La inteligencia artificial (IA) puede contribuir a una justicia más rápida, accesible y previsible. Así lo afirmó este miércoles en Rabat Mohamed Abdennabaoui, primer presidente del Tribunal de Casación y presidente delegado del Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ), durante la apertura de un coloquio internacional dedicado a las oportunidades y los riesgos de esta tecnología en el ámbito judicial.
La incorporación de la IA a la justicia no consiste únicamente en digitalizar procedimientos. Su principal aportación reside en la posibilidad de reducir el tiempo dedicado a determinadas tareas, facilitar el trabajo de los profesionales del derecho y mejorar la consulta de la legislación y la jurisprudencia. Bien utilizada, puede ayudar a que los ciudadanos accedan con mayor facilidad a la información jurídica y a que los tribunales gestionen sus expedientes con más eficiencia.
Abdennabaoui señaló que estas herramientas permiten analizar expedientes con mayor rapidez, agilizar las búsquedas jurídicas, relacionar textos legales con decisiones judiciales anteriores e identificar soluciones adoptadas en casos similares. Estas funciones pueden resultar especialmente útiles cuando los profesionales deben trabajar con grandes volúmenes de documentos o localizar precedentes relevantes para un asunto concreto.
La IA también puede contribuir a reducir parte de la carga administrativa que soportan los tribunales. La clasificación de documentos, la elaboración de resúmenes preliminares o la búsqueda de referencias legales son tareas en las que la automatización puede ahorrar tiempo. Ese margen podría dedicarse a lo que exige una intervención humana más directa, como escuchar a las partes, examinar las circunstancias particulares de cada caso y fundamentar las decisiones judiciales.
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Sin embargo, la tecnología no garantiza por sí sola una justicia más eficaz. Su utilidad depende de la calidad de los datos, de la fiabilidad de los sistemas y de la capacidad de los profesionales para interpretar críticamente sus resultados. Una herramienta puede facilitar la consulta de una sentencia anterior, pero no debe sustituir el análisis de las diferencias entre aquel asunto y el que se encuentra sobre la mesa del juez.
Una transformación que necesita reglas claras
El presidente delegado del CSPJ insistió en que el desarrollo de estas herramientas debe ir acompañado de una regulación adecuada. A su juicio, es necesario anticipar posibles desviaciones, establecer límites de uso y definir las responsabilidades correspondientes. Para ello, defendió la intervención del legislador mediante leyes y disposiciones reglamentarias, junto con normas éticas que orienten la utilización de la IA en el sistema judicial.
En su calidad de presidente de la Asociación de las Altas Jurisdicciones de Casación de los Países que Comparten el Uso del Francés (AHJUCAF), Abdennabaoui subrayó la importancia de adoptar previamente principios éticos, cartas o códigos deontológicos que puedan reforzarse, cuando sea necesario, mediante normas jurídicas específicas.
Entre los aspectos que requieren especial atención figuran la protección de los datos personales y confidenciales, la transparencia en el uso de herramientas automatizadas, la prevención de sesgos y la posibilidad de revisar sus resultados. Si un sistema ofrece información incompleta o reproduce errores presentes en sus datos, sus conclusiones pueden orientar de forma equivocada el trabajo de los profesionales. Por eso, la supervisión humana debe seguir siendo una garantía central.
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La previsibilidad de las decisiones judiciales, otra de las ventajas mencionadas por Abdennabaoui, tampoco debe confundirse con la automatización de los fallos. La consulta de casos comparables puede ayudar a identificar criterios jurisprudenciales y favorecer una aplicación más coherente del derecho. Pero cada procedimiento presenta circunstancias propias, y la decisión debe responder a los hechos, las pruebas y las normas aplicables, no a una recomendación generada por un algoritmo.
Marruecos ante el desafío digital
Abdennabaoui advirtió de que la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino una transformación profunda que ningún país ni sector puede ignorar sin correr el riesgo de quedarse al margen de los cambios tecnológicos. En este sentido, recordó que el rey Mohammed VI ya expresó en 2001, en un mensaje dirigido al simposio «Marruecos en la sociedad global de la información y del conocimiento», la ambición de situar al Reino en el lugar que le corresponde en un mundo transformado por la revolución digital.
El magistrado relacionó aquella orientación con el discurso real pronunciado ante el Parlamento con motivo de la apertura de la primera sesión del primer año legislativo de la XII Legislatura, en el que el monarca destacó la necesidad de impulsar nuevas estrategias en los ámbitos de la economía digital y la inteligencia artificial.
«La justicia no puede permanecer como espectadora de esta revolución. Debe ser protagonista y, si es posible, contribuir a iluminar su sentido», sostuvo Abdennabaoui.
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Para el responsable judicial, la modernización tecnológica debe avanzar sin desnaturalizar la función de juzgar. La formación de los jueces actuales y futuros no debería limitarse al aprendizaje de herramientas digitales, sino incluir también criterios para utilizarlas de manera prudente y responsable. En su intervención, reivindicó los elementos que deben seguir sustentando toda decisión judicial: la duda antes de resolver, la escucha de las partes, el discernimiento y la responsabilidad.
Esta advertencia resume uno de los principales retos de la IA aplicada a la justicia: aprovechar su capacidad para procesar información sin delegar en ella el juicio humano. La tecnología puede asistir al juez, pero no asumir por sí misma la responsabilidad de interpretar la ley, valorar las pruebas o ponderar las particularidades de un conflicto.
Un debate internacional sobre oportunidades y riesgos
El coloquio, organizado por el Tribunal de Casación de Marruecos en colaboración con la AHJUCAF bajo el lema «La justicia y la inteligencia artificial: oportunidades y riesgos», se inscribe en los programas anuales de esta asociación y se prolonga hasta el jueves.
La sesión inaugural contó con la participación de Hicham Balaoui, procurador general del Rey ante el Tribunal de Casación y presidente del Ministerio Público, así como de representantes de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF).
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El encuentro reúne a más de 40 representantes de una veintena de países y busca examinar las aplicaciones de la IA en el ámbito judicial, sus posibilidades prácticas y los desafíos que plantea. También aborda la necesidad de desarrollar marcos jurídicos y reglamentarios capaces de acompañar la aceleración de la transformación digital.
El debate ya no se limita a determinar si la inteligencia artificial tendrá un lugar en los tribunales, sino a establecer en qué condiciones puede mejorar su funcionamiento. En Marruecos, el desafío consiste en combinar la eficiencia tecnológica con garantías jurídicas y éticas sólidas, para que la innovación contribuya a una justicia más accesible y coherente sin debilitar la independencia de los jueces ni el derecho de los ciudadanos a una decisión fundada y responsable.
