Este miércoles 27 de mayo de 2026, los marroquíes celebraron la oración del Aid al-Adha 1447 en un ambiente marcado por la espiritualidad y el recogimiento. Desde el amanecer, miles de ciudadanos convergieron hacia las mezquitas y espacios de oración, en un impulso de comunión nacional.
En Fès, la capital espiritual, la magia se hizo presente desde las primeras luces del día. Fieles a la tradición, muchos vistieron sus mejores galas para rezar juntos. Los takbires resonaron en los barrios antiguos y modernos, reflejando el apego de los habitantes a los ritos de la festividad.

Por su parte, en Oujda, la afluencia fue espectacular. Los habitantes acudieron en gran número, en un ambiente marcado por la gratitud, para compartir este momento de espiritualidad colectiva.

En las provincias del sur, en Laayoune, la celebración adquirió aires de fiesta nacional. Los espacios de oración registraron una notable afluencia desde las primeras horas de la mañana. Los ciudadanos realizaron la oración con devoción antes de compartir un momento de convivencia e intercambio de felicitaciones con vecinos y familiares, reflejando la profundidad de los vínculos que unen a la población del Sáhara marroquí con los ritos religiosos y nacionales.
La ciudad de Dakhla también vivió momentos de gracia. En un ambiente de serenidad, los ciudadanos se reunieron para cumplir con el rito, marcando el inicio de esta jornada con la celebración y el fortalecimiento de los lazos familiares.

En la ciudad del Estrecho, los tangerinos ocuparon los espacios cercanos a la mezquita Souriyin. Bajo una suave luz matinal, las voces de los fieles resonaron al unísono, transformando este lugar en un gran espacio de recogimiento para marcar el inicio de esta fiesta del sacrificio.

En la capital económica, las miradas y los pasos se dirigieron hacia la majestuosa mezquita Hassan II. Las explanadas del monumento acogieron a cientos de casablanqueses que acudieron, en familia o entre amigos, para perpetuar una tradición que cada año une a los fieles.

En Khémisset, los creyentes también se reunieron en gran número en las mezquitas y espacios de oración de la ciudad. Los ciudadanos realizaron el rito matinal antes de regresar a sus hogares para el inicio de las celebraciones familiares, marcando así esta jornada en la ciudad.

En todo el territorio, la gestión de esta mañana requirió la movilización de las autoridades locales y de los servicios de seguridad. Esta presencia permitió regular la circulación en los alrededores de las mezquitas y musalas, garantizando así el acceso a los lugares de culto y la fluidez de los desplazamientos de los fieles entre el inicio y el final de la ceremonia.
