En una entrevista concedida a Le360, Hind Zemmama afirmó que el Wissam de la Recompensa Nacional recibido de manos del rey Mohammed VI en Tetuán constituye un reconocimiento a los logros de la mujer marroquí y a su trayectoria en el alpinismo, una disciplina en la que se ha convertido en una de las grandes referencias del país.
La montañera, de 51 años y madre de tres hijos, dio sus primeros pasos en el monte Toubkal, el techo de Marruecos. Desde entonces, ha construido una carrera marcada por la perseverancia y el esfuerzo, que la ha llevado a coronar seis de las siete cumbres más altas de cada continente.
En su palmarés figuran el Everest, en Nepal (8.849 metros); el Denali, en Estados Unidos (6.190 metros); el Aconcagua, en Argentina (6.962 metros); el Elbrús, en Rusia (5.643 metros); el Kilimanjaro, en Tanzania (5.895 metros), y la Pirámide Carstensz, en Indonesia (4.884 metros).
Aunque el Everest es considerado el mayor desafío por la falta de oxígeno y sus extremas condiciones climáticas, Zemmama reconoce que la montaña más exigente de su trayectoria fue el Denali, en Alaska.
«Sufrí una enorme presión física y psicológica debido al frío extremo y a un recorrido especialmente duro», explicó durante la entrevista. También subrayó que cada expedición requiere una preparación minuciosa que combina seguimiento médico, entrenamiento intensivo y el apoyo incondicional de su familia y su entorno.
Preguntada por cómo ha logrado conciliar su pasión por el alpinismo con su papel de madre y sus responsabilidades profesionales, Zemmama respondió que «la madurez me ha permitido encontrar el equilibrio entre todas mis responsabilidades gracias a una rigurosa gestión del tiempo, la perseverancia y una profunda fe». A través de sus expediciones, aseguró que pretende transmitir a los jóvenes valores como el trabajo, la disciplina y el esfuerzo, recordando que «hay que arremangarse» para alcanzar los objetivos.
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La alpinista insiste en que conquistar una gran cumbre exige enormes sacrificios tanto físicos como psicológicos, y que detrás de cada éxito hay años de preparación, constancia y capacidad para superar las dificultades.
Su próximo reto será ascender el macizo Vinson, en la Antártida, la montaña más alta del Polo Sur. Esta expedición, que requiere una compleja logística y una preparación física de máximo nivel, pondrá el broche final a su objetivo de completar el desafío de las siete cumbres más altas del mundo.
