Marruecos y Francia se preparan para dar un nuevo paso en la refundación de su asociación estratégica. Entre la preparación de una próxima visita de Estado del rey Mohammed VI a Francia, la perspectiva de un tratado bilateral inédito y el refuerzo de la cooperación en torno a las provincias del Sur, Rabat y París muestran su voluntad de inscribir su relación en una nueva dinámica política, económica y geoestratégica.
Durante una rueda de prensa conjunta celebrada este miércoles 20 de mayo de 2026 en Rabat, el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, dibujaron los contornos de esta nueva etapa de las relaciones marroquí-francesas, iniciada tras la posición expresada por Emmanuel Macron en julio de 2024 sobre la cuestión del Sáhara marroquí.
El presidente francés afirmó entonces que «el presente y el futuro del Sáhara Occidental se inscriben en el marco de la soberanía marroquí», al tiempo que calificó el plan de autonomía propuesto por el Reino como «la única base para alcanzar una solución política justa, duradera y negociada conforme a las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas». Desde ese giro diplomático, los intercambios entre Rabat y París se han intensificado considerablemente.
En este sentido, Jean-Noël Barrot confirmó que una visita de Estado del rey Mohammed VI a Francia está ya «programada», aunque sin precisar la fecha. «Nos estamos preparando para recibir a Su Majestad en visita de Estado en Francia. Será un hito histórico en las relaciones franco-marroquíes», declaró el jefe de la diplomacia francesa, recordando que «se ha avanzado mucho desde la visita de Estado del presidente Emmanuel Macron a Marruecos en otoño de 2024».
Las conversaciones entre ambos ministros también abordaron los preparativos de la próxima Alta Comisión Mixta marroquí-francesa de cooperación política y económica, prevista para el próximo julio en Rabat bajo la presidencia de los jefes de Gobierno de ambos países.
Jean-Noël Barrot indicó que ambos jefes de Estado habían fijado «una hoja de ruta clara y ambiciosa», actualmente puesta en marcha mediante una intensificación de la cooperación bilateral. Según él, «todos los motores de la relación franco-marroquí funcionan hoy a pleno rendimiento», gracias a «reflejos comunes» y a un potencial compartido en varios sectores estratégicos.
El ministro francés subrayó que esta dinámica se apoya tanto en los vínculos históricos entre ambos países como en una voluntad común de reinventar su asociación. «Nuestras empresas, nuestras administraciones y nuestras escenas culturales y artísticas han creado profundos lazos humanos que permiten a nuestros dos pueblos acercarse naturalmente», afirmó, estimando que esta proximidad constituye «una ventaja extraordinaria».
Para París y Rabat, el objetivo ya no es simplemente preservar los logros históricos de la relación bilateral, sino abrir nuevos ámbitos de cooperación. «Podríamos habernos limitado a vivir de nuestro capital histórico, pero hemos elegido reinventarnos juntos», insistió Jean-Noël Barrot.
El jefe de la diplomacia francesa reafirmó igualmente con firmeza la posición de París sobre el Sáhara marroquí, calificando esta cuestión de «existencial para Marruecos, pero también estratégica para Francia y para la región». Recordó que, conforme a la posición expresada por Emmanuel Macron, «el presente y el futuro de este territorio se inscriben en el marco de la soberanía marroquí».
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Jean-Noël Barrot reiteró el apoyo de Francia al plan de autonomía marroquí, presentado como «la única base de una solución política justa, duradera y negociada». También celebró «la dinámica positiva» actualmente impulsada en torno al expediente y la reanudación de las discusiones entre las distintas partes implicadas. «Este conflicto ha durado demasiado», estimó, pidiendo una salida política rápida.
El ministro francés destacó asimismo el creciente compromiso de París con el desarrollo de las provincias del Sur. «Nos asociamos a los importantes esfuerzos llevados a cabo por Marruecos en estas regiones en beneficio de las poblaciones locales», declaró, mencionando especialmente el refuerzo de la presencia consular francesa, así como la apertura de un centro de solicitud de visados y de una Alianza Francesa en Laayoune.
En el plano económico y cultural, Jean-Noël Barrot recordó la reciente inauguración de un nuevo centro escolar francés en Marruecos, subrayando al mismo tiempo la creciente implicación de las empresas francesas y de la Agencia Francesa de Desarrollo en varios proyectos estructurantes.
Uno de los principales símbolos de esta nueva etapa diplomática podría ser, no obstante, la conclusión de un tratado bilateral entre Marruecos y Francia. Jean-Noël Barrot confirmó que ambos países trabajan en esta perspectiva, calificada de «histórica». Para Francia, se trataría del primer tratado de este tipo concluido con un Estado no europeo.
Nasser Bourita coincidió en este punto, estimando que este futuro tratado otorgaría «un carácter único e inédito» a la relación marroquí-francesa. El ministro marroquí recordó que, desde la visita de Emmanuel Macron a Marruecos, se han celebrado cerca de cuarenta encuentros ministeriales entre responsables marroquíes y franceses, prueba de «la profundidad y la solidez» de la asociación bilateral.
Estos encuentros «han contribuido enormemente a reforzar las asociaciones en todos los ámbitos económico, de seguridad, consular y también en el terreno de los intercambios humanos». Según Bourita, existen importantes citas bilaterales, como la alta comisión mixta prevista para julio y «también la visita de Estado del rey Mohammed VI a Francia».
Esta visita destacará especialmente, según él, por «un acontecimiento sin precedentes, que es el Tratado marroquí-francés». Será «un acontecimiento político, jurídico e histórico inédito entre ambos países, ya que se tratará del primer tratado concluido» por Francia con un país no europeo, así como del primer tratado de Marruecos con un país europeo. Todo ello confiere, dijo, «un carácter único y particular a la relación marroquí-francesa».
Añadió que la visita permitió intercambiar puntos de vista sobre varias cuestiones regionales e internacionales y «saludar nuevamente la clara posición francesa sobre la cuestión del Sáhara marroquí», acompañada de importantes acciones en el marco de un objetivo común entre ambos jefes de Estado.
También sobre el Sáhara marroquí, Nasser Bourita estimó que «la dinámica actual no busca que haya un vencedor y un vencido, sino encontrar una solución a este problema que dura desde hace más de medio siglo y que tiene repercusiones humanitarias, económicas y sobre la estabilidad de la región».
Según él, la futura visita de Estado del rey Mohammed VI a Francia constituirá un momento político clave, marcado especialmente por la firma de este tratado marroquí-francés inédito. «Será un acontecimiento político, jurídico e histórico sin precedentes», afirmó Nasser Bourita.
Las conversaciones entre ambos ministros también abordaron varios asuntos regionales e internacionales, especialmente la situación en Oriente Próximo, el Sahel y África. Rabat y París muestran, según Nasser Bourita, posiciones «complementarias, convergentes y a veces muy próximas» sobre varios desafíos geopolíticos.
El ministro marroquí subrayó la voluntad común de ambos países de contribuir a la estabilidad y al desarrollo del continente africano. «Francia necesita a África y África necesita a Francia», concluyó.
