coste de criar a un hijo y la búsqueda de una mayor libertad individual reforzarían esta tendencia. Desde el punto de vista sociocultural, los modelos familiares evolucionarían hacia estructuras centradas en uno o dos hijos, e incluso hacia la ausencia de descendencia, mientras que la maternidad se retrasaría cada vez más «sin una recuperación posterior de los nacimientos».
Las proyecciones sobre la fecundidad en Marruecos elaboradas por Naciones Unidas en su revisión de 2024 y las del HCP, publicadas en 2025 bajo su escenario medio, presentan diferencias importantes a corto plazo, aunque convergen a largo plazo. Para 2025, Naciones Unidas estima un ISF de 2,18 hijos por mujer, frente a los 1,97 previstos por el HCP, una diferencia de 0,22 puntos.
Para el medio urbano solo se contempla una hipótesis de fecundidad, correspondiente al escenario medio aplicado al conjunto de la población marroquí, dado el nivel ya relativamente bajo del ISF observado en las ciudades.
Entre 2024 y 2060, la fecundidad urbana continuaría disminuyendo de forma lenta pero constante, pasando de 1,77 a 1,66 hijos por mujer. El HCP considera que esta evolución refleja «la consolidación de un modelo familiar orientado de forma duradera hacia bajos niveles de fecundidad», sin cambios significativos en el ritmo de la transición demográfica.
Los factores ya identificados —la urbanización avanzada, el elevado coste de la vivienda y de los servicios, la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, la transformación de los estilos de vida y la difusión de modelos familiares más reducidos— seguirán influyendo durante todo el periodo analizado.
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A lo largo del horizonte de proyección, tanto Naciones Unidas como el HCP prevén un descenso continuado de la fecundidad, aunque con ritmos diferentes. Naciones Unidas anticipa una reducción de 0,38 puntos, pasando de 2,18 a 1,80 hijos por mujer, mientras que el HCP proyecta un descenso más moderado, de 0,15 puntos, hasta alcanzar 1,81 hijos por mujer. Según la institución marroquí, ello refleja una visión de una estabilización más rápida de la fecundidad en las proyecciones nacionales.
«A pesar de estas diferencias iniciales, ambas trayectorias convergen en el horizonte de 2060, con niveles prácticamente idénticos: 1,80 según Naciones Unidas y 1,81 según el HCP. Esta convergencia sugiere que las incertidumbres afectan menos al nivel final de la fecundidad marroquí que al ritmo con el que se alcanzará», concluye el HCP.
Sea cual sea el escenario que finalmente se materialice, Marruecos se dirige hacia una fecundidad instalada de forma duradera por debajo del umbral de reemplazo generacional.
