Casablanca puso fin este sábado a la cuarta edición del Festival Marroquí de Música Andalusí con una noche marcada por el diálogo entre el refinamiento del tarab andalusí y el universo musical de Nass El Ghiwane.
La clausura, celebrada en el Teatro L’Hermitage, reunió a figuras destacadas de la escena musical marroquí en una edición organizada bajo el lema «La cultura, palanca de desarrollo y proyección sostenible».
La velada comenzó con la actuación de la Orquesta Andalusí de Fès, dirigida por el maestro Mohamed Briouel, considerado una de las grandes referencias de la música andalusí en Marruecos.
Acompañada por la cantante Chaimae Imran, la formación interpretó varias piezas inspiradas en el repertorio araboandalusí tradicional, en una actuación marcada por el espíritu del tarab y la riqueza del patrimonio musical marroquí.
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La segunda parte de la noche estuvo protagonizada por Nass El Ghiwane, cuyas canciones continúan ocupando un lugar central dentro de la memoria colectiva del Reino varias décadas después de su creación.
Antes del concierto, Omar Sayed destacó su vínculo con la música andalusí y recordó su colaboración histórica con el desaparecido maestro Abdelkrim Raïs desde principios de los años setenta.
«Este festival es muy hermoso y representa una verdadera consagración de este arte», afirmó.
Por su parte, Chaimae Imran expresó su satisfacción por participar en un evento que coincidió además con la inauguración oficial del Teatro L’Hermitage.
La edición de este año contó con el apoyo del Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación de Marruecos y se inscribe dentro de la estrategia cultural marroquí destinada a reforzar el papel de la cultura como herramienta de desarrollo y proyección internacional.
