En cuestión de pocas semanas, el experto en seguridad José María Gil Garre ha protagonizado un espectacular giro de 180 grados. Mientras que antes señalaba, pruebas digitales en mano, la mano oculta de Argelia detrás del asalto migratorio a Sebta, el mismo especialista firma hoy un informe que imputa directamente la gestión de la crisis a un sector del «Makhzen». Un cambio de rumbo, como poco, desconcertante, que pone de manifiesto la volatilidad de ciertos informes... y de sus autores.