Polémica por el desabastecimiento de insulina en los hospitales públicos: el verdadero estado de la situación

Un kit de insulina.. 2023 Getty Images

El 22/09/2026 a las 16h45

Desde hace seis meses, padres de niños diabéticos afirman no encontrar insulina en los centros de salud de Marruecos. El pasado sábado se concentraron ante la wilaya de Casablanca para exigir la intervención de las autoridades. No obstante, una fuente autorizada desmiente tajantemente cualquier desabastecimiento y asegura que las reservas cubren las necesidades de todo el año, precisando que las dificultades atañen a las plumas de insulina, un dispositivo que nunca se ha distribuido en la red pública. Tras las comprobaciones realizadas, el origen del problema es distinto. Explicaciones.

Con cajas de NovoRapid sostenidas en alto, niños junto a sus padres y pancartas improvisadas, familias de menores con diabetes se manifestaron el sábado 19 de septiembre ante la sede de la wilaya de Casablanca para denunciar lo que califican de «escasez de insulina». Todas relatan la misma escena: acuden al centro de salud de su barrio y regresan con las manos vacías.

Estas familias recuerdan que «un niño con diabetes tipo 1 deja de producir insulina de forma natural y depende de inyecciones diarias para seguir viviendo. Una interrupción del tratamiento le expone a una subida brusca de la glucemia y, en los casos más graves, a una cetoacidosis, una complicación que puede resultar mortal sin una atención médica rápida».

Símbolo de este desabastecimiento, una madre toma la palabra con una caja de NovoRapid en la mano para expresar el malestar generalizado. «Hay un problema grave con la insulina. Es imposible conseguirla en los centros de salud públicos desde hace seis meses», denuncia. El fármaco que exhibe es una insulina de acción rápida que se inyecta en las comidas para contener el pico glucémico.

Otros padres concentrados tras ella instan a las autoridades sanitarias a «intervenir de urgencia para reabastecer los centros públicos». Tras multiplicar los encierros y concentraciones en los últimos meses, denuncian «una situación insostenible que pone en riesgo directo la vida de los niños y que exige soluciones inmediatas en lugar de simples promesas».

Sanaa: seis meses de periplo continuo

Sanaa, madre del pequeño Amine, de 8 años, forma parte de los progenitores cuya rutina gira por completo en torno al tratamiento de su hijo. «Una carga mental abrumadora que no da tregua cuando falla el suministro», lamenta.

Desde hace medio año repite el mismo trayecto: «Voy y vengo continuamente al centro de salud de nuestro barrio para recoger el tratamiento... y la respuesta es siempre la misma: no hay», cuenta. Por su parte, Mohamed, padre de Malak, de seis años, califica la situación de crítica. «Recibir una negativa sistemática en los centros públicos nos coloca en una posición insostenible», deplora. Ante la falta de respuesta en la red pública, recurre a las farmacias. «Tener que comprar la insulina y el material supone un coste financiero desorbitado, que se suma al gasto continuo en tiras reactivas y consultas de seguimiento», detalla.

Las tiras reactivas permiten medir la glucemia varias veces al día. Su coste, sumado a las consultas médicas, ya ahoga el presupuesto familiar antes de adquirir la propia insulina. Mohamed recalca que el tratamiento no se puede suspender ni posponer. «No es un producto de lujo que pueda sustituirse o aplazarse. Su ausencia expone a nuestros hijos a complicaciones muy graves, e incluso mortales», advierte.

«Todo depende de la zona en la que se viva»

Choayb Laghachoua administra una cuenta de Instagram dedicada a la concienciación sobre la diabetes. Diabético él mismo, sigue de cerca los testimonios de los afectados. En declaraciones a Le360, señala que «existen diversos problemas con la insulina y todo depende de la zona donde se residas».

Según su análisis, las dificultades de suministro afectan en primer lugar a las farmacias privadas. «Varios tipos de insulina sufren desabastecimiento, como Tresiba», indica, al tiempo que cita también la Lantus —«especialmente en Casablanca»— y diversos fármacos del laboratorio Novo Nordisk. La Tresiba y la Lantus son dos insulinas de acción prolongada o lentas, que se inyectan una vez al día para cubrir las necesidades basales del organismo. La primera la fabrica Novo Nordisk y la segunda, Sanofi.

El sector público tampoco se libraría del problema. «En los centros públicos, sobre todo en El Hajeb y Casablanca, varios tipos de insulina están totalmente agotados en numerosas comunas», confirma.

La consecuencia, según Laghachoua, es el traspaso directo de la carga económica a los hogares. «Las familias se ven obligadas a comprar la insulina por sus propios medios», explica, precisando que el coste del tratamiento exige sacrificios diarios a los padres.

Laghachoua sitúa el inicio de esta crisis hace seis meses, la misma duración señalada por las familias concentradas el sábado, y traslada la inquietud de los pacientes respecto al volumen real de las reservas disponibles.

El meollo de la controversia radica en las plumas de insulina. Laghachoua precisa que, según testimonios recibidos de pacientes, en su día existió un dispositivo público de suministro en Casablanca. «Respecto a las plumas, las autoridades públicas lanzaron una licitación en Casablanca y se distribuyó un lote en los centros de salud, pero desapareció muy rápido. Las familias se preguntan cómo se gestionó aquel lote», señala.

Laghachoua ya dio la voz de alarma en respuesta a las declaraciones de una médica que sostenía que la situación estaba bajo control en Rabat. «Tresiba no se encuentra, pero el problema es mucho más amplio; no atañe a una sola marca. La Mixtard y otros tipos de insulina también brillan por su ausencia», denuncia. La Mixtard combina insulina rápida e intermedia.

«En algunos centros de salud —no en todos— no hay absolutamente nada desde hace más de seis meses. Recibo más de 100 mensajes diarios de familias desesperadas. Puede que la situación en Rabat sea una excepción, pero en el resto del país la crisis es total», afirma.

Desmentido tajante de una fuente autorizada

Frente a estos testimonios, una fuente autorizada consultada por Le360 desmiente categóricamente las acusaciones de escasez. La fuente se remite a las comprobaciones realizadas ante la Agencia Marroquí del Medicamento y de Productos de Salud (AMMPS). «Tras consultar con la AMMPS, la alerta de los padres no ha sido confirmada», afirma.

Según esta misma fuente, las estructuras sanitarias públicas no registran ni desabastecimiento ni disminución de las reservas. «No hay ni ruptura de estoc ni reducción de existencias en los centros de salud ni en los hospitales. Las cantidades disponibles son suficientes», asegura.

Asimismo, aporta previsiones sobre el margen de cobertura: «El estoc disponible actualmente permite cubrir las necesidades de todo el año, al margen de la reserva de seguridad obligatoria».

La fuente autorizada aclara además el formato de administración del fármaco. «En los centros de salud públicos nunca se han distribuido plumas de insulina. Los pacientes reciben habitualmente la insulina en formato de viales (frascos), acompañados de las jeringas necesarias», precisa.

Por ello, sostiene que las dificultades señaladas se circunscriben a otro canal. «Las complicaciones mencionadas parecen responder a la distribución de plumas que realizan las asociaciones», apunta la misma fuente. En efecto, diversas asociaciones de pacientes diabéticos suministran plumas a un colectivo de familias al margen de la red oficial de centros de salud.

La fuente concluye insistiendo en la continuidad de la atención sanitaria: «A día de hoy, cualquier padre que acuda a un centro de salud o a un hospital público recibirá su vial con la correspondiente jeringa. El acceso al tratamiento está plenamente garantizado».

Un asunto que seguirá bajo seguimiento.

Por Hajar Kharroubi
El 22/09/2026 a las 16h45