El Departamento de Estado estadounidense anunció que el subsecretario de Estado Christopher Landau viajará a Argelia y Marruecos del 27 de abril al 1 de mayo. Esta visita, presentada como una demostración del compromiso de Estados Unidos en el norte de África, revela sin embargo prioridades distintas según los países. «En Argelia, el subsecretario se reunirá con responsables argelinos para debatir el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, en particular los esfuerzos conjuntos destinados a responder a los desafíos de seguridad regional y a acuerdos comerciales de alto impacto con empresas estadounidenses», precisa el comunicado. Un programa centrado en cuestiones inmediatas, donde predominan la dimensión de seguridad y comercial.
En cambio, el componente marroquí de este desplazamiento se inscribe en una dinámica más ambiciosa. «En Marruecos, él (Christopher Landau, NDLR) intercambiará con representantes del gobierno y empresarios sobre el refuerzo de la coordinación tecnológica y espacial, así como sobre la cooperación en materia de seguridad de larga data», indica la misma fuente. Esta formulación pone de relieve una relación más madura, donde Estados Unidos parece invertir en sectores de futuro al tiempo que consolida una asociación ya bien establecida. «Este viaje subraya el compromiso de Estados Unidos de apoyar la estabilidad regional y desarrollar asociaciones económicas y estratégicas en el norte de África», añade el Departamento de Estado, una declaración que, a la luz de las agendas respectivas, adquiere una resonancia distinta según el país en cuestión.
La diferencia entre ambos programas es llamativa. En Argelia, Landau se centrará en desafíos como la lucha contra el terrorismo o la estabilización del Sahel, pero también en una relación en la que Washington parece buscar sobre todo asegurar intereses económicos. «Los acuerdos comerciales de alto impacto con empresas estadounidenses» mencionados en el comunicado sugieren una voluntad de penetrar en un mercado argelino aún ampliamente cerrado, donde las oportunidades para las empresas estadounidenses siguen siendo limitadas. La visita de Landau podría así asemejarse a una misión de prospección, en la que la dimensión política pasaría a un segundo plano.
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En Marruecos, en cambio, el subsecretario de Estado abordará temas mucho más amplios. La «coordinación tecnológica y espacial» mencionada en el comunicado se inscribe en una estrategia estadounidense mucho más ambiciosa en la que Marruecos emerge como un aliado privilegiado de Washington en estos ámbitos. «La cooperación en materia de seguridad de larga data» subraya además una relación en la que ambos países colaboran desde hace mucho tiempo, especialmente en el marco de la lucha contra el terrorismo. A diferencia de Argelia, donde la seguridad se presenta como un asunto a tratar, a la luz especialmente de la oposición al Polisario que Argel protege y que está en vías de ser clasificado como organización terrorista, en Marruecos se describe como una base ya sólida, sobre la cual se añaden proyectos más innovadores. Tras un encuentro con Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Landau dio una idea de la amplitud de esta asociación.
Esta visita se produce en un momento clave para el dossier del Sahara, mientras el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se dispone a revisar el mandato de la MINURSO. Como era de esperar, esta revisión está prevista para finales de este mes de abril, confirmando que el expediente entra en una fase de recomposición. Dos fechas importantes se desprenden de este calendario. El 23 de abril, el Consejo de Seguridad celebró consultas a puerta cerrada sobre la MINURSO. En esta ocasión, los miembros recibieron un informe detallado sobre la situación sobre el terreno y las perspectivas del proceso político. El jefe de la MINURSO, Alexander Ivanko, así como el enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, debían aportar claridad a los debates. El informe precede a la presentación, el 30 de abril, por el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, de una «revisión estratégica» de la MINURSO ante el Consejo de Seguridad. Este encuentro está llamado a redefinir en profundidad el papel de la misión, teniendo en cuenta las realidades actuales del expediente y las nuevas orientaciones políticas adoptadas por la comunidad internacional.
Estas dos fechas se inscriben directamente en la prolongación de la resolución 2797 adoptada el 31 de octubre de 2025. Mediante este texto, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la MINURSO por un año adicional, pero sentó las bases de una reevaluación estratégica de la misión. Esto, a la luz del apoyo explícito a la propuesta marroquí de autonomía, ya convertida en el único marco de referencia para alcanzar una solución. Solo en el período comprendido entre el 17 de abril y este viernes 24, al menos seis países y entidades han apoyado o confirmado su respaldo al plan de autonomía como única salida política posible al conflicto: la Unión Europea, Ecuador, Austria, Honduras, el Reino Unido y Suiza. Una señal, si hacía falta, de que el viento ha cambiado radicalmente.
Esta evolución se ha visto reforzada por un mayor compromiso de Estados Unidos en los últimos meses, que ha dado un impulso inédito al proceso político. El 22 de enero, la visita a Washington de una delegación del Frente Polisario refleja una voluntad estadounidense de abrir canales de diálogo, al tiempo que reposiciona los términos del debate. El 26 de enero, el desplazamiento a Argel de Massad Boulos, asesor principal de Estados Unidos para África, y sus encuentros con el presidente Abdelmadjid Tebboune, así como con el ministro de Asuntos Exteriores Ahmed Attaf, se inscriben en esta misma lógica. Washington ha implicado así directamente a Argelia, cuyo papel central en el conflicto es más evidente que nunca.
La reunión organizada a principios de febrero en Madrid marca, en este sentido, un avance significativo. Al reunir delegaciones de Marruecos, Argelia, Mauritania y el Polisario, bajo la copresidencia de Staffan de Mistura, Mike Waltz y Massad Boulos, Estados Unidos contribuyó a restablecer un formato de diálogo al que Argel ha intentado escapar por todos los medios. Se trataba de los primeros encuentros presenciales de este tipo desde 2019. Y una vez más, fue Washington quien puso al poder argelino frente a sus responsabilidades. Al seguir presentándose como simple observador, Argel aparecía desfasada tanto con la realidad como con las dinámicas actuales. Mientras tanto, la presentación por parte de Marruecos, durante estas reuniones, de una versión detallada de su plan de autonomía de 2007 reforzó su credibilidad y la operatividad de su iniciativa, consolidando así su posición. La continuación de estos esfuerzos en Washington, los días 23 y 24 de febrero, en el marco de una nueva serie de discusiones, confirmó la centralidad del plan marroquí en las negociaciones en curso.
