En la residencia de España en Rabat, coincidiendo con un evento vinculado al ámbito deportivo, el embajador Enrique Ojeda Vila abordó la presencia del español en Marruecos y su papel en la relación entre ambos países. Una lengua con arraigo en distintas regiones del país y que sigue ocupando un lugar relevante en los intercambios culturales, educativos y sociales entre ambas orillas.
En su intervención, el embajador recuerda que el español forma parte del paisaje lingüístico del país. «Se habla de forma natural en diversas partes de Marruecos, sobre todo en el norte, pero no solo», subraya, insistiendo en que su promoción va mucho más allá del ámbito educativo. Colegios, iniciativas culturales, coproducciones artísticas y científicas forman parte de un ecosistema en el que la lengua actúa como punto de conexión. En este contexto, el embajador valoró igualmente el lanzamiento reciente de la edición en español de Le360.
Más allá de su dimensión lingüística, el embajador sitúa el español en el corazón de la relación bilateral. A su juicio, la existencia de medios que informen en esta lengua contribuye directamente a un mejor entendimiento mutuo. «Favorece ese mejor conocimiento entre nuestros países, entre nuestras sociedades, entre nuestros ciudadanos», explica.
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Cultura y deporte como vectores de influencia
El análisis del embajador va un paso más allá al incorporar otro elemento clave de la diplomacia contemporánea. El deporte. En un momento en el que Marruecos y España intensifican sus vínculos en este ámbito, el idioma aparece también como un canal de difusión y de influencia.
«Con el deporte podemos llegar a sectores de la población a los que no siempre alcanzamos por otras vías», señala. Frente a los círculos más institucionales o económicos, el deporte permite captar la atención de públicos más jóvenes y diversos.
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El seguimiento del fútbol español, pero también de otras disciplinas, actúa así como puerta de entrada a la lengua. «A través de ese seguimiento, conocen, comprenden y se adentran en el español», añade el embajador, convencido de que esta conexión emocional refuerza progresivamente los lazos entre ambos países.
En la residencia diplomática de Rabat, el mensaje es nítido. La lengua española se consolida como un instrumento de influencia blanda, capaz de acompañar y reforzar la relación bilateral en múltiples niveles. La apuesta por el español, ya sea a través de la educación, la cultura, los medios o el deporte, responde a una estrategia coherente que busca acercar sociedades más allá de los canales tradicionales.
