Situada a unos diez kilómetros de la planta desaladora de Casablanca, en la comuna de Lamharza Essahel, esta carretera presenta un avanzado estado de deterioro. Los usuarios denuncian los frecuentes daños que sufren sus vehículos, especialmente en los neumáticos y componentes mecánicos, lo que les obliga a afrontar elevados costes de reparación.
«La carretera está en un estado catastrófico. Basta con ver los taxis y los coches, todos están dañados», lamenta un vecino. «Llevamos más de un año sufriendo esta situación. Pasamos por aquí todos los días y nuestros vehículos pagan las consecuencias. Reventé un neumático por culpa de un bache. ¿Quién me va a compensar?», se pregunta un taxista.
Otro conductor de taxi asegura haber sufrido un accidente debido al mal estado del firme. «Circulamos por esta carretera todos los días con el miedo constante de que vuelva a producirse otro accidente. Lo único que queremos es poder trabajar en condiciones normales y con seguridad», explica.
Para algunos usuarios, el coste de las reparaciones resulta ya difícil de asumir. Una marroquí residente en el extranjero asegura que tuvo que sustituir los neumáticos delanteros de su vehículo apenas unos días después de utilizar esta carretera, con una factura cercana a los 5.000 dirhams. Los neumáticos traseros, también gravemente dañados, tuvieron igualmente que ser reemplazados.
Más allá de los daños materiales, los vecinos alertan del riesgo permanente que representa esta vía para la seguridad de los conductores. En los últimos meses se han registrado varios accidentes graves, entre ellos el que costó la vida a un joven motorista. «Hace unos meses murió aquí un motociclista y, por desgracia, no ha sido un caso aislado. Cinco o seis personas ya han perdido la vida en esta carretera», afirma un residente. La sucesión de accidentes ha llevado a los habitantes a bautizar este tramo como la «carretera de la muerte».
La situación se vuelve aún más peligrosa durante la noche debido a la ausencia de alumbrado público en varios tramos, especialmente en las inmediaciones del bosque.
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Los conductores explican que la falta de visibilidad dificulta detectar los baches y grietas, un riesgo que aumenta durante la temporada de lluvias, cuando los agujeros se llenan de agua y resultan prácticamente invisibles. «Cuando llueve, el agua cubre completamente los baches. Con la oscuridad ya no se distingue nada. Es extremadamente peligroso», relata un conductor.
Los vecinos también denuncian el trato desigual que reciben los distintos tramos de esta carretera. Según explican, la parte que conduce a la planta desaladora y a varias urbanizaciones de verano ha sido rehabilitada, mientras que este segmento, pese a soportar un intenso tráfico, continúa en un avanzado estado de deterioro.
Ante esta situación, los residentes aseguran no entender la falta de respuesta de las administraciones. «Ni el presidente de la comuna, ni el consejo regional, ni las autoridades provinciales… nadie parece querer hacerse cargo de esta carretera», denuncia un taxista.
Por ello, los habitantes reclaman una intervención urgente de las autoridades competentes para rehabilitar esta vía estratégica, convertida en una fuente diaria de preocupación tanto para los vecinos como para los miles de conductores que la utilizan.