Esta postura fue expresada en el comunicado conjunto firmado por el ministro de Asuntos Exteriores, de Cooperación Africana y de los Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y su homólogo japonés, Motegi Toshimitsu, durante una videoconferencia celebrada este mismo día con motivo del 70º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Reino de Marruecos y Japón.
Japón también «expresó su apoyo a los esfuerzos del Secretario General y de su Enviado Personal para facilitar y llevar a cabo las negociaciones, basándose en el plan marroquí de autonomía, con el fin de alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable al diferendo».
Asimismo, hizo un llamamiento a «las partes para que participen en las conversaciones sin condiciones previas y sobre la base del plan marroquí de autonomía, con el objetivo de lograr una solución política definitiva y mutuamente aceptable», considerando que «una autonomía real podría representar una de las soluciones más viables», añade el comunicado conjunto.
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Por último, y con el fin de traducir esta nueva posición en hechos concretos, Motegi Toshimitsu indicó en esta ocasión que «Japón está dispuesto a actuar, incluso a nivel diplomático y económico, teniendo en cuenta su postura y la evolución actual de la situación».
La afirmación por parte de Japón de la centralidad de la autonomía bajo soberanía marroquí constituye un nuevo respaldo a los esfuerzos y logros del Reino para poner fin al diferendo artificial en torno a sus provincias del sur.
Al adoptar esta postura, Tokio se suma a otras potencias internacionales, así como a la gran mayoría de la comunidad internacional, que apoyan la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí como la única solución a este diferendo regional, y han optado por actuar en consecuencia en los ámbitos diplomático, político y económico, entre otros.
