Las marroquíes residentes en el extranjero alzan la voz ante la reforma del Código de la Familia

Consultas realizadas por el MWLN en el marco de un estudio destinado a comprender las expectativas de las mujeres marroquíes residentes en Europa con respecto a la reforma de la Moudawana

El 20/05/2026 a las 10h43

Mientras Marruecos emprende la reforma de su Código de Familia, las mujeres marroquíes de todo el mundo recuerdan que los cambios que se avecinan les afectan directamente. Una consulta realizada por la Red de Mujeres Líderes Marroquíes en Bélgica, Francia y Gran Bretaña pone de manifiesto tres prioridades fundamentales: la igualdad en el seno de la familia, la protección de las mujeres en situación de vulnerabilidad y la adaptación de la legislación a las realidades de la diáspora. Balance.

La reforma del Código de la Familia marroquí no incumbe solo a las mujeres que viven en Marruecos. También afecta a aquellas establecidas en Bruxelles, Paris, Londres o en cualquier otro punto de Europa, en ocasiones desde hace varias décadas o generaciones, o incluso nacidas en el extranjero, pero que siguen vinculadas a la legislación marroquí a través de la nacionalidad, la filiación, el matrimonio, la herencia, la custodia de los hijos o diversos trámites administrativos.

Esta es precisamente la realidad que defiende la Red de Mujeres Líderes Marroquíes (MWLN), una organización comprometida con las marroquíes y las mujeres de origen marroquí residentes en Belgique, France y Grande-Bretagne. Ante una reforma considerada estructural, la red ha querido dar voz a quienes, a pesar de la distancia geográfica, se ven plenamente afectadas por las disposiciones de la Moudawana. La conclusión de la asociación es nítida, ya que resulta complejo plantear una reforma del derecho de familia sin tomar en cuenta la diversidad de trayectorias y vivencias de las familias marroquíes, incluidas las que residen fuera del Reino.

Las participantes en esta consulta de la Red de Mujeres Líderes Marroquíes (MWLN) presentan perfiles muy diversos. De origen marroquí o nacidas en Marruecos, residen en Belgique, France o Grande-Bretagne y pertenecen a distintas generaciones, desde jóvenes adultas hasta mujeres mayores de 60 años. Su situación familiar es igualmente variada, ya que conviven mujeres casadas, separadas, divorciadas o vueltas a casar, así como madres solteras o personas en entornos familiares complejos.

«Más allá de las cifras del muestreo propiamente dicho, existe un trabajo diario en contacto directo con este colectivo que nos permite conocer las tendencias de un problema que les afecta de forma directa. Por ello, el proceso que elegimos no se limitó a encuestar a las mujeres de manera individual, sino que se integró en una dinámica colectiva», explica Amale Daoud, presidenta de la red.

Aunque su vida familiar se desarrolle a menudo en el ámbito internacional, su situación jurídica sigue vinculada con frecuencia al derecho marroquí. Los matrimonios celebrados o reconocidos en Marruecos, los divorcios transnacionales, las sucesiones familiares, la nacionalidad de los hijos, los permisos de viaje, las cuestiones de tutela o las pensiones alimenticias constituyen escenarios cotidianos en los que la Moudawana sigue teniendo un impacto muy real.

Esta diversidad no se traduce en una dispersión de sus expectativas. Al contrario, el estudio revela una sólida convergencia en torno a cuestiones centrales. Las encuestadas reclaman seguridad jurídica, una igualdad real y el reconocimiento de sus realidades individuales. En este sentido, destacan tres grandes prioridades, como son garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, proteger mejor a las mujeres en situación de vulnerabilidad —especialmente durante las separaciones— y adaptar el derecho a las realidades de las marroquíes en el extranjero. Detrás de estos tres ejes subyace una misma exigencia, que la reforma no se limite a modernizar el texto, sino que responda a las experiencias de vida.

«Todas las participantes expresan expectativas claras en materia de igualdad en el seno familiar, protección ante situaciones de vulnerabilidad y efectividad de sus derechos», resume Amale Daoud. «Una de las grandes particularidades de los resultados de esta encuesta es que las tendencias son similares, con independencia del país de residencia o de la edad de las encuestadas», añade.

La primera prioridad que se desprende de esta consulta es la igualdad en el ámbito familiar, auténtico hilo conductor de las respuestas recabadas. Entre los temas más destacados se encuentra la protección de la vivienda familiar, considerada prioritaria por el 84,4% de las encuestadas, mientras que el 15,6% restante la califica de importante. Ninguno de los perfiles consultados parece considerar esta cuestión como algo secundario.

La vivienda familiar aglutina una preocupación muy concreta, relacionada con el destino de la mujer tras el fallecimiento de su cónyuge o en caso de separación. Las dudas sobre si puede ser apartada del domicilio o si podrá seguir residiendo en el lugar donde ha construido su proyecto familiar demuestran que no se trata de una cuestión abstracta. Afecta directamente a la estabilidad de las mujeres, los hijos y las familias, en especial cuando existe un desequilibrio económico en la pareja.

El reconocimiento de los derechos económicos dentro del matrimonio figura también entre las reivindicaciones más respaldadas. Más de ese siete de cada diez encuestadas (71,9%) consideran prioritaria la valoración del trabajo doméstico como una contribución económica de pleno derecho, así como una regulación más precisa del reparto de bienes en la pareja. El 28,1% restante califica esta cuestión de importante. Una vez más, el mensaje es inequívoco, el trabajo invisible realizado en el hogar no puede seguir siendo invisible para la justicia.

Esta reclamación remite a una realidad cotidiana y a menudo ignorada, en la que muchas mujeres dedican años a la crianza de los hijos, al cuidado del hogar y al apoyo a su pareja, a veces a expensas de su propia carrera profesional. En caso de ruptura, dicha aportación puede quedar excluida de las liquidaciones patrimoniales. La consulta de la MWLN recuerda que la igualdad familiar no se mide solo en los principios, sino también en el modo en que la ley reconoce lo aportado, lo construido y, en ocasiones, lo sacrificado.

Herencia, poligamia y consentimiento, cuestiones de especial sensibilidad

La cuestión patrimonial no se limita al reparto de bienes, sino que abarca también las herencias, las donaciones y la protección de los derechos de las hijas. En este aspecto, el 78,1% de las consultadas considera prioritarias las medidas en favor de los derechos de las hijas y las mujeres, mientras que el 18,8% las califica de importantes. Estas cifras reflejan una firme expectativa en torno a la igualdad patrimonial.

Las herencias siguen siendo uno de los ámbitos más complejos de la reforma, ya que confluyen factores familiares, religiosos, jurídicos, económicos y de relaciones de poder. Para las marroquíes que residen en el extranjero, la situación se complica todavía más cuando los bienes patrimoniales, los herederos o los procedimientos judiciales se distribuyen entre varios países. Por tanto, la petición planteada en este estudio no responde a un debate teórico, sino que afecta a situaciones reales en las que las mujeres pueden quedar desprotegidas debido a normativas, costumbres o pactos familiares que no siempre garantizan su seguridad.

Otro asunto de especial sensibilidad es la poligamia. La obligatoriedad del consentimiento explícito de l’épouse, así como una regulación estricta —o incluso la prohibición— de esta práctica, son consideradas prioritarias por el 75% de las encuestadas, mientras que el 18,8% lo considera importante. De este modo, la consulta evidencia que se trata de una demanda ampliamente mayoritaria y no de una reclamación marginal.

El consentimiento resulta aquí la palabra clave. No se trata únicamente de la existencia de una norma, sino de asegurar que una mujer pueda aceptar o rechazar libremente, sin presiones, subterfugios ni relaciones de fuerza ocultas. Pour ces femmes de la diaspora, esta cuestión adquiere una dimensión particular, ya que viven en un entorno jurídico europeo donde la igualdad conyugal está plenamente consolidada, pero pueden seguir expuestas a los efectos del derecho marroquí en su ámbito familiar. La brecha entre ambos marcos legales genera en ocasiones tensiones que la futura reforma deberá afrontar directamente.

Separación, pensión y custodia, proteger en los momentos de mayor vulnerabilidad

La segunda grande expectativa recogida en el informe se centra en la protección de las mujeres en situación de vulnerabilidad. Esta fragilidad se manifiesta sobre todo durante las separaciones, cuando el equilibrio familiar se rompe y las implicaciones materiales, afectivas y jurídicas adquieren mayor gravedad.

La protección durante el divorcio y la separación es prioritaria para el 68,8% de las participantes e importante para el 31,3%. Este resultado demuestra un respaldo absoluto a la necesidad de revisar o perfeccionar los procedimientos actuales, incluyendo las modalidades de divorcio, la simplificación de trámites, la mediación, los plazos y la consideración de las consecuencias para las residentes en el extranjero. En un contexto transnacional, estos procesos pueden volverse muy complejos, ya que una mujer en el exterior debe lidiar a menudo con documentación marroquí, resoluciones europeas, desplazamientos, plazos consulares, traducciones, costes económicos y, en ocasiones, la falta de información sobre las herramientas jurídicas a su alcance.

La cuestión de la pensión alimenticia constituye otro eje central de las preocupaciones manifestadas. De nuevo, el 68,8% de las encuestadas considera este asunto prioritario, mientras que el 31,3% lo juzga importante. Más allá del principio en sí, la inquietud se enfoca en los criterios de cálculo, el pago efectivo y la ejecución de las sentencias judiciales, dado que una pensión reconocida pero no abonada representa una promesa sin efectos reales. En los casos transnacionales, estas dificultades se agravan si el deudor reside en un país y la acreedora en otro, con los hijos expuestos a diferentes sistemas jurídicos y vías de recurso poco conocidas o de difícil acceso.

La custodia y la tutela de los hijos forman el tercer pilar de esta preocupación. Para el 71,9% de las consultadas, el tema es prioritario, y para el 28,1%, importante. Las demandas se orientan hacia la custodia compartida entre los progenitores, el mantenimiento de la custodia por parte de la madre en caso de contraer un nuevo matrimonio y el reconocimiento de una cotutela. Estas peticiones reflejan una necesidad esencial, el deseo de las mujeres de que su rol materno sea reconocido en toda su continuidad, con independencia de los cambios en su situación conyugal.

El asunto del nuevo matrimonio es especialmente significativo. Perder o arriesgarse a perder la custodia por casarse de nuevo suele vivirse como un castigo. Por ello, la reforma prevista tendrá que ponderar diversos principios fundamentales, como el interés superior del menor, la igualdad de los progenitores, la estabilidad afectiva y la libertad personal de la madre.

La tercera prioridad destacada por el informe es la adaptación de la normativa a las realidades de las marroquíes que viven en el extranjero, lo que constituye probablemente la aportación más específica de esta consulta. Las participantes no hablan únicamente en calidad de mujeres, madres, esposas o hijas, sino también desde su condición de miembros de la diáspora, con los condicionantes particulares que ello conlleva.

La patria potestad y los desplazamientos internacionales constituyen un ejemplo evidente. El derecho a viajar, establecerse o escolarizar a los hijos en el extranjero sin depender exclusivamente de la autorización de uno solo de los progenitores es calificado de prioritario por el 40,6% de las encuestadas e importante por el 46,9%. La suma total es considerable y demuestra que la movilidad familiar n’est pas un détail administratif, sino un factor de libertad, de organización diaria y, en ocasiones, de protección.

La edad legal de matrimonio y la simplificación de los trámites administrativos también despiertan grandes expectativas, siendo una prioridad para el 50% de las consultadas y un asunto importante para el 40,6%. Las residentes en el extranjero se enfrentan habitualmente a procesos largos, descoordinados o alejados de su realidad. El estudio menciona asimismo las necesidades específicas de las personas con discapacidad, una muestra de que se espera que la reforma mejore la accesibilidad práctica a la justicia.

La información prematrimonial figura igualmente como una cuestión destacada. Los programas de sensibilización sobre los derechos y deberes de los cónyuges son prioritarios para el 43,8% de las encuestadas e importantes para el 37,5%. Esta demanda responde a una idea sencilla, gran parte de los problemas se evitarían si se conocieran mejor los derechos antes de que surjan los conflictos. El derecho de familia no debería descubrirse únicamente en el momento de un divorcio, una sucesión o una crisis familiar.

Incluso la fase del compromiso, la khitba, tiene su espacio entre las preocupaciones detectadas. La validación oficial de este periodo y las normas que regulan la acreditación del matrimonio son prioritarias para el 34,4% de las participantes e importantes para el 53,1%. Aunque no es el asunto más urgente, se considera significativo porque afecta a las garantías probatorias, a la seguridad de las mujeres y al reconocimiento de situaciones que a veces resultan ambiguas.

Por último, la transmisión de la nacionalité marocaine y los derechos de los hijos nacidos en el extranjero representan otro reto para la diáspora. Es una prioridad para el 37,5% de las encuestadas y un asunto importante para el 43,8%. La nacionalidad trasciende la pertenencia simbólica, ya que acarrea consecuencias jurídicas, administrativas y familiares. En el caso de los hijos nacidos fuera de Marruecos, puede determinar sus derechos, obligaciones y un vínculo permanente con el país de origen de sus progenitores.

Este estudio de la Red de Mujeres Líderes Marroquíes (MWLN) no pretende cerrar el debate, sino abrirlo a aquellos ámbitos donde faltaban voces. Recuerda que una reforma del Código de la Familia solo será plenamente justa si contempla a la familia marroquí en su realidad actual, tanto dentro de Marruecos como más allá de sus fronteras, en los hogares tradicionales y en los itinerarios migratorios, en las leyes y, muy especialmente, en las vidas cotidianas de las mujeres.

«Nos pareció fundamental consultar a estas mujeres, sobre todo porque todas aquellas con las que estamos en contacto lamentaban precisamente la falta de consultas durante los encuentros celebrados con este fin en Marruecos. Además, sé que las mujeres que participaron en este proceso en los tres países esperan conocer estos resultados y, por encima de todo, saber cómo se escucharán sus propuestas», concluye Amale Daoud.

Estas marroquíes residentes en el extranjero no reclaman un estatuto especial. Solo piden que su realidad se tome plenamente en cuenta en una reforma destinada a redefinir los equilibrios familiares y los derechos en la sociedad marroquí. Su mensaje es nítido, la reforma de la Moudawana no puede aspirar a englobar todas las trayectorias familiares marroquíes si excluye a quienes viven lejos del Reino pero siguen estrechamente vinculadas a sus leyes, sus instituciones y su legado jurídico.

Por Camilia Serraj
El 20/05/2026 a las 10h43