La experiencia de Marruecos para hacer frente a los crecientes desafíos de la seguridad alimentaria centró uno de los debates de la sesión plenaria de verano de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), celebrada en Estrasburgo. Durante el encuentro, varios parlamentarios europeos analizaron las respuestas adoptadas por distintos países para garantizar un acceso sostenible a los alimentos en un contexto marcado por el cambio climático, las tensiones geopolíticas y la presión sobre los recursos naturales.
El caso marroquí fue presentado por el diputado Allal Amraoui, quien defendió que el Reino ha desarrollado durante las dos últimas décadas una estrategia integral que combina la modernización de la agricultura, la gestión eficiente del agua y el desarrollo rural. El parlamentario recordó que el acceso a una alimentación suficiente, saludable y asequible constituye un derecho fundamental, al tiempo que subrayó que Marruecos afronta importantes desafíos derivados del estrés hídrico y de la creciente presión sobre sus recursos naturales.
Durante su intervención, Amraoui repasó la evolución de las principales políticas agrícolas impulsadas por el Reino, desde el Plan Marruecos Verde hasta la estrategia Generación Green, dos programas que, según explicó, han permitido modernizar las cadenas de producción, impulsar las exportaciones y fortalecer el desarrollo rural mediante el apoyo a jóvenes agricultores, cooperativas y mujeres del mundo rural.
El diputado destacó que Marruecos se ha consolidado como un actor de referencia en sectores como las frutas y hortalizas, los cítricos y los productos del terroir, al tiempo que avanza en la incorporación de prácticas agroecológicas destinadas a aumentar la resiliencia de los territorios frente al cambio climático.
El agua, eje central de la estrategia
Uno de los aspectos que más interés despertó durante el debate fue la política marroquí de gestión del agua. Amraoui explicó que el Reino ha situado este recurso en el centro de su estrategia agrícola mediante el desarrollo masivo del riego por goteo, la construcción de infraestructuras hidráulicas, la reutilización de aguas depuradas y el impulso de la desalación, medidas que calificó como una muestra de una visión de largo plazo para afrontar la escasez hídrica.
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Según el parlamentario, estas políticas ya han dado resultados tangibles, reflejados en el crecimiento de las exportaciones de tomates, cítricos, frutos rojos, aceite de oliva y productos pesqueros transformados. No obstante, reconoció que el Reino sigue enfrentándose a desafíos importantes, entre ellos producir más con menos agua, encontrar un equilibrio entre las exportaciones y la seguridad alimentaria y garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales y la biodiversidad.
Una visión a largo plazo
Amraoui recordó también que el Plan Nacional del Agua 2020-2050 prevé que, de aquí a 2030, cerca del 60 % de las necesidades de agua potable del país sean cubiertas mediante recursos no convencionales, especialmente la desalación, con el objetivo de preservar las reservas de agua dulce para la agricultura y el desarrollo rural.
En su intervención, defendió que la experiencia marroquí demuestra que es posible responder a los desafíos alimentarios mediante políticas públicas que combinen innovación, adaptación climática y desarrollo sostenible, aunque insistió en que todavía existen retos importantes que exigen mantener el esfuerzo inversor y reforzar la cooperación internacional.
La presentación tuvo lugar en el marco de la sesión plenaria de verano de la APCE, en la que participa una importante delegación parlamentaria marroquí. Marruecos mantiene desde 2011 el estatuto de Socio para la Democracia del Consejo de Europa, lo que le permite participar activamente en los trabajos de la Asamblea y contribuir a los debates sobre cuestiones de interés común entre ambas orillas del Mediterráneo.
