La interrupción del transporte de fertilizantes a través del estrecho de Ormuz amenaza con agravar la inseguridad alimentaria en partes de Asia y África. Un responsable de Naciones Unidas advirtió este miércoles de que, si Estados Unidos e Irán no alcanzan en las próximas semanas un acuerdo para facilitar el paso de estos productos, las consecuencias podrían afectar a la próxima temporada de siembra y provocar nuevas subidas de los precios de los alimentos.
En declaraciones a Reuters desde Bangkok, al margen de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Jorge Moreira da Silva, secretario general adjunto de la ONU y director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), subrayó la urgencia de desbloquear la situación. «Es absolutamente crucial alcanzar un acuerdo en las próximas semanas. De lo contrario, perderemos la temporada de siembra», señaló.
La ONU creó en marzo un grupo de trabajo para facilitar el tránsito de fertilizantes por el estrecho, pero el mecanismo propuesto todavía no se ha puesto en marcha. Según Moreira da Silva, podría activarse entre siete y diez días después de que Washington y Teherán alcancen un acuerdo.
La importancia de esta ruta marítima va más allá del comercio regional. Antes del inicio de la guerra, por el estrecho de Ormuz transitaba aproximadamente un tercio de la urea comercializada en el mundo, el fertilizante nitrogenado más utilizado, así como cerca de la mitad del azufre transportado por vía marítima, una materia prima esencial para la producción de fertilizantes. La vía también constituye un corredor estratégico para el suministro mundial de petróleo.
Sin embargo, los envíos de fertilizantes desde la región del Golfo continúan prácticamente paralizados más de seis meses después del comienzo del conflicto, según una nota publicada el mes pasado por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington.
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El riesgo de una nueva subida de los precios agrícolas
El bloqueo amenaza con trasladarse de los mercados de materias primas a los campos agrícolas. Si los fertilizantes no llegan a tiempo, los agricultores pueden verse obligados a reducir su utilización, con el consiguiente riesgo de que disminuyan los rendimientos de los cultivos. El resultado podría ser una menor oferta de productos agrícolas y una mayor presión sobre los precios de los alimentos.
Un informe de agosto de la Cámara de Comercio Internacional estimó que, si persisten las perturbaciones en Ormuz, los precios podrían aumentar hasta un 81 % en los cereales, un 66 % en los cultivos oleaginosos y un 30 % en los productos de origen animal.
Moreira da Silva advirtió de que perder la temporada de siembra reduciría significativamente la productividad agrícola y agravaría el impacto sobre los precios. El riesgo es especialmente importante para los países que dependen de los suministros internacionales de fertilizantes y que disponen de un margen limitado para absorber nuevos incrementos de costes.
La propuesta de la ONU para reabrir el corredor
El mecanismo planteado por Naciones Unidas prevé establecer un centro de coordinación en Omán para registrar los buques y organizar su paso seguro por el estrecho. Los observadores de la organización trabajarían junto con las autoridades locales en los puertos del Golfo para verificar la carga antes de la salida de los barcos.
El plan contempla un tránsito de al menos cinco buques diarios. Según Moreira da Silva, ese volumen podría bastar para mantener el flujo de fertilizantes hacia los países que más los necesitan. Los barcos serían objeto de seguimiento durante la travesía y podrían someterse a inspecciones adicionales si algún país expresara dudas sobre un buque o su cargamento.
La iniciativa no pretende sustituir las negociaciones políticas entre Washington y Teherán, sino permitir que el suministro de fertilizantes se reanude mientras continúan las conversaciones para alcanzar un acuerdo más amplio. «Mientras siguen sus discusiones para lograr un acuerdo integral, lo que les decimos es que nos dejen trabajar, que nos dejen hacer nuestro trabajo», explicó el responsable de la ONU.
Desde que fracasó el alto el fuego provisional de junio, Estados Unidos e Irán han intercambiado propuestas a través de intermediarios, pero las negociaciones para reabrir el estrecho siguen estancadas. Las diferencias incluyen las condiciones planteadas por Teherán y la insistencia de Washington en abordar desde el principio el programa nuclear iraní.
En respuesta a preguntas de Reuters, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense afirmó que las fuerzas militares del país habían ayudado a miles de buques comerciales a transitar por el estrecho. También acusó a Irán de intentar obstaculizar la libertad de navegación y afirmó que Estados Unidos seguiría actuando contra esas iniciativas. La Casa Blanca y la Embajada iraní en Bangkok no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios de la agencia.
Una crisis que se extiende a otras rutas marítimas
La situación en Ormuz no es el único factor que amenaza el comercio agrícola internacional. Naciones Unidas también alerta del deterioro de las condiciones de navegación en el mar Negro, donde algunos buques de carga han sido atacados, y de las amenazas a una ruta estratégica del mar Rojo por parte de los hutíes, respaldados por Irán.
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La coincidencia de perturbaciones en varios corredores marítimos aumenta los riesgos para el transporte de materias primas y productos esenciales. A ello se suma la crisis climática, que puede agravar las dificultades de producción en distintas regiones.
Moreira da Silva describió esta convergencia como una concentración de factores de riesgo, con alteraciones simultáneas en el mar Negro, el mar Rojo y el estrecho de Ormuz.
El desenlace de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán será determinante para saber si los fertilizantes pueden volver a circular a tiempo. Para Naciones Unidas, la prioridad es evitar que una crisis de transporte y abastecimiento termine convirtiéndose en una caída de la producción agrícola y en una nueva presión sobre la seguridad alimentaria de Asia y África.
