El brote de hantavirus detectado en un crucero internacional mantiene bajo vigilancia a las autoridades sanitarias, aunque sin generar alarma global. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que «el riesgo para la salud pública sigue siendo bajo», pese a la aparición de varios casos a bordo del buque Hondius.
El balance provisional es de ocho contagios entre los pasajeros, de los cuales tres han resultado mortales. Cinco de estos casos han sido confirmados como hantavirus, mientras que los otros tres permanecen bajo sospecha. El patógeno identificado es el virus Andes, una variante particularmente vigilada por su capacidad —limitada— de transmisión entre humanos.
Un contagio ligado al contacto estrecho
Según la Organización Mundial de la Salud, este tipo de transmisión no se produce de forma generalizada. «En brotes anteriores, el contagio entre personas se ha asociado a contactos estrechos y prolongados», explicó Tedros, citando especialmente entornos familiares, parejas o personal sanitario.
La investigación epidemiológica sitúa el origen del brote a principios de abril. El primer caso conocido fue un pasajero que desarrolló síntomas el 6 de abril y falleció cinco días después sin haber sido diagnosticado. Su esposa, que también presentaba síntomas, murió días más tarde tras ser evacuada a Sudáfrica, donde se confirmó la infección.
Posteriormente, una tercera pasajera falleció el 2 de mayo, mientras que otro paciente, trasladado desde la isla de Ascensión, permanece en cuidados intensivos aunque con evolución favorable.
Vigilancia reforzada ante una incubación prolongada
Uno de los elementos que mantiene la alerta es el periodo de incubación del virus, que puede extenderse hasta seis semanas. «Podrían notificarse más casos», advirtió el director general de la OMS, subrayando la necesidad de mantener la vigilancia.
La responsable interina de la gestión de amenazas epidémicas, Maria Van Kerkhove, confirmó que se siguen evaluando posibles casos sospechosos vinculados al crucero. Algunos pasajeros han sido trasladados a Países Bajos en estado estable, mientras que otro caso fue detectado en Zúrich gracias al seguimiento sanitario, donde se confirmó igualmente el virus Andes.
A bordo del buque, las autoridades han impuesto medidas estrictas: confinamiento en cabinas, desinfección de espacios y uso obligatorio de mascarillas en desplazamientos. El personal sanitario cuenta además con equipos de protección reforzados.
En paralelo, la OMS ha coordinado la respuesta con varios países, entre ellos España, Reino Unido y Países Bajos, así como con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. El objetivo es garantizar una gestión basada en criterios científicos y evitar cualquier propagación adicional.
Un riesgo contenido, lejos de escenarios pandémicos
Desde la OMS insisten en diferenciar este brote de otras crisis sanitarias recientes. «No es el COVID, no es la gripe», recalcó Van Kerkhove, recordando que el virus Andes presenta un patrón de transmisión mucho más limitado.
En este contexto, la decisión de permitir el atraque del barco en las Islas Canarias fue adoptada bajo el marco del Reglamento Sanitario Internacional, tras una solicitud directa de la OMS al Gobierno español. Tedros destacó «la solidaridad» mostrada por España, al tiempo que reiteró que «el riesgo para la población local es bajo».
A pesar de la gravedad de algunos casos, las autoridades sanitarias coinciden en que la situación permanece bajo control. No obstante, el seguimiento continuará en las próximas semanas, clave para confirmar si el brote queda circunscrito o si surgen nuevos casos vinculados a esta travesía.
