La empresa gestora Emucesa, entidad pública municipal encargada de la administración de los cementerios granadinos, prevé aplicar una tasa anual de unos 32 euros más impuestos por tumba, según indica un comunicado emitido por el tejido asociativo de la comunidad musulmana en España. El pago de este canon condicionará el mantenimiento del derecho funerario: mientras se abone, la sepultura seguirá reservada a la familia y no podrá acoger a ningún otro difunto.
En cambio, si se produce un impago o ante la falta de familiares identificados, la tumba podría perder cualquier elemento de identificación y ser reasignada. El comunicado precisa que los restos del fallecido no serían exhumados, sino simplemente desplazados dentro de la propia sepultura para permitir un nuevo enterramiento. Este procedimiento se aplicaría de forma progresiva, comenzando por las tumbas más antiguas.
Otra novedad destacable es que, una vez que el cementerio alcance su capacidad máxima, cambiará de estatus para convertirse en un jardín funerario dependiente del Patronato de la Alhambra, lo que supondrá el fin de las nuevas inhumaciones en el recinto.
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Ante la relevancia de estas modificaciones, el asunto se abordó durante el sermón del viernes en las mezquitas de Granada la semana pasada. Los imanes instaron a los fieles a ponerse en contacto con los gestores del cementerio para regularizar su situación y facilitar la información necesaria sobre sus allegados fallecidos.
Esta campaña de concienciación busca evitar situaciones irreversibles, en particular para aquellas familias que podrían perder sus derechos sobre las sepulturas por falta de información o por no haber realizado el trámite administrativo.
Es precisamente en este aspecto donde se concentran las mayores preocupaciones. Muchos de los difuntos enterrados en Granada tienen a sus familias instaladas en otras ciudades o en el extranjero, por lo que no están necesariamente al tanto de esta nueva normativa.
El citado comunicado apela así a cualquier persona afectada a contactar con los responsables del cementerio y facilitar datos esenciales como el número de la tumba, el nombre del fallecido, la fecha de defunción y los datos de contacto de un familiar directo.

