Así se preparan las FAR para combatir los incendios forestales

Uno de los Canadair de las Fuerzas Aéreas Reales desplegado durante el verano de 2023 en la lucha contra los incendios forestales en la región de Chefchaouen. (Saïd Kadry / Le360).

El 04/07/2026 a las 15h00

Flota aérea, vehículos ligeros todoterreno de intervención contra incendios, camiones especializados en incendios forestales... La preparación de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) para hacer frente a los incendios forestales se basa en una combinación de medios mantenidos con rigor y probados incluso en operaciones internacionales. El ejercicio FOREX-26, celebrado a principios de mayo, volvió a demostrar la eficacia de este dispositivo.

Marruecos optó desde muy temprano por no improvisar su estrategia aérea frente al riesgo de incendios forestales. Ya desde la década de 1980, el Reino contaba con aviones Turbo Thrush operados por la Gendarmería Real, además de un módulo especial instalado en los helicópteros Puma de las Fuerzas Aéreas Reales.

A comienzos de los años 2000, este dispositivo se reforzó con la incorporación del sistema MAFFS (Modular Airborne Fire Fighting System), un módulo de lanzamiento de agua fabricado por la empresa Aero Union e instalado en aviones militares C-130 Hercules. Este sistema, innovador para la época, incrementó de forma notable la capacidad de intervención aérea de Marruecos.

En 2011, el país dio un salto cualitativo con la incorporación del primer Canadair CL-415, una adquisición que transformó por completo su capacidad de respuesta. Este avión anfibio turbohélice fue diseñado específicamente para la extinción de incendios forestales. Su característica silueta y su capacidad para cargar agua directamente desde lagos o el mar lo convirtieron rápidamente en un referente de eficacia, explica un administrador del Forum FAR Maroc.

Actualmente, según esta misma fuente, la flota marroquí está compuesta por siete aeronaves operativas: cinco Canadair CL-415 y dos CL-215.

Aeronaves preparadas para décadas de servicio

Los Canadair están diseñados para operar a baja altitud y en condiciones extremas que otros aparatos difícilmente podrían soportar. Su principal ventaja es la capacidad de recoger más de 6.000 litros de agua en apenas 12 segundos, directamente desde la superficie de un lago o del mar, sin necesidad de regresar a una base para repostar.

Equipados con motores turbohélice Pratt & Whitney PW123AF en el caso de los CL-415, alcanzan una velocidad de crucero cercana a los 330 km/h y disponen de una autonomía superior a los 2.000 kilómetros.

Su capacidad para realizar descargas fraccionadas, la posibilidad de modernizar su aviónica y la rapidez con la que pueden volver a despegar para efectuar nuevas misiones explican buena parte de su reconocida eficacia. Con un mantenimiento adecuado, un Canadair puede permanecer plenamente operativo entre 30 y 40 años, manteniendo un alto nivel de rendimiento.

La comparación con otros modelos ilustra esta rentabilidad. Por ejemplo, un avión ruso BE-200 necesita realizar dos rotaciones completas para conseguir un resultado equivalente al de una sola pasada de un Canadair, lo que incrementa considerablemente sus costes operativos. De hecho, durante la última edición del Marrakech Air Show se expuso un CL-415 modernizado y pocos visitantes fueron capaces de distinguir que se trataba de una aeronave con varios años de servicio.

La implicación de Marruecos en la lucha contra los incendios forestales trasciende sus fronteras. En los últimos años, sus Canadair han sido desplegados en varias ocasiones para apoyar a Portugal, España y otros países europeos afectados por grandes incendios.

Estas misiones permiten reforzar la cooperación bilateral con los países socios y, al mismo tiempo, proporcionan a las tripulaciones marroquíes una valiosa experiencia operativa que posteriormente se aplica en territorio nacional.

FOREX-26, un ensayo a escala real

Todo este sistema de preparación fue puesto a prueba entre el 4 y el 7 de mayo de 2026, durante el ejercicio interdepartamental de simulación FOREX-26, desarrollado en los bosques de Dar Chaoui, en la prefectura de Tánger-Asilah. El ejercicio se enmarcó en el Plan Director de Gestión Integrada de Incendios Forestales, en aplicación de las directrices reales para 2026, según recoge el último número de la Revista de las FAR.

Junto a las FAR participaron el Ministerio del Interior, la Gendarmería Real, la Inspección General de las Fuerzas Auxiliares de la Zona Norte, la Dirección General de Protección Civil y la Agencia Nacional de Aguas y Bosques (ANEF), que trabajaron de forma coordinada sobre un escenario diseñado para reproducir condiciones muy similares a las de una emergencia real.

El ejercicio perseguía tres objetivos principales: mejorar la capacidad de respuesta de todos los organismos implicados en la gestión del riesgo de incendios, reducir los tiempos de toma de decisiones entre los distintos niveles de mando y comprobar la interoperabilidad de los medios terrestres y aéreos desplegados en una situación de emergencia compleja.

El escenario simulaba un incendio forestal declarado simultáneamente en varios frentes en la zona de Dar Chaoui. Tras la alerta emitida por la ANEF, se activó progresivamente el dispositivo previsto: primero intervinieron los equipos de la ANEF y de Protección Civil, seguidos por los medios aéreos de las Fuerzas Aéreas Reales y las unidades de las Fuerzas Auxiliares. A medida que el incendio ficticio aumentaba de intensidad, se activó el tercer nivel de intervención, incorporando los aviones Turbo Thrush de la Gendarmería Real y unidades de las Fuerzas Armadas Reales.

Sobre el terreno, las FAR desplegaron vehículos ligeros todoterreno de intervención, camiones especializados en incendios forestales y diverso equipamiento específico. Por su parte, las Fuerzas Aéreas Reales movilizaron dos Canadair y un helicóptero de evacuación sanitaria. En total, más de 200 profesionales de los distintos cuerpos y servicios participaron en este ejercicio, respaldados por un importante dispositivo terrestre y aéreo.

El teniente coronel Badr Bourassi, comandante del Escuadrón de Lucha contra Incendios y codirector de FOREX-26, explicó que «este ejercicio nos ha permitido poner a prueba nuestros procedimientos operativos en un entorno muy similar a las condiciones reales de intervención. La lucha contra los incendios forestales exige hoy una respuesta rápida, una coordinación permanente y una perfecta complementariedad entre todos los actores implicados».

Asimismo, subrayó que «la participación de las FAR en FOREX-26 forma parte de una estrategia de preparación continua y de mejora permanente de nuestras capacidades operativas. Las lecciones extraídas de esta simulación contribuirán a reforzar la interoperabilidad entre los medios terrestres y aéreos, así como la eficacia de las estructuras de mando».

«Este ejercicio también ha confirmado la solidez de la colaboración entre todas las instituciones movilizadas para proteger a la población, el patrimonio forestal nacional y el medio ambiente», concluyó.

Por Hajar Kharroubi
El 04/07/2026 a las 15h00