Como estaba previsto, la revisión del mandato de la MINURSO está programada para finales de abril, lo que confirma que el expediente del Sáhara Occidental entra en una fase de reconfiguración. Así se desprende del programa de trabajo del Consejo de Seguridad para el mes de abril, presentado el miércoles en Nueva York por el embajador de Baréin ante Naciones Unidas, Jamal Fares Alrowaiei, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria del Consejo este mes. Una prueba de que esta cuestión ocupa un lugar central en la agenda. Esta cita se produce en un contexto marcado por una evolución clara de los equilibrios internacionales, ahora alineados con una solución política basada en la autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. La inclusión del expediente en la agenda del Consejo de Seguridad refleja una voluntad de pasar de una gestión rutinaria del conflicto a un enfoque orientado a resultados concretos.
Dos fechas clave se desprenden de este calendario. El 24 de abril, el Consejo de Seguridad celebrará consultas a puerta cerrada sobre la MINURSO. En esa ocasión, sus miembros recibirán un informe detallado sobre la situación sobre el terreno y sobre las perspectivas del proceso político. El jefe de la MINURSO, Alexander Ivanko, así como el enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, están llamados a aportar elementos a las discusiones. La dinámica es ascendente: este informe precede a la presentación, el 30 de abril, por parte del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, de una «revisión estratégica» de la MINURSO ante el Consejo de Seguridad. Esta cita está llamada a redefinir en profundidad el papel de la misión, teniendo en cuenta las realidades actuales del dossier y las nuevas orientaciones políticas adoptadas por la comunidad internacional.
Estas dos etapas se inscriben además directamente en la continuidad de la resolución 2797 adoptada el 31 de octubre de 2025. Mediante este texto, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la MINURSO por un año, pero sentó las bases de una reevaluación estratégica de la misión. Esto, a la luz del apoyo explícito a la propuesta marroquí de autonomía, convertida en el único marco de referencia para alcanzar una solución. Este lenguaje consagra, de facto, la marginación de las opciones consideradas irreales, en particular la del referéndum. Un cambio que cuestiona la naturaleza, el funcionamiento y los medios de la MINURSO. La adopción de la resolución 2797, sin la participación en la votación de Argelia, entonces miembro no permanente del Consejo de Seguridad, ilustra además el aislamiento total de las posiciones contrarias a esta dinámica.
En los últimos meses, esta evolución se ha visto reforzada por un mayor compromiso de Estados Unidos, que ha dado un impulso sin precedentes al proceso político. El 22 de enero, la visita a Washington de una delegación del Frente Polisario refleja la voluntad estadounidense de activar los canales de diálogo, al tiempo que reposiciona los términos del debate. El 26 de enero, el desplazamiento a Argel de Massad Boulos, asesor principal de Estados Unidos para África, y sus encuentros con el presidente Abdelmadjid Tebboune y con el ministro de Asuntos Exteriores Ahmed Attaf, se inscriben en esta misma lógica. Washington ha implicado así directamente a Argelia, cuyo papel central en el conflicto resulta más evidente que nunca.
El gran equilibrio
La reunión organizada a principios de febrero en Madrid marca, en este sentido, un avance significativo. Al reunir a delegaciones de Marruecos, Argelia, Mauritania y el Polisario, bajo la copresidencia de Staffan de Mistura, Mike Waltz y Massad Boulos, Estados Unidos contribuyó a restablecer un formato de diálogo que Argel había tratado de evitar por todos los medios. Se trataba de los primeros encuentros presenciales de este tipo desde 2019. Y, una vez más, fue Washington quien puso al poder argelino ante sus responsabilidades. Al seguir presentándose como simple observador, Argel aparecía además desfasado tanto con la realidad como con las dinámicas actuales. Mientras tanto, la presentación por parte de Marruecos, durante estas reuniones, de una versión detallada de su plan de autonomía de 2007 reforzó su credibilidad y el carácter operativo de su iniciativa, consolidando así su posición. La continuación de estos esfuerzos en Washington, los días 23 y 24 de febrero, en el marco de una nueva serie de discusiones, confirmó la centralidad del plan marroquí en las negociaciones en curso.
En este contexto, la distancia entre los objetivos iniciales de la MINURSO y las realidades actuales resulta cada vez más evidente. Creada en 1991 para organizar un referéndum de autodeterminación, la misión se enfrenta hoy a la obsolescencia de ese proyecto. A partir de ahora, la cuestión central para el Consejo de Seguridad ya no es el referéndum, sino el acompañamiento de una solución política basada en la autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía del Reino de Marruecos. Esta evolución implica una redefinición profunda del mandato de la MINURSO, llamada a adaptarse.
Leer también : Lo que esconden los recientes cambios en la cúpula de las milicias del Polisario
Esta orientación ha sido afirmada explícitamente por Mike Waltz, representante de Estados Unidos ante la ONU, quien recientemente anunció una revisión estratégica de la MINURSO en el marco de una reforma global de las operaciones de mantenimiento de la paz. Fue el viernes 20 de marzo durante una audiencia del Congreso estadounidense en Nueva York. Al declarar que la misión, presente desde hace 50 años, debe ser objeto de una reevaluación, Mike Waltz confirmó la inclusión de la MINURSO en una lógica de transformación destinada a poner fin a una situación de statu quo prolongado. La misión está así llamada a convertirse en un instrumento de apoyo diplomático y de coordinación política.
Este cambio, ya asumido por el Consejo de Seguridad, implica una adaptación de todos los mecanismos de la ONU vinculados a este expediente. Las primeras señales de esta evolución ya son visibles, en particular a través de la suspensión de la contratación de personal local en las oficinas de la MINURSO en El Aaiún, conforme a las orientaciones estratégicas definidas en Nueva York. La evolución hacia un formato más ligero, centrado en la facilitación política, permitiría transformar la misión en una herramienta eficaz al servicio de una solución definitiva: la autonomía bajo soberanía marroquí.
