Tras el abordaje del navío en alta mar, los agentes escoltaron la embarcación hasta el puerto en el archipiélago canario para proceder a un registro exhaustivo que todavía continúa.
Las primeras inspecciones confirmaron que la bodega del barco se encontraba totalmente ocupada por fardos de droga, un hallazgo que confirma la magnitud excepcional de una intervención que los investigadores ya califican de histórica.
Las pesquisas preliminares indican que el buque inició su travesía en Freetown, capital de Sierra Leona, con un destino declarado en Benghazi, Libia.
No obstante, los analistas de la Guardia Civil trabajan con la hipótesis de que el cargamento no llegaría directamente a su destino oficial.
El plan consistiría presumiblemente en realizar transbordos en alta mar hacia embarcaciones de menor calado para facilitar la entrada de la droga de forma fragmentada en diferentes puntos del continente europeo.

El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, confirmó la relevancia de esta actuación y subrayó que se trata de uno de los golpes más contundentes contra las redes de distribución de estupefacientes.
Por el momento, los detalles adicionales sobre la organización responsable o la identidad de los detenidos permanecen bajo secreto de sumario mientras prosigue la instrucción judicial.
Este operativo supera ampliamente los registros precedentes en las rutas atlánticas.

En 2024, las autoridades habían incautado 13 toneladas de cocaína en un contenedor en el puerto de Algeciras procedente de Ecuador, mientras que el pasado mes de enero se interceptaron otras 10 toneladas en una operación similar en alta mar.
Estas cifras reflejan una tendencia al alza en el volumen de los cargamentos que intentan alcanzar las costas europeas.
