Carnes en mal estado y pérdidas económicas… ¿podrán los afectados por los corderos en mal estado recibir compensaciones?

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El 31/05/2026 a las 14h00

La fiesta del Aid al-Adha se convirtió en una decepción para varias familias, sorprendidas al descubrir carne alterada justo después del sacrificio. Ante la incomprensión y el perjuicio sufrido, la necesidad de explicaciones y soluciones se ha vuelto urgente. ¿Por qué se producen estas alteraciones y qué recursos tienen los consumidores? Elementos de respuesta.

Este año, varias familias marroquíes se llevaron una muy mala sorpresa justo después del sacrificio del Aid. Al momento de preparar la carne, algunos notaron olores extraños o aspectos anormales en la canal. Ante esta situación, la preocupación aumentó rápidamente, llevando a numerosos ciudadanos a contactar de urgencia con los servicios de la Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de los Productos Alimentarios (ONSSA).

El procedimiento puesto en marcha por las autoridades sanitarias es riguroso. Con una simple llamada a los números habilitados para la ocasión, veterinarios y técnicos se desplazan directamente al domicilio de los particulares. Su misión consiste en inspeccionar la canal, evaluar el estado sanitario de la carne y, si es necesario, tomar muestras.

Posteriormente, estas muestras son enviadas al laboratorio para su análisis con el fin de determinar la causa exacta del problema. Gracias al número de identificación colocado en la oreja del animal, los servicios veterinarios pueden rastrear con precisión el recorrido del cordero, desde la explotación de origen hasta su comercialización.

La gran cuestión que preocupa actualmente a la opinión pública y a las asociaciones de defensa del consumidor es la responsabilidad y la posible indemnización. ¿Puede exigirse una compensación? La respuesta jurídica es matizada. Según los principios del derecho comercial aplicados a los mercados ganaderos, el criador no puede ser considerado responsable de patologías internas invisibles a simple vista en el momento de la transacción.

En otras palabras, si el animal parecía sano en el momento de la compra, se presume la buena fe del vendedor. Esta protección legal se basa en la idea de que el ganadero no puede detectar una enfermedad interna, del mismo modo que un médico no puede estar sujeto a una obligación de resultado ante una patología compleja.

En este contexto, Bouazza Kherrati, presidente de la Federación Marroquí de Derechos del Consumidor (FMDC), quiso relativizar la situación, precisando que la Federación solo ha recibido hasta la fecha una denuncia oficial relacionada con este asunto.

Kherrati recordó además que la ley solo obliga al criador a indemnizar al comprador en casos muy específicos, como el descubrimiento de determinadas patologías concretas, entre ellas la tuberculosis bovina. Añadió que determinar la responsabilidad sigue siendo una tarea compleja, especialmente porque normalmente es el propio consumidor quien elige e inspecciona el animal durante la compra.

Sin embargo, la situación cambia radicalmente cuando se demuestra un fraude. Tal y como confirmó a Le360 una fuente veterinaria, el criador puede ser considerado responsable si los análisis de laboratorio confirman que el deterioro de la carne es consecuencia directa de prácticas ilícitas, como el uso de productos de engorde prohibidos, complementos alimentarios no autorizados o antibióticos desviados de su uso veterinario para acelerar el crecimiento del animal.

Un dispositivo sanitario bajo alta vigilancia

Ante esta situación, la ONSSA desplegó un amplio dispositivo logístico para tranquilizar a la población. Durante todo el periodo festivo, cerca de 500 veterinarios y técnicos fueron movilizados permanentemente en todas las prefecturas y provincias del Reino.

Esta presencia sobre el terreno tenía como objetivo responder en tiempo real a las inquietudes de los ciudadanos y garantizar una vigilancia sanitaria rigurosa. Según las autoridades, aunque se han señalado algunos casos, estos incidentes siguen siendo aislados y geográficamente dispersos, lejos de la dimensión alarmista difundida por ciertos contenidos en redes sociales.

En términos concretos, los servicios de la Oficina se vieron desbordados por la elevada demanda, gestionando más de 2.000 llamadas telefónicas e interacciones a través de las plataformas digitales de la institución. Esta capacidad de reacción permitió realizar visitas directas a más de 350 hogares.

Durante estas intervenciones domiciliarias, los expertos veterinarios procedieron a examinar de forma completa las canales y las vísceras, además de ofrecer consejos personalizados a las familias. En varios casos, las autoridades tranquilizaron a los propietarios tras constatar que la carne estaba sana, recomendando, no obstante, evitar el consumo de determinadas partes específicas, como el hígado, por precaución. En cambio, cuando las alteraciones estaban generalizadas, se ordenó destruir la canal para evitar cualquier riesgo sanitario.

Paralelamente a esta asistencia de proximidad, los equipos de control mantuvieron una vigilancia constante sobre los mataderos autorizados y las carnicerías para garantizar la conformidad de las carnes. Gracias al número gratuito (080 100 36 37) puesto a disposición por la ONSSA, la coordinación entre la alerta ciudadana y la intervención técnica fue inmediata.

Por Fatima Zahra El Aouni
El 31/05/2026 a las 14h00